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The objective




¿Y el objetivo de tu vida?

 

Esta pregunta suele dejarnos en silencio o, como mucho, balbuceando superficialidades o automatismos. Cuesta encontrar respuestas claras, concretas y significativas. Y, sin embargo, todos reconocemos la importancia de tenerlas.

Séneca lo expresó de manera afilada: "Para quien no sabe a qué puerto se dirige, ningún viento le es favorable." Y si Séneca me permitiera, añadiría que "si no sabemos adónde nos dirigimos, lo último que debemos hacer es correr, a riesgo de llegar lo antes posible al lugar equivocado".

Durante años, he sentido una obsesión enfermiza por encontrar esa brújula interior. Ese faro que, incluso en las noches más oscuras, te orienta y te ayuda a discernir si lo que haces hoy te acerca o aleja de tu verdadero propósito. Pero para que esa brújula funcione, primero hay que tener un norte. Un “para qué” que dé sentido a tu existencia.

Tardé más de lo esperado, escribiendo, borrando y volviendo a empezar. Hasta que encontré mis dos objetivos primarios que dan sentido a mi vida y que comparto hoy contigo por aquello de constatarlo en esta bitácora (y que responde a uno de estos objetivos):

1. Trascender, dejando un legado de recuerdos positivos y duraderos en aquellos a quienes aprecio; un legado de ideas creativas y útiles para los demás; y un legado de dos hijas que sean buenas personas, felices y con opciones para puedan ser lo que deseen. 

2. Disfrutar diariamente del regalo de la vida, planificando como un inmortal pero viviendo como un terminal, junto a mi mujer y resto de familia y amigos.


Una vez hecho, ahora faltaría decidir el modo de conseguir dichos objetivos: hora de decidir tu estrategia personal. La mía es la siguiente:

a) Invertir mis recursos (tiempo, dinero, energía, escucha, etc.) en personas y cosas que lo merezcan para (intentar) dejarlas mejor que como me las encuentro, con especial foco en mis hijas, resto de familia y amigos. Y que conste que decidir dónde poner tus recursos implica una decisión tanto o más importante, como es el decidir dónde no ponerlos o, lo que es lo mismo, decidir a qué vamos a renunciar. Y comprometernos con todo ello.

b) Generar contenido (libros, artículos, videos, etc.) con ideas creativas, sencillas y rentables, útiles para el resto.

c) Aprovechar sin demora de toda oportunidad de disfrute, salvo que ponga en riesgo algo de mayor importancia.


Dicen que hecho es mejor que perfecto y, en definitiva, esto no va de perfección, sino de que a uno este ejercicio le sea útil y le sirva, como decía, como ese faro al que todos necesitamos acudir de tanto en tanto.

¿Te sirve?

Hoy lo dejo.


La realidad de perder 16 de las últimas 20 partidas de Ajedrez sentía que me gritaba una y otra vez "déjalo, que está claro que el Ajedrez no es lo tuyo". Hechos que reforzaban la idea de mi inmunidad al aprendizaje y del tener que afrontar que quizás no era el lápiz más afilado del estuche. En paralelo, me emborrachaba de videos de Youtube viendo campeonatos online del genio argentino y Maestro Internacional de 11 años Faustino Oro en los que el pequeño bromea y comenta online sus partidas a ritmo Blitz (de tan solo 3 minutos con dos segundos de incremento por jugada) al mismo tiempo que las juega y va destrozando uno tras otro a grandes maestros como si fuera - y nunca mejor dicho - un juego de niños. Sobrado de recursos y con un cálculo prodigioso, aquello todavía acrecentaba la distancia entre mi deseo de llegar a jugar decente algún día y mi nivel de juego actual.

Y así, hecho unos zorros a nivel de motivación y con la idea de darme unos meses de reflexión, comencé mi clase diciéndoselo así a mi profe de Ajedrez, un Maestro Internacional con grandes dotes para la pedagogía. Y lo que me dijo para reflotar al muerto fue lo siguiente, que os resumo:

1. Perspectiva: "Has bajado 150 puntos en los últimos 90 días. Cierto. Pero si te fijas bien, estas 16 partidas y los 150 puntos los has perdido todos en sólo dos días concretos. Dos días malos en los que te obsesionaste en seguir jugando cuando no estabas para jugar y que explican todo el retroceso.". Y continuó con una visión más general, con "empezamos hace tres años y tenías 700 puntos. Hoy, tres años más tarde, tienes más de 1000, lo que hace indiscutible que has mejorado y, por cómo juegas, hoy haces jugadas desde conceptos que nunca antes te hubieras planteado". 

Tres años para mi era una vida, cuando para el aprendizaje del Ajedrez es nada, máxime porque el tiempo no es una unidad métrica útil (imagínate que juegas 1 partida al año. En 3 años de "aprendizaje" lo habrás hecho con solo 3 partidas) sino la "densidad de partidas", esto es, las partidas analizadas que juegas por unidad de tiempo (más allá del entrenamiento, base de todo). Y yo, que en 3 años he jugado apenas 3000 partidas, pensando que era mucho, me puse a comparar y vi que mis contrincantes habían jugado un promedio de más de 20.000. La perspectiva es clave. Y también ser consciente de que la recompensa (aprendizaje) suele ser progresiva al esfuerzo (3000 vs 20.000).

2. Aprendizaje no lineal: Conforme vas mejorando, te van emparejando con rivales más fuertes, por lo que es normal que vayas perdiendo más partidas al comienzo. Ello explica por qué el gráfico de mejora no es lineal y habitualmente presenta un perfil de sierra creciente.

3. El error es para todos: enseñándome una partida en la que un Gran Maestro perdía una partida clave de un campeonato cometiendo un error de bulto.

4. Lo que cuenta es el cómo, más que el resultado (a mi nivel y para mis fines): esto es, me comentó que analizó mis partidas y en ninguna me "machacaban" sino que conseguía posiciones mejores que mis rivales con más tiempo en el reloj (que es un buen indicador de nivel de cálculo y conocimiento) pero que la partida la acababa perdiendo yo por "colgarme" alguna pieza (que quiere decir que te la capturan por dejarla desprotegida). "Las partidas las has perdido tú, más que te las han ganado los demás, lo que debe mantenerte optimista con tu evolución".

5. Adaptación inmediata: viendo mi estado de humor, adaptó los contenidos para que fueran más amenos y sencillos (eso lo intuí) para "recuperarme" a nivel de motivación.

6. Despresurizar: "Si quieres tomarte un tiempo de descanso, genial. Lo importante es que te diviertas".

Y así que, al final, mi obstinación (que me encantaría dulcificar diciendo resiliencia o persistencia) hizo que agendáramos una nueva clase dentro de poco tiempo. Cuenta la leyenda que el dolor de bajar los brazos era superior al del propio aprendizaje.

El Ajedrez debería ser una asignatura obligatoria en todos los colegios por todo cuanto te da (cálculo, estrategia, toma de decisiones bajo presión - del tiempo -, resiliencia, memoria, concentración, tolerancia a la frustración, gestión de estrés...) pero, sobre todo, por todo cuanto hace que aprendas sobre ti.

Palabra de principiante.

Esa montaña



Hubo una vez en el que una persona sabia, rodeada de misticismo, me dijo que tenía que aprender a ser esa montaña. 

Esa montaña que, sabiendo quién es y con qué objetivos y prioridades se ha comprometido, se mantiene inamovible ante modas y presiones que huelen a inútil y que hoy soplan por el Sur, pero que mañana lo harán por el Norte. Impasible al desgaste de su corteza, resiliente siempre a fuegos, plagas e inundaciones. 

Esa montaña que se esfuerza al máximo en aquello que forma parte de su ámbito de control e influencia y que, a la vez, acepta con sereno estoicismo todo aquello que le acontece y que queda fuera de dicho ámbito. Esa que persiste, firme, tras cada fracaso. Esa que se perdona y que busca el legado a largo plazo en pro del postureo a corto. 

Esa montaña sujeta por raíces y ajena al qué dirán, que vive en paz consigo misma sin perder de vista nunca el horizonte y que asume la crítica de su camino por parte de aquellos que nunca se han puesto sus zapatos. Esa que no pone excusas que sus amigos no necesitan y que a sus enemigos no les importan. Esa que no se queja. Esa montaña que, pase lo que pase, va a seguir estando ahí: en hacer lo correcto por el simple hecho de ser lo correcto.

Quizás no supe verlo en aquel momento y tan sólo me faltaran esos veinte años de nada para asumirlo, pero, en definitiva; ¿qué son veinte años para una montaña?


PLANIFICA COMO UN IMORTAL. VIVE COMO UN TERMINAL


En Menorca decimos "totes ses deixades són perdudes" para una resaltar una obviedad que obviamos: que oportunidad que dejas pasar, oportunidad que pierdes.

