The objective
¿Y el objetivo de tu vida?
Esta pregunta suele dejarnos en silencio o, como mucho, balbuceando
superficialidades o automatismos. Cuesta encontrar respuestas
claras, concretas y significativas. Y, sin embargo, todos reconocemos la importancia de tenerlas.
Séneca lo expresó de manera
afilada: "Para quien no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le
es favorable." Y si Séneca me permitiera, añadiría que "si no
sabemos adónde nos dirigimos, lo último que debemos hacer es correr, a riesgo de llegar lo antes posible al lugar equivocado".
Durante años, he sentido una
obsesión enfermiza por encontrar esa brújula interior. Ese faro que, incluso en
las noches más oscuras, te orienta y te ayuda a discernir si lo que haces
hoy te acerca o aleja de tu verdadero propósito. Pero para que esa
brújula funcione, primero hay que tener un norte. Un “para qué” que dé sentido
a tu existencia.
Tardé más de lo esperado, escribiendo, borrando y volviendo a empezar. Hasta que encontré mis dos objetivos primarios que dan sentido a mi vida y que comparto hoy contigo por aquello de constatarlo en esta bitácora (y que responde a uno de estos objetivos):
1. Trascender, dejando un legado de recuerdos positivos y duraderos en aquellos a quienes aprecio; un legado de ideas creativas y útiles para los demás; y un legado de dos hijas que sean buenas personas, felices y con opciones para puedan ser lo que deseen.
2. Disfrutar diariamente del regalo de la
vida, planificando como un inmortal pero viviendo como un terminal, junto a mi mujer y resto de familia y amigos.
Una vez hecho, ahora faltaría decidir el modo de conseguir dichos objetivos: hora de decidir tu estrategia personal. La mía es la siguiente:
a) Invertir mis recursos (tiempo, dinero, energía, escucha, etc.) en personas y cosas que lo merezcan para (intentar) dejarlas mejor que como me las encuentro, con especial foco en mis hijas, resto de familia y amigos. Y que conste que decidir dónde poner tus recursos implica una decisión tanto o más importante, como es el decidir dónde no ponerlos o, lo que es lo mismo, decidir a qué vamos a renunciar. Y comprometernos con todo ello.
b) Generar contenido (libros, artículos, videos, etc.) con ideas creativas, sencillas y rentables, útiles para el resto.
c) Aprovechar sin demora de toda oportunidad de disfrute, salvo que ponga en riesgo algo de mayor importancia.
Dicen que hecho es mejor que perfecto y, en definitiva, esto no va de perfección, sino de que a uno este ejercicio le sea útil y le sirva, como decía, como ese faro al que todos necesitamos acudir de tanto en tanto.
¿Te sirve?
Hoy lo dejo.
La realidad de perder 16 de las últimas 20 partidas de Ajedrez sentía que me gritaba una y otra vez "déjalo, que está claro que el Ajedrez no es lo tuyo". Hechos que reforzaban la idea de mi inmunidad al aprendizaje y del tener que afrontar que quizás no era el lápiz más afilado del estuche. En paralelo, me emborrachaba de videos de Youtube viendo campeonatos online del genio argentino y Maestro Internacional de 11 años Faustino Oro en los que el pequeño bromea y comenta online sus partidas a ritmo Blitz (de tan solo 3 minutos con dos segundos de incremento por jugada) al mismo tiempo que las juega y va destrozando uno tras otro a grandes maestros como si fuera - y nunca mejor dicho - un juego de niños. Sobrado de recursos y con un cálculo prodigioso, aquello todavía acrecentaba la distancia entre mi deseo de llegar a jugar decente algún día y mi nivel de juego actual.
Y así, hecho unos zorros a nivel de motivación y con la idea de darme unos meses de reflexión, comencé mi clase diciéndoselo así a mi profe de Ajedrez, un Maestro Internacional con grandes dotes para la pedagogía. Y lo que me dijo para reflotar al muerto fue lo siguiente, que os resumo:
1. Perspectiva: "Has bajado 150 puntos en los últimos 90 días. Cierto. Pero si te fijas bien, estas 16 partidas y los 150 puntos los has perdido todos en sólo dos días concretos. Dos días malos en los que te obsesionaste en seguir jugando cuando no estabas para jugar y que explican todo el retroceso.". Y continuó con una visión más general, con "empezamos hace tres años y tenías 700 puntos. Hoy, tres años más tarde, tienes más de 1000, lo que hace indiscutible que has mejorado y, por cómo juegas, hoy haces jugadas desde conceptos que nunca antes te hubieras planteado".
Tres años para mi era una vida, cuando para el aprendizaje del Ajedrez es nada, máxime porque el tiempo no es una unidad métrica útil (imagínate que juegas 1 partida al año. En 3 años de "aprendizaje" lo habrás hecho con solo 3 partidas) sino la "densidad de partidas", esto es, las partidas analizadas que juegas por unidad de tiempo (más allá del entrenamiento, base de todo). Y yo, que en 3 años he jugado apenas 3000 partidas, pensando que era mucho, me puse a comparar y vi que mis contrincantes habían jugado un promedio de más de 20.000. La perspectiva es clave. Y también ser consciente de que la recompensa (aprendizaje) suele ser progresiva al esfuerzo (3000 vs 20.000).
2. Aprendizaje no lineal: Conforme vas mejorando, te van emparejando con rivales más fuertes, por lo que es normal que vayas perdiendo más partidas al comienzo. Ello explica por qué el gráfico de mejora no es lineal y habitualmente presenta un perfil de sierra creciente.
3. El error es para todos: enseñándome una partida en la que un Gran Maestro perdía una partida clave de un campeonato cometiendo un error de bulto.
4. Lo que cuenta es el cómo, más que el resultado (a mi nivel y para mis fines): esto es, me comentó que analizó mis partidas y en ninguna me "machacaban" sino que conseguía posiciones mejores que mis rivales con más tiempo en el reloj (que es un buen indicador de nivel de cálculo y conocimiento) pero que la partida la acababa perdiendo yo por "colgarme" alguna pieza (que quiere decir que te la capturan por dejarla desprotegida). "Las partidas las has perdido tú, más que te las han ganado los demás, lo que debe mantenerte optimista con tu evolución".
5. Adaptación inmediata: viendo mi estado de humor, adaptó los contenidos para que fueran más amenos y sencillos (eso lo intuí) para "recuperarme" a nivel de motivación.
6. Despresurizar: "Si quieres tomarte un tiempo de descanso, genial. Lo importante es que te diviertas".
Y así que, al final, mi obstinación (que me encantaría dulcificar diciendo resiliencia o persistencia) hizo que agendáramos una nueva clase dentro de poco tiempo. Cuenta la leyenda que el dolor de bajar los brazos era superior al del propio aprendizaje.
El Ajedrez debería ser una asignatura obligatoria en todos los colegios por todo cuanto te da (cálculo, estrategia, toma de decisiones bajo presión - del tiempo -, resiliencia, memoria, concentración, tolerancia a la frustración, gestión de estrés...) pero, sobre todo, por todo cuanto hace que aprendas sobre ti.
Palabra de principiante.
Esa montaña
Hubo una vez en el que una persona sabia, rodeada de misticismo, me dijo que tenía que aprender a ser esa montaña.
Esa montaña que, sabiendo quién es y con qué objetivos y prioridades se ha comprometido, se mantiene inamovible ante modas y presiones que huelen a inútil y que hoy soplan por el Sur, pero que mañana lo harán por el Norte. Impasible al desgaste de su corteza, resiliente siempre a fuegos, plagas e inundaciones.
Esa montaña que se esfuerza al máximo en aquello que forma parte de su ámbito de control e influencia y que, a la vez, acepta con sereno estoicismo todo aquello que le acontece y que queda fuera de dicho ámbito. Esa que persiste, firme, tras cada fracaso. Esa que se perdona y que busca el legado a largo plazo en pro del postureo a corto.
Esa montaña sujeta por raíces y ajena al qué dirán, que vive en paz consigo misma sin perder de vista nunca el horizonte y que asume la crítica de su camino por parte de aquellos que nunca se han puesto sus zapatos. Esa que no pone excusas que sus amigos no necesitan y que a sus enemigos no les importan. Esa que no se queja. Esa montaña que, pase lo que pase, va a seguir estando ahí: en hacer lo correcto por el simple hecho de ser lo correcto.
Quizás no supe verlo en aquel momento y tan sólo me faltaran esos veinte años de nada para asumirlo, pero, en definitiva; ¿qué son veinte años para una montaña?
Gestión del Cambio o lágrimas de sangre en un cubo de tinta china
Gestión del Cambio o esa entelequia en forma de volátil rol que las empresas crean y eliminan según sea la apretura de presupuesto, porque es bien verdad que no se conoce empresa en fase de "vacas flacas" que se mire al espejo y se diga "nos lo cargamos todo menos el rol de gestor del cambio, que eso es lo que nos mantiene vivos".
Gestión del Cambio o ese campo abonado para consultores y gurús diseñadores de procesos con nombres pijos plasmados en "diapos" sexy, de cuyos partos en pocos meses nadie encuentra rastro.
Gestión del Cambio o esa quimera de intentar recoger el mar con las manos.
Y todo como si hiciéramos ver que no somos capaces de adaptarnos al continuo cambio que sufrimos día a día y desde el día en que nacemos. Personas y empresas. Aquel que nos llevó a empezar a trabajar sin ordenador y con teléfono de sobremesa a realizar ahora presentaciones e informes con la app de ChatGPT de nuestro smartphone. Y eso sin mucha cicatriz. Porque adaptarnos, nos adaptamos bien sea por lo Civil o por lo Criminal. O como decía mi difunto amigo Agustín Solavera "o te aclimatas, o te aclimueres".
La Gestión del Cambio y, a mayor detalle, la gestión del cambio cultural me la imagino como ese cubo lleno de tinta china negra y densa que supone el Status Quo de una cultura en una empresa. El color de la cultura de una empresa en un determinado momento. Hasta que "los vientos" (léase, una nueva dirección, moda, etc.) cambian y la necesidad de "gestionar el cambio" aparece y, con él, los evangelistas, saboteadores, etc. Todo muy de los clásicos de toda la vida.
A partir de esa "necesidad" de cambio, individuada por su mayor envergadura con respecto a la frecuencia media de cambios, todo cambio que vamos implementado representa esas pequeñas gotas de sangre que la organización suda para precipitar sobre la tinta china que hay en el cubo para poco a poco ir tiñendo el negro azabache de rojo pasión...hasta que con el factor T (tiempo) cada vez el negro es menos negro y el rojo se hace cada vez más presente. Y son gotas y no chorros. Y son años y no meses, pues la gestión del cambio cultural no es juguete para ansiosos.
El Cambio Cultural es más una lluvia fina que hace bien que una tormenta tropical que lo destroza todo, aunque para ansias, los colores.
Y vamos acabando ya el símil con ese grifo en la base del cubo a modo de "regulador" del flujo de cambios. Demostración gráfica de grifo cerradito del que salen gotitas "cuqui": cultura estable con pocos cambios. Demostración gráfica de grifo con chorrazo "a escape libre": fusión de empresas con expediente de regulación con gente saliendo como en un encierro de los Sanfermines.
Ah!...y para los románticos: no existe cambio cultural completo. Ya me sabe mal, ya. Porque la clave siempre está en dónde ponemos la línea y cómo nos respondemos a la pregunta ¿cuándo considerar un cambio completo?, que viene ser como preguntar ¿hasta dónde se lava la cara un calvo?. Por ello, lo represento poniendo el grifo "regulador" de la "presión" del cambio un poco por encima del fondo del cubo de tinta china, porque por debajo siempre va a haber un "poso de cultura anterior" con el que tenemos que contar.
Mi último comentario es sobre el tema de la resistencia o del miedo al cambio: no existe miedo al cambio en realidad porque, en realidad, lo que existe es el miedo a la pérdida que anticipamos en un cambio. Os pongo un ejemplo:
a. Tu pareja te escribe el siguiente mensaje: "tenemos que hablar".
b. Tu jefe te escribe el siguiente mensaje: "felicidades por tu nueva promoción"
El primer mensaje es de primero de acojone, por la pérdida potencial que anticipamos (bien sea la serenidad, bronca mediante; bien sea incluso la relación ¿en el peor? de los casos), mientras que el segundo ilusiona y digamos que ambos mensajes reflejan un potencial cambio relevante.
Moraleja: cuando comuniquemos y seamos vectores de cambios relevantes, tengamos en cuenta las "pérdidas" que pueden anticiparse por parte de los afectados y que normalmente se visten de resistencia. Analicemos el trasfondo de esos miedos y adaptemos la comunicación enfatizando los beneficios y afrontando pérdidas si las hubiere. Mil veces una mala noticia claramente comunicada a una noticia regular mal comunicada.
Mantener (from screen to screen to skin to skin)
Estamos en la loca era de vital donde los verbos top suelen ser "ampliar", "incrementar", "crecer", "escalar" y otras chicas del montón. El mundo ya no es suficiente y si no vives en la expansividad pintas a rara avis.
Pues yo me bajo aquí, junto a uno de mis verbos favoritos al que se le está poniendo cara de antiguo (llamémosle vintage). El verbo "mantener" o ese cada vez más extraño superpoder al que quiero poner en valor hoy y siempre.
La capacidad de mantener. Joder qué bonito suena pero qué jodidamente difícil es, a veces, conseguirlo.
Llegar y Conseguir son siempre más amables que Permanecer y Mantener, ambos cinturón negro de la resiliencia vital, sobre todo cuando las cosas se ponen feas. Mantener esa sonrisa ante la adversidad, reflejo inequívoco de "seniority" o mantener esa calma y esa ecuanimidad ante las grandes mareas, qué remedio tan bueno y a la vez escaso para no contagiar el desánimo.
Mantener esa mirada que altera bioquímicas mientras te lo dice todo sin decir. Esa mirada cómplice que estrecha vínculos y brota de empatía, en el polo opuesto a la luz azul de las pantallas que inocula extrañeza social entre nuevas generaciones, cada vez más ajenas al "piel con piel".
Y aunque en inglés sea más pegadizo, no es menos cierto que deberíamos pasar del "screen to screen" al "skin to skin". Un abrazo de más de ocho segundos es terapéutico y no debería suscitar más allá de un balsámico agradecimiento.
Mantener a tu pareja. Mantener unida a la familia. Mantener a tus amigos de la infancia. Mantengamos en nuestras vidas para siempre a los de siempre. Que eso no significa hacerlo de manera tóxica ni a cualquier precio, pero probablemente sí a un precio mayor del que nos estamos desacostumbrando a pagar. Mantener tus cosas y tus gentes y arreglarlas cuando se rompen en lugar de reemplazarlas.
Mantener la salud. Unos buenos hábitos de vida. Mantener aficiones y lugares comunes.
Mantener tu trabajo, tu esfuerzo, tu generosidad, tu foco, tu prioridad, tu generosidad, tu tiempo de vida intacto, tu dignidad y esas tantas otras cosas buenas por mantener. Mantener el recuerdo de los que ya no están y merecieron seguir estando.
Y mantener también ese sano hábito de dejar de mantener lo que no te sostiene. Mantenerte firme (que no rígido) en tus convicciones. Mantenerte siempre en tu palabra como el más sólido contrato que puedas establecer contigo mismo.
Cuenta la leyenda que "no merecemos aquello que no somos capaces de conservar", sin que ello sea necesariamente bueno o malo (a veces se hace necesario), de ahí que resultará esencial discernir aquello que merece ser conservado y aquello que no lo merece para mantenernos firmes en ambos frentes. ¿Has hecho nunca este ejercicio?.
Mantengámonos pues en lo que valga el esfuerzo para perdurar de la mejor manera posible cuando ya no estemos: en el recuerdo de aquellos que nos quisieron.
Rotación y los pollos
El rincón del churrasco
El rincón del churrasco es ese lugar, oscuro e inhóspito, que puedes encontrar en la mayoría de organizaciones. Ese rinconcito emocional patrocinado por una congregación de gente tóxica y más quemada que el palo de un churrero que, reconociéndose entre ellos (Dios los cría y...), acaban afiliándose en una especie de partido de la queja deportiva.
El rincón del churrasco es el club de la gente con quemaduras de tercer grado que no para de dar la brasa. Es un lugar con olor a cerrado, a gato mojado, a ideas rotas y a un "yo sí sé de qué hablo". Es un llorómetro lleno de evangelistas de la reclamación nimia. Un lugar huérfano de alternativas.
El rincón del churrasco es una estirpe a extirpar. Devotos de la colonoscopia ajena sin anestesia y amos del perro del hortelano, estos sin padre, normalmente comparten sus frustraciones personales con vestido de reivindicación populista con maquillaje de todo a cien.
Pero fíjate bien que el churrasquito normalmente no se pira nunca. Que digo yo; si no estás bien en un lugar; ¿por qué no te vas a buscar otro mejor?. Y es que la pregunta se responde sola porque la realidad es muy tozuda: porque no le quieren en ningún otro lugar. Y uno debe ser consciente de esta circunstancia. No hacerlo, puede suponer una miopía fatal, para uno mismo.
Lo de menos es de quién es la culpa. Lo de menos es el "no eres tú, soy yo". Creo que el 1% de churrasco tiene la misma culpa que el kamikaze que va en contradirección en una autopista de cuatro carriles en hora punta. ¿Acaso todos los demás están equivocados?. Posible, pero poco probable.
¿Culpa de unos o de otros? Acaso del jefe de la brasa, el que la aviva, el que no la acalla. El churrasco maestro. Y ya se sabe, churrasco escoge churrasco. Y así es como se escribe proliferar. Porque el churrasquito será muchas cosas, pero tonto del todo no y sabe que si se arrima a ascua tóxica, aunque tóxica, suyo será el cielo de las brasas.
Si te quejas de dónde estás pero no te quieren en ningún otro lado, sé consciente y da gracias por la acción social que probablemente esté haciendo tu empresa contigo. O, como mínimo, no dés por el feedback. Que no haya cola de ofertas en tu casa es una señal. Aprende a leerlas.
Una vez me dejaron claro la santísima trinidad del Hecho - Pagado - Olvidado, y que el contador cada día vuelve a ponerse a cero. Que aquello de "con lo que yo he hecho" se anula con aquello de "con lo que la empresa ha pagado" y que el único derecho adquirido es el de la pataleta improductiva. Suena todo lo duro que es, pero ya sabéis que este blog no es para románticos.
Que si "la cosa está muy mal" (seguramente para ti, sí, churrasquito), que si "no es el momento", que si "la abuela fuma", que "si la crisis" o "el perro se ha comido mis deberes". Y es que los caminos de la excusa son inexcrutables.
Lo que digo es que no podemos olvidar ni por un instante todo lo que de bueno tenemos. Cosas. Personas. Momentos. Hoy más que nunca, en este loco mundo, hay que valorarlo todo y no dar por descontado nada. Todo cuesta y cada vez hay que correr más para mantenernos en el mismo sitio. Seamos conscientes que lo que realmente aportamos y lo que recibimos y que, si sentimos inequidad, es hora de dar las gracias sonriendo y marchar en búsqueda de vientos más favorables.
La partícula mágica
Durante mucho tiempo he buscado la partícula mágica. La esencia que explica la longevidad de las relaciones productivas. El Santo Grial de la unión entre dos almas.
Al principio pensaba que era el Respeto, después fui bamboleando entre valores diversos hasta saltar a la Confianza, pasando por la Transparencia, la Honestidad, la Integridad, la Confiabilidad y así en un sinfin de pilares higiénicos sin los cuales no es posible una relación positiva. Y creo que todos estos rasgos son absolutamente imprescindibles...pero no suficientes.
Así, fui "testeándolos" todos a mi alrededor, fracasando una y otra vez, viendo como no suponían fuerza suficiente como para mantener unidos, por ejemplo, matrimonios de buen pronóstico, amistades de media vida o tan siquiera equipos que aspiraban a la Champions League del éxito.
Hasta que serendipia mediante, un dia dí con lo que - a mi humilde parecer - es el elemento diferencial: la ADMIRACIÓN.
Sí. La Admiración.
Veinticinco años con mi mujer y (sobre la base de los valores arriba descritos) no hay dia en que no la admire, tanto a nivel profesional como, sobre todo, a nivel personal. Compartir tu vida con alguien que te hace sentir por encima de tus posibilidades es una muestra de la calidad de la masa madre. Y si uno tiene la suerte y el privilegio de tener algo así, lo último que se puede permitir es banalizarlo o no recordárselo permanentemente.
Ocho años en mi actual empresa y no hay dia que no sienta admiración por quienes integran los equipos en los que trabajo (mi equipo de RRHH, el Comité de Dirección, etc.). Siento absoluta devoción por la enorme profesionalidad que demuestran y, a la vez, por esa manera única de ser y por querer divertirse. También por muchos con los que tuve la suerte de trabajar en el pasado y que tanto me han ayudado en mi travesía personal.
Amigos de la infancia que conoces de pequeño y amigos de la infancia que conoces de mayor (sí, como lo lees, amigos de la infancia que conoces de mayor, pues es conocerles y preguntarte ¿por qué no lo conocí antes? o ¿cómo puede ser que seamos tan iguales?...y sí, amo esta categoría de amigos).
