Lotería


Hoy es el día de la Lotería de Navidad. Y no me ha tocado...¿o sí?.

Quiero proponerte que también celebres a partir de ahora lo que “afortunadamente no fue”. Tendemos a celebrar lo que hemos conseguido; lo que tenemos o lo que ha pasado por algo que hemos hecho; pero nunca celebramos aquello (negativo) que podía haber pasado y, afortunadamente, no acabó pasando.

No hablo de celebrar que no haya pasado algo posible pero muy poco probable. No hablo de celebrar que no ha habido un terremoto. No hablo de eso.

Hablo de un furioso ictus que hace menos de quince días trató de llevarse violentamente a mi madre y del que hoy sólo queda un mal recuerdo; hablo de celebrar que mi madre sigue siendo ella y que del ictus no queda prácticamente rastro. Hoy celebro que la lotería sí nos ha tocado. Primero a ella, en forma de segunda oportunidad. Después a nosotros, por darnos otra oportunidad de estar y decirnos más "te quiero" y por recordarnos la importancia de lo esencial y lo banal de lo que normalmente nos ocupa.

Hablo de una operación de cataratas bilateral a un ángel de apenas seis años que no podía ir mal, pero que a la niña de dos años a quien visitaban ayer antes que a nosotros, sí le fue mal y ha perdido la visión de un ojo. Hoy celebro que la lotería nos ha tocado. Primero a mi hija, porque aprenderá a ver, de verdad, por primera vez en su vida. Después a nosotros, por darnos la oportunidad de recordar la diferencia entre mirar y ver. Y de cuán difícil es a veces ver lo importante sin mirar para otro lado.

Hoy hay que celebrar que no nos ha tocado la Lotería de Navidad, porque es posible que le haya tocado a otro que tenía mayor necesidad.

Hoy hay que celebrar que no nos ha tocado la Lotería de Navidad, porque tampoco nos ha tocado otro tipo de suerte de lotería que, de haberlo hecho, nos hubiera hecho olvidar lo accesorio de la primera.

Hoy hay que celebrar que no nos ha tocado la Lotería de Navidad, porque lo más importante, de verdad, es la Salud.


Felices fiestas a todos.

El pescador y el hombre de negocios

Hoy, más que nunca, me gustaría compartir con vosotros una reflexión que proviene de un cuento corto popular, extraído de "El éxito de los perezosos". La fuente de la que he obtenido el texto que vais a leer es esta:  

El cuento

Una tarde, un ejecutivo estadounidense pasaba casualmente por una playa de Méjico. Allí vio un hombre joven sentado en la arena, tomándose una cerveza a la sombra mientras disfrutaba de la compañía de su familia. El hombre de negocios se acerco y le preguntó:
– Hola. Disculpe que le interrumpa, pero he visto que está sentado aquí un día entre semana. ¿Está usted de vacaciones? ¿Quizás este sin empleo?

– Para nada. Soy pescador. Lo que ve allí es mi barco. Esta mañana salí a pescar y ahora estoy disfrutando del resto del día con mi familia.
– Interesante. Supongo que esas aguas son muy generosas en pescados. ¿Es así?
– Efectivamente, en un par de horas consigo lo suficiente para vender el pescado en el mercado y que a mi familia no le falte nada.
– Pero no lo entiendo. Si tan fácil es pescar, ¿por qué no sale usted todo el día?
– ¿Para qué?
– Porque así conseguiría muchos peces, y al cabo de un rato podría comprar otro barco y contratar a otro pescador.
– ¿Para qué?
– Porque así ganaría todavía más dinero, y podría comprar más barcos y contratar a más pescadores.
– Ya, lo entiendo, pero ¿para qué?
– Porque así después de muchos años de duro trabajo, probablemente conseguiría una empresa líder en el sector de la pesca. Incluso puede que pudiese cotizar en bolsa, y cuando se jubile, usted tendría una fortuna.
– ¿Y para qué voy a querer eso?
– Porque cuando tenga esa fortuna, usted se podrá retirar en alguna playa, y disfrutar de la vida al sol en compañía de su familia.

– ¿¿¿???
Moraleja: Hacer planes es importante, pero la vida es ahora. Lo importante es el trayecto, no tanto llegar a una meta. No esperes 30 años para darte cuenta que lo más esencial en la vida, probablemente, ya lo tengas.