Y es que hacerse mayor tiene algunas ventajas, como que el disfrute ya no lo demoras indefinidamente como antes. Progresivamente aprendes a cambiar el "igual más adelante" por el "saca la agenda y cerramos fecha". 

Rondar la cincuentena significa que has vivido ya varios tanatorios inesperados y que empiezas a oír el rumor del disparar de ese Hundir la Flota en el que, de momento y por suerte, vas gritando "agua!".

Rondar la cincuentena significa "dar la vuelta a la paletilla" y comenzar ya la parte más reseca. Esa parte en la que tu mente te engaña pensando que llegarás a ese balón como cuando tenías veinte años, mientras tu cuerpo se ha quedado clavado en el suelo, a quilómetros del balón, descojonándose de la risa. Esa parte en la que tu mente te engaña pensando que sigues siendo un adolescente y que esas Nike Air Max Plus que te estás probando realzan tu segunda juventud, mientras el adolescente insiste en equivocarse llamándote repetidamente "señor". Esa parte en al que tu mente te engaña y te pone a correr vestidito de fosforito.

Rondar la cincuentena significa vivir estando de vuelta, ver pasar las modas desde un globo y aprender a invertir mejor lo único que no recuperas: tu tiempo de vida. Significa querer en tu vida sólo a aquellos que te quieren en la suya. Significa vivir en la época del Carpe Diem y del Memento Mori. En la época de cambiar pongos que no te llevarás por experiencias que te generarán esos dividendos emocionales hasta que puedas. Denzel Washington tiene razón al decir que "nunca verás un camión de mudanzas tras un coche fúnebre".

Error tan mentalmente higiénico como pretencioso el asumir que viviremos hasta los 80 y que, de hacerlo, lo haremos sin calzarnos un pañal todos los días. Como diría Emilio Duró "esto a mejor, no va". Así que, si puedes, te apetece y no dañas a nadie entonces pregúntate: ¿Qué te lo impide? y afronta la respuesta.

Y no, desde luego que no hablo de locuras ni de quemar naves. Hablo de planificar como un inmortal pero de vivir como un terminal, comiéndote la vida a bocados gordos saboreando las pequeñas cosas y, así, hasta que la Muerte te pille habiendo vivido. 

Recuerda, vivimos en una sala de espera temporal. 

Feliz verano, tropa.

Gestión del Cambio o lágrimas de sangre en un cubo de tinta china

 


Gestión del Cambio o esa entelequia en forma de volátil rol que las empresas crean y eliminan según sea la apretura de presupuesto, porque es bien verdad que no se conoce empresa en fase de "vacas flacas" que se mire al espejo y se diga "nos lo cargamos todo menos el rol de gestor del cambio, que eso es lo que nos mantiene vivos". 

Gestión del Cambio o ese campo abonado para consultores y gurús diseñadores de procesos con nombres pijos plasmados en "diapos" sexy, de cuyos partos en pocos meses nadie encuentra rastro.

Gestión del Cambio o esa quimera de intentar recoger el mar con las manos. 

Y todo como si hiciéramos ver que no somos capaces de adaptarnos al continuo cambio que sufrimos día a día y desde el día en que nacemos. Personas y empresas. Aquel que nos llevó a empezar a trabajar sin ordenador y con teléfono de sobremesa a realizar ahora presentaciones e informes con la app de ChatGPT de nuestro smartphone. Y eso sin mucha cicatriz. Porque adaptarnos, nos adaptamos bien sea por lo Civil o por lo Criminal. O como decía mi difunto amigo Agustín Solavera "o te aclimatas, o te aclimueres".

La Gestión del Cambio y, a mayor detalle, la gestión del cambio cultural me la imagino como ese cubo lleno de tinta china negra y densa que supone el Status Quo de una cultura en una empresa. El color de la cultura de una empresa en un determinado momento. Hasta que "los vientos" (léase, una nueva dirección, moda, etc.) cambian y la necesidad de "gestionar el cambio" aparece y, con él, los evangelistas, saboteadores, etc. Todo muy de los clásicos de toda la vida.

A partir de esa "necesidad" de cambio, individuada por su mayor envergadura con respecto a la frecuencia media de cambios, todo cambio que vamos implementado representa esas pequeñas gotas de sangre que la organización suda para precipitar sobre la tinta china que hay en el cubo para poco a poco ir tiñendo el negro azabache de rojo pasión...hasta que con el factor T (tiempo) cada vez el negro es menos negro y el rojo se hace cada vez más presente. Y son gotas y no chorros. Y son años y no meses, pues la gestión del cambio cultural no es juguete para ansiosos.