Cuenta la leyenda que la Admiración es una manera de sublimar la Envidia y no me duelen prendas al decir que envidio tantas y tantas cosas de todos ellos. Envidia como una forma si quieres de rendirles tributo. Envida por tantas y tantas cosas que me gustaría hacer como ellos. Y es esa Admiración la que también te lleva a tratar de superarme cada día porque no quieres fallarles. Porque quieres estar a la altura. Porque quieres corresponder.
Y porque les miro y pienso; joder, pero qué buen@s son!
El Entuitado: Marc Piñol
Regalo de Navidad. Todo él. Y su generosidad por querer divertirse conmigo concediéndome esta entrevista a diez tuits de los de verdad, de los de 140 caracteres con espacios incluídos. Muchas gracias, querido Marc Piñol, por este regalazo de extracto de inteligencia en cada una de tus diez respuestas que, dicho sea de paso, no tienen desperdicio alguno.
Espero que disfrutéis esta entrevista tanto como yo lo he hecho preparándola.
Nombre: Marc Piñol
Puesto actual: Jefe
Regional de Ventas
Bio: Padre de
3, divorciado (62025…;). Me mueve aportar valor y contribuir desde el buen
rollo al crecimiento y desarrollo de personas y equipos.
1. ¿Cuál es el objetivo de tu vida?
Equilibrar cuerpo, mente, espíritu y
relaciones…. Para poder acompañar, sumar y aprender de todo aquel que me
encuentre en el camino.
2. ¿Qué aprenderemos de ti?
Aprender son palabras mayores, pero si
me asocian a “buenrollo”, “equipo”, “coherencia” y
“honestidad”, pues satisfecho
3. ¿De qué no querrías arrepentirte o qué
no te perdonarías?
Espero podérmelo perdonar todo, pero
cuando me salte mi libro de estilo o valores me enviáis al rincón de pensar,
vale?
4. Tres referentes en tu vida y tres
razones
Mi madre: compasión y sentido
común, mi referente. Ronaldinho Gaucho: talento y sonrisa, magia. Jano
Galán: hoy todavía nos guía a muchos.
5. ¿Qué papel te hubiera gustado
interpretar?
El de Mel Gibson en “En qué piensan las
mujeres”. Es muy tonto lo sé, pero reconozco que me gustaría.
6. Tu frase favorita es...
Vivamos de manera que cuando muramos,
incluso el enterrador se arrepienta. (de mi tocayo Mark Twain)
7. ¿Qué locura te gustaría llevar a cabo y
qué te impide convertirla en realidad?
Montar un chiringuito en alguna isla del
sudeste asiático e iros recibiendo a todos; aunque no tengo (de momento)
permiso de mis hijos
8. ¿Qué trabajo le darías a tu peor
enemigo?
El de enterrador, ahahá…. y me
comprometo a perdonárselo todo la próxima vez que nos veamos ;)
9. ¿Qué rezará tu epitafio?
Sabía estar, y a ratos incluso
estaba…..pero ahora ya no está.
10. Las personas se marchan de sus
empresas, principalmente por...
Sus
jefes; y también se quedan por ellos y resto de colaboradores, si el proyecto
acompaña.
Hijos de fruta
Hace poco visité una empresa que me hizo pensar: "no hay fruta en la cantina que compense convivir con tanto gilipollas". Lo digo por si te lo quieres ahorrar, querido colega de RRHH. Y no me entiendas mal: la fruta siempre luce, o sea que mejor con que sin, ahora, tampoco te flipes pensando que vas a ser muy guay si la frutería la acabas poniendo en la plaza central de Mordor.
Pienso que para concursar en estas listas de mejores empleadores (la empresa de la que te hablo lo es) debería tenerse más en cuenta la lista de personas con las que uno trabaja en lugar de la lista de cosas que las empresas dan o de los folclores que rentabilizan en LinkedIn. Cambiaría el tener por el ser. Porque lo importante no es el qué, sino el con quién. Definitivamente, mucho más higiénico. ¿Te imaginas que la lista de beneficios fuera emocional y se presentara como una lista de nombres?
- Nosotros tenemos futbolín y yacuzzi y hacemos pilates y salidas de boy scouts (imagínatelo con voz de pijo) [Aunque después tengamos que tomarnos un Fortasec el domingo por la tarde].
- Pues yo tengo la suerte de trabajar con Álvaro, Anna, Lluïsa, Miguel, José Manuel, con Paula, con Tati, con Mercè, con Inma, etc. y, la verdad, no te lo cambio por tus chupicosas.
Y es que de poco sirven los beneficios sociales para compensar los perjuicios emocionales. Como cuando papá o mamá ausentes "compran" a sus hijos con regalos para compensar (?). Porque en cualquier organización siempre es mucho más barato (que no rentable) comprar máscaras antigás para todos que cerrar el grifo de las fugas tóxicas. Porque el tonto tropieza sin querer, pero el tóxico te hace la zancadilla.
Está bien lo de las mejores empresas en las que trabajar, pero yo propondría crear la lista de las peores personas con las que trabajar, así, rollo lista Robinson. A medio camino entre la responsabilidad social, la ética y la salud pública. ¿Os imagináis la lista? (ojo, imaginémonos una lista con todas las cautelas y verificaciones, si eso fuera posible. Que fuera realmente una lista indubitable). El precio de esta lista sería realmente incalculable, pues el impacto negativo de una manzana podrida es mucho peor que el impacto positivo de cien manzanas excelentes o, lo que es lo mismo: mucho talento necesitas para neutralizar a una persona tóxica.