El Cambio Cultural es más una lluvia fina que hace bien que una tormenta tropical que lo destroza todo, aunque para ansias, los colores.

Y vamos acabando ya el símil con ese grifo en la base del cubo a modo de "regulador" del flujo de cambios. Demostración gráfica de grifo cerradito del que salen gotitas "cuqui": cultura estable con pocos cambios. Demostración gráfica de grifo con chorrazo "a escape libre": fusión de empresas con expediente de regulación con gente saliendo como en un encierro de los Sanfermines. 

Ah!...y para los románticos: no existe cambio cultural completo. Ya me sabe mal, ya. Porque la clave siempre está en dónde ponemos la línea y cómo nos respondemos a la pregunta ¿cuándo considerar un cambio completo?, que viene ser como preguntar ¿hasta dónde se lava la cara un calvo?. Por ello, lo represento poniendo el grifo "regulador" de la "presión" del cambio un poco por encima del fondo del cubo de tinta china, porque por debajo siempre va a haber un "poso de cultura anterior" con el que tenemos que contar.

Mi último comentario es sobre el tema de la resistencia o del miedo al cambio: no existe miedo al cambio en realidad porque, en realidad, lo que existe es el miedo a la pérdida que anticipamos en un cambio. Os pongo un ejemplo:

a. Tu pareja te escribe el siguiente mensaje: "tenemos que hablar".

b. Tu jefe te escribe el siguiente mensaje: "felicidades por tu nueva promoción"

El primer mensaje es de primero de acojone, por la pérdida potencial que anticipamos (bien sea la serenidad, bronca mediante; bien sea incluso la relación ¿en el peor? de los casos), mientras que el segundo ilusiona y digamos que ambos mensajes reflejan un potencial cambio relevante.

Moraleja: cuando comuniquemos y seamos vectores de cambios relevantes, tengamos en cuenta las "pérdidas" que pueden anticiparse por parte de los afectados y que normalmente se visten de resistencia. Analicemos el trasfondo de esos miedos y adaptemos la comunicación enfatizando los beneficios y afrontando pérdidas si las hubiere. Mil veces una mala noticia claramente comunicada a una noticia regular mal comunicada.

Mantener (from screen to screen to skin to skin)

 


Estamos en la loca era de vital donde los verbos top suelen ser "ampliar", "incrementar", "crecer", "escalar" y otras chicas del montón. El mundo ya no es suficiente y si no vives en la expansividad pintas a rara avis.

Pues yo me bajo aquí, junto a uno de mis verbos favoritos al que se le está poniendo cara de antiguo (llamémosle vintage). El verbo "mantener" o ese cada vez más extraño superpoder al que quiero poner en valor hoy y siempre.

La capacidad de mantener. Joder qué bonito suena pero qué jodidamente difícil es, a veces, conseguirlo.

Llegar y Conseguir son siempre más amables que Permanecer y Mantener, ambos cinturón negro de la resiliencia vital, sobre todo cuando las cosas se ponen feas. Mantener esa sonrisa ante la adversidad, reflejo inequívoco de "seniority" o mantener esa calma y esa ecuanimidad ante las grandes mareas, qué remedio tan bueno y a la vez escaso para no contagiar el desánimo.

Mantener esa mirada que altera bioquímicas mientras te lo dice todo sin decir. Esa mirada cómplice que estrecha vínculos y brota de empatía, en el polo opuesto a la luz azul de las pantallas que inocula extrañeza social entre nuevas generaciones, cada vez más ajenas al "piel con piel".

Y aunque en inglés sea más pegadizo, no es menos cierto que deberíamos pasar del "screen to screen" al "skin to skin". Un abrazo de más de ocho segundos es terapéutico y no debería suscitar más allá de un balsámico agradecimiento. 

Mantener a tu pareja. Mantener unida a la familia. Mantener a tus amigos de la infancia. Mantengamos en nuestras vidas para siempre a los de siempre. Que eso no significa hacerlo de manera tóxica ni a cualquier precio, pero probablemente sí a un precio mayor del que nos estamos desacostumbrando a pagar. Mantener tus cosas y tus gentes y arreglarlas cuando se rompen en lugar de reemplazarlas. 

Empeñémonos en ser merecedores de ser mantenidos en las vidas de quienes nos importan. Hagamos lo que decía Oscar Wilde y queramos en nuestra vida a quien de verdad nos quiera en la suya.

Mantener la salud. Unos buenos hábitos de vida. Mantener aficiones y lugares comunes.

Mantener tu trabajo, tu esfuerzo, tu generosidad, tu foco, tu prioridad, tu generosidad, tu tiempo de vida intacto, tu dignidad y esas tantas otras cosas buenas por mantener. Mantener el recuerdo de los que ya no están y merecieron seguir estando.

Y mantener también ese sano hábito de dejar de mantener lo que no te sostiene. Mantenerte firme (que no rígido) en tus convicciones. Mantenerte siempre en tu palabra como el más sólido contrato que puedas establecer contigo mismo.

Cuenta la leyenda que "no merecemos aquello que no somos capaces de conservar", sin que ello sea necesariamente bueno o malo (a veces se hace necesario), de ahí que resultará esencial discernir aquello que merece ser conservado y aquello que no lo merece para mantenernos firmes en ambos frentes. ¿Has hecho nunca este ejercicio?.

Mantengámonos pues en lo que valga el esfuerzo para perdurar de la mejor manera posible cuando ya no estemos: en el recuerdo de aquellos que nos quisieron.

De a muchitos y de a poquitos



Creemos que innovar sólo es inventar el Iphone y así nos obsesionamos en comprar garajes a ver si eso. Creemos que mejorar el mundo es crear una nueva máquina que elimine el plástico de los océanos o crear un nuevo biocombustible limpio. Piensa a lo grande!, nos cuentan normalmente los grandes pasadores de diapositivas. Así es como pasa la Vida y así es como no pasa nada en ella.

Cuando el reto es mayúsculo, mayores son las fuerzas de sentido contrario, léase la pereza o las excusas tipo "es imposible", especialistas en el no hacer. De ahí que mi propuesta hoy sea que nos centremos, en lugar de provocar grandes cambios, en ir acumulando pequeños cambios positivos de manera sostenida en el tiempo. De hecho, los japoneses ya tienen una palabra para este concepto: Kaizen.

Cuando voy a la playa me gusta recoger y tirar los pequeños plásticos que a veces me encuentro flotando en el agua, mientras veo a muchos otros simplemente apartándolos de manera indiferente. Cuando voy a tirar la basura y me encuentro una lata en el suelo la recojo y la tiro, donde otros la han dejado caer o bien la han tenido que sortear para ir a tirar su basura en el mismo contenedor donde la estoy tirando yo. Que no voy a ponerme yo ahora como ejemplo de nada, pero lo que digo es que ese imperceptible "qué más da" interior es lo que acaba resolviendo el asesinato. 

Si todos incorporáramos pequeños hábitos seríamos una sociedad mejor habitando en un planeta mejor: esto es Kaizen.

Ir a un restaurante y, si has quedado contento, acércate al responsable y díselo. Si vas a una excursión y el guía hace su trabajo de manera excelente, díselo también. Le alegras el día y te lo alegras también a ti. Si ves algo en una tienda que le puede gustar a algún amigo, regálaselo por sorpresa. Existe una suerte de ley universal de la reciprocidad te hace recibir aquello que das, si lo haces de manera sostenida, genuina y sin esperar jamás nada a cambio.

El cambio positivo en la vida viene más por muchos poquitos que por pocos muchitos. Viene por muchas personas haciendo poco más que por pocos haciendo mucho. Viene por hacer lo correcto por el simple hecho que es lo correcto. Hacer lo correcto, no porque nadie te lo reconozca o porque nadie te esté mirando. Hacerlo porque quien realmente te estás mirando eres tú.

Exagerada - Mente




Tu mente te trolea. Que lo sepas. Y la Ciencia es muy tozuda al respecto. Los recuerdos que tenemos apenas son un dibujo de la realidad vivida; jamás una foto. La mente es cinturón negro tercer dan en rellenar la información que le falta para generar falsos recuerdos una y otra vez. Recuerdos, que defenderás como exactos hasta la muerte. Pobrete.

Además, tu mente es exagerada a más no poder. Porque...


Lo bueno siempre es mejor en tu mente

Ves una foto de una playa paradisíaca y te dices: mataría por estar allí. No puede haber lugar mejor. Aquello sí es vida y no aquí, haciendo papeles en la oficina...

...pero en realidad, querid@, tu mente te engaña parcialmente porque te "esconde" parte de la información relevante. Te esconde la información contraria al deseo. Aquella que desluce la fantasía. Me refiero a que en esa fantasía de estar en esa playa maravillosa, probablemente, tu mente no te incluye una temperatura de 38 grados y una humedad superior al 90%. No te incluye sudando como un pollo. Probablemente