En definitiva, que todos podemos ser considerados tóxicos (o tener conductas tóxicas) para una persona tóxica, pero de los cumplidos te hablaré otro día.
Manolo, no me jodas
Hay kilos y kilos de literatura sobre la motivación de las personas en las organizaciones. Que no digo que esté mal, lo que pasa es que el cuento normalmente pasa por alto una parte fundamental: que antes de motivar a la gente, lo primero que hay que hacer es no desmotivarla. A mí, con eso, me valdría.
Y digo que me valdría porque, no nos engañemos, cuando iniciamos un nuevo proyecto lo hacemos ilusionados y motivados (salvo que seamos raritos o que estemos necesitados y no tengamos otra opción), por lo que bastaría que (fundamentalmente) nuestr@ jef@ no nos jodiera vivos. A mí, con eso, de verdad que me valdría. Y date cuenta que, a la vista de la realidad, lo que pido no es cualquier cosa.
Porque es mucho más importante no desmotivar que motivar. Y dificilísimo, como hemos comprobado todos alguna vez. Todavía hay demasiado jef@ a quien robaron demasiados bocadillos en el recreo y que ahora se vengan dando patadas a destiempo. Verdaderos profesionales de la jodienda ajena a quien te encantaría espetar un "Manolo, no me jodas". Y todos hemos sufrido a ese "Manolo" alguna vez. Hay incluso empresas de "Manolos" con despachos chapados de premios de la mejor empresa para trabajar, cuando yo lo que crearía es el premio a la empresa "Manolo free".
El impacto positivo del la motivación es muy inferior al impacto negativo de la desmotivación.
Es como lo de las ventas y los gastos en una cuenta de resultados. Las empresas matan por vender más sin darse cuenta que se desangran por los gastos. Con la motivación pasa lo mismo.
Y ahí es donde entra la contribución inestimable de lo que llamo los "Aspiradores". Y no, no me refiero a gente que aspira a cosas. Bueno, en cierto sentido sí podríamos decir que lo que parece es que a lo que aspiran es a joderte hasta allá donde el viento da la vuelta. Me refiero a los Aspiradores como esa raza, opuesta a los "Inspiradores". Aspiradores porque "aspiran" toda la energía positiva de cualquier entorno. Son agujeros negros del buen rollo, tragándose todo lo deseable en una especie de bulimia tóxica. A un Aspirador normalmente lo detectas por lo mucho que habla sobre la importancia de la motivación y la importancia de las personas. Un producto de los creadores del "dime de lo que presumes y te diré cuánto aspiras". Normalmente lo de aspiradores les va como anillo al dedo, pues su carrera normalmente ha ascendido a golpe de comerse más "sapos" de los que son capaces de contar. Aspiradores son los que se procuran una carrera a costa de la tuya. Son los que -ni medio lleno ni medio vacío - jamás no han visto ni el vaso. Negativos por deporte. El reverso tenebroso de los Inspiradores.
De ahí que una habilidad clave de una organización sea contar con un "sistema inmunitario" fuerte (le suelen llamar Cultura) capaz de generar los "anticuerpos" necesarios para extirpar al "huésped" tan pronto como un aspirador se cuela en cualquier organización. De nuevo, otra analogía: la selección debe tener una prioridad máxima, pero nunca superior a los esfuerzos que deben dedicarse para erradicar aspiradores.
Porque, si una organización no contrata inspiradores y, además, no elimina aspiradores...normalmente acaba "expirando".
¿Cuánto tiempo es mucho tiempo?
¿Cuánto
tiempo es mucho tiempo?. Pues depende de lo a gustito que estés (que es
como me he quedado yo al responder a la pregunta 😊)
Y
es que 3 meses en el infierno pueden hacerse tan eternos, como efímeros 10 años
en el cielo. Porque es muy paradójico cómo el bienestar modula la sensación del
paso del tiempo. “Se me ha pasado volando” o “parece que no acababa nunca” pueden
ser expresiones de una misma unidad de tiempo.
Recientemente
he tenido varias conversaciones con personas que se extrañaban por el hecho que
no hubiera cambiado de empresa, “porque ya hacía mucho tiempo que…” o porque “ya
sería hora que probara a hacer nosequé desde nosedónde”. Y mi réplica era “y
todo esto, ¿para qué?”.
¿Para
qué cambiar proyecto cuando el que disfrutas te hace feliz?. Hacerlo sería
cambiar por cambiar. Cambiar por el hecho de ver “otras cosas”, sin pensar que “ver
otras cosas” significa, a su vez, “dejar de ver otras cosas”. Porque uno puede
ser tremendamente curioso y probar mundos diferentes, sin necesidad de instalarse
cada semana en ellos. Y porque querer estar en todos los lados es una fórmula
infalible para acabar no estando en ninguno.
La
Paciencia es la trufa blanca de nuestros días. Ese bien escaso que, junto con
la Escucha y la Síntesis, forman un trío que cada vez actúa en menos plazas. Por
el contrario, la Impaciencia es ese asesino silencioso de carreras
profesionales, al servicio de las ansias que no distinguen entre correr y avanzar.
Recuerdo
un jefe que, al comunicarle que dejaba la compañía, se limitó a decirme: “hijo,
a ti lo que te pasa es que tienes la erótica del cambio”, aludiendo al subidón de
cuando te llaman para ofrecerte un proyecto y que uno también se traduce por “eres
sexy”. Y eso siempre gusta. Pues bien, si uno une la “erótica del cambio” con “una
impaciencia que flipas”, el drama puede estar servido en forma de “¿pero cómo
he acabado yo aquí?”.
No
te olvides que en tu mente, siempre es mejor. Que sobrevaloramos lo positivo y obviamos
lo negativo de algo, cuando este algo nos hace ilusión. Y que, erróneamente,
damos por sentado que lo positivo de lo que tengo lo va también a tener lo que
deseo. Que cuando piensas en estar en una playa paradisíaca no nos imaginamos
el total de la experiencia, esto es, por ejemplo, la sensación térmica de estar
a 40 grados y 90% de humedad; a los incívicos; la arena ardiendo; a la familia
que viendo cinco mil metros cuadrados de playa vacía deciden ponerse a metro y
medio de ti; a los niños repartiendo arena en tu cornea, cuando no lo hace el
viento por iniciativa propia; a las abejas, las medusas y otras chicas del
montón; etc. Porque en tu mente, siempre es mejor. Y porque somos cojonudos
deformando lo que nos apetece.
No
merecemos lo que no somos capaces de conservar (y que dependa de nosotros, obvio).
Estar bien y querer cambiar sin preguntarse ¿qué significa es estar mejor? es
la mejor manera de acabar entendiendo qué es realmente estar peor y lo bien que
estabas antes.
Haber
escogido susto.
Esbirros
El psicópata empresarial es un
profesional del dolor emocional ajeno, incapaz todo él de sentirlo. Te mata
limpio y fácil. Muchas veces ni te enteras. Acaso cuando notas tierra en la
boca el día que te entierran. En “orientación a resultados” es imbatible. A
foco, no le ganas. Por eso resulta uno de los cánceres más difíciles de
extirpar. Se trata de un asesino silencioso con una expresión en formato
PowerPoint brillante y digna de repetida admiración pública por parte de jefes
que normalmente lo evalúan desde sus sillones ubicados a miles de kilómetros.
Jefes que les leen, pero que no les huelen. Jefes que no les sufren ni ven el
reguero de cadáveres al paso de brillantes resultados. Cáncer del chungo.
Pero a veces pasa que ciertas torpezas
inesperadas, llámale si quieres serendipias, hacen que estos cánceres puedan
ser eliminados. Para ello, hace falta un buen puñado de condiciones que, sin
embargo, cuenta la leyenda que en ocasiones se han dado en organizaciones
“sanas”, con “anticuerpos” necesarios (léase cultura fuerte) como para acabar
extirpándoles de la organización.
Pero hoy no hablo de la amenaza
principal, sino de sus metástasis en forma de pequeños cánceres que, una vez
extirpado el principal que les ha alimentado y visto crecer, permanecen en el
cuerpo, reproduciéndose y siendo capaces de llegar a más órganos que el
original. Tumores malignos adyacentes con margen para el daño, pues la
organización, distraída, se da por “sanada” al haber expulsado al maligno
huésped principal. Se ocultan y aprovechan de la relajación postoperatoria
ajena.
El psicópata de segunda es peor
que el de primera. Tiene mucha menos clase y suele ser mucho menos listo. Al
primero le ciega el dolor ajeno. Al segundo, la vanidad y la avaricia. Es un
“quiero y no puedo”. Mientras que, como decíamos, el primero te mata con un
escalpelo, éste lo hace con un cuchillo de cocina de sierra y sin afilar. Una
carnicería, vamos.
Por ello, si tienes la suerte de
trabajar en una empresa capaz de detectar (algunas) y extirpar a cánceres
emocionales (muchas menos), lo siguiente que debe ocuparte es identificar
mediante el escáner, la radiografía, el PET o TAC de turno, quiénes son y dónde
habitan los esbirros del cáncer principal. Las garrapatas del pecado original.
Y extírpalas también. Cuanto antes. Créeme que te corre prisa.
Chapter 2: Crack Units of Dopamine
In my last post I talked of bombs. Bombs
raining down everywhere. I talked of the futility of believing you could
control the uncontrollable. That those bombs would get you sooner or later. But
maybe, just maybe, we don’t have to always be on the receiving end. Maybe we
are not so alone as we think… Maybe we can call in our own artillery.
You see, we have our own weapons: a smile, an
unexpected gift to give, a hug, a timely message of support or just the
unleashing of the most powerful battery of words ever, such as: “thank you”;
“please”; “I am sorry”; “I forgive you”; “what can I do for you”; “you’re
great”; “I love you”. All these are free of charge, easy to manufacture and
readilly available in order to set off an unstoppable chain of peak dopamine
explosions. These words have the power to light up the world around us. These
really are game changers.
Dopamine, the hormone/neurotransmitter is well
known across popular culture and the media, as the main chemical underlying the
experience pleasure (though current
opinion in pharmacology is that dopamine instead confers motivational salience).
But little is said of our ability to manufacture and distribute this amazing
drug, it’s centrality for collective well-being; or that it is free at the
point of use and available to all.
We all have all this amazing firepower in our
grasp. We have all these self-loading automatic rifles spreading dopamine shots
everywhere. And we can do all this good for free!. With satellite technology we
can even launch dopamine rockets across the world. Imagine a world with all
these dopamine guns firing. Sounds sexy, right?
We should, therefore, set up crack units of
dopamine marines: shooting indiscriminately because the more we shoot, the more
we will be shot by others, boosting our own levels of dopamine ammunition. We
can light up the skies with our smiles, blow away all types of obstacles with a
timely piece of praise and gratitude – when the dopamine marines arrive there
are no defences in the world which can resist us.
Chapter 1: Saving private Ryan
Life is far from being a Disney
movie. I get it!! Life is more like Saving Private Ryan than Frozen.
Life is pretty much like disembarking in Normandy during the 2nd
World War. Most of the time you’re feeling completely alone, naked, and
absolutely scared, while the sky is raining down bombs everywhere you look.
Life continues to bombard you, dropping plenty of bombs all around you. Some of
them hit you directly, some just partially hit you. Or maybe you hear the
screech of bombs and explosions from afar. In any case, it is just bombs. bombs
and more bombs, every single day. And this is not a movie scene you can
control; turn down or switch off. This is life.
Of course, depending on the
decisions you make, you can influence a little the number of times you are hit
and the damage incurred, but sorry, this is life. And life is a real rain of
bombs and you will get hit and hit badly sooner rather than later. Accept it and Move On.
The most important thing is not
really what is happening but what you do in response to what is happening. The
only thing you can really control is your emotional reactions, your approach,
your decision to move towards a certain direction or even just to stand still.
Bombs will fall down anywhere at any time and anyway. Do not even try to
explain why. In life, shit happens. So simple. So real.
Don’t flinch, cower or look
longingly towards where others seem to be safe. The bombs will get us all in
the long run. Be assertive in your decision making, be brave and be bold. Live
every moment and stay true to yourself knowing the only real futility is to
believe you can control the uncontrollable. Shit happens – get on with it.
WoW People: The Magnificent Seven
I have been
fortunate enough in life to meet a fair number of "special" people.
People who leave you "wanting more." People who make your day better.
So what do these people have which marks them out from the rest?
Yes, they are
all #1 good people and yes they are
all #2 role models for important values (integrity, honesty,
responsibility ...). This is obvious. If they are not good people you admire
and respect, then they are not special. But still, they have something more…
Everyone will
have their own take on this. Mine, after reflecting deeply on it for a while,
is the following:
#3 Generosity:
WoW people are generous. They give without expecting to receive, just for the
simple pleasure of giving. And I'm not just talking about details that matter
at important times. I'm talking about being generous with their personal time,
generous with what they have. Generous because they listen (a rare
ability indeed). Because generosity is when they make you feel that "the
important person at this particular moment is you, not them". Generosity
is when you are the first to raise your hand when something goes wrong and the
first to applaud the success of others, when things go right. In an executive
world where individual performance reigns supreme and harvests most rewards,
generosity rises above the melee of self-aggrandizement.
#4 Serenity, Deftness and Perspective. WoW people
normally fight fires with a fire extinguisher instead of a fuel tank. They are
people who favour peace and solutions to war and conflict. They are people who
look for alternatives instead of someone to blame. They are people who propose
rather oppose. People who place the right importance on everything at all
times. People who never lose the sense of what is important and what is not
important, even if it seems so. People who move rapidly when necessary and
cautiously when required, instead of just running around incessantly in order
to appear busy all the time. People who ask you why you are running rather than
why you don't run. People who enjoy life; slowly savouring it instead of
eagerly and obscenely gobbling it up.
#5.
Minimalist, Pragmatic and Widely Focussed in order to make important syntheses .
“Perfection is achieved not when there is nothing more to add, but when there
is nothing more to take away” (Antoine de Saint-Exupéry). "A synthesis is
worth ten analyzes." (Eugeni d’Ors). Because, It is not necessary to do
well what, in reality, it is not necessary to do in the first place. WoW people
are able to identify the essentials and stand their ground, without succumbing
to the latest fads that ultimately lead to yet more unnecessary work. Brave and
ready to spot and reject those energy draining zombie projects others are so
drawn to. Ready and brave enough to politely inform the emperor that he is
indeed naked. Ready and brave enough to say "no thanks" to what
everyone knows is going nowhere but to afraid to say it.
#6 Meaningful
Storytellers with Emotional impact. WoW people have an assertiveness,
empathy and the art of building something inspiring in everything they do.
People who make you see both beyond and within. They create meaning by
connecting the possible with the essential. The stories they tell reverberate
deeply. Emotional Troubadours. Creators of positive and lasting emotional
impact. WoW people understand that we are all us stories and that we all move
through interlocking stories in grand metanarratives. The best and worst of
humanity has been at the mercy of a story. Think wisely yes, but WoW people
understand that the correct viscera is the heart and not the brain.
But above
all, WoW people #7 have fun and make you have fun. They even having fun
storming the castle. WoW people enjoy seeing the bright side of life. Spreading
positive energy, they are passionate and their passion is as contagious as
their laughter. And while they laugh heartily, they also smile serenely. Wow!!
Playmaker
El bueno, el Feo y el Malo
El cisne negro y sus maracas (6 competencias al alza)
Estamos en una situación singular, de Cisne Negro total, donde algunos ven desgracias y otros, oportunidades. Donde unos se comportan y otros se descomportan mientras nos mostramos como somos, desnuditos por la presión, la incertidumbre, el miedo, la infoxicación y la infodemia (gracias @Nekane Rodriguez por el término).
En este contexto, lo que me doy cuenta que valoro más, con diferencia, son las siguientes habilidades que todos tenemos en grado diverso...y que en mi opinión serían las siguientes seis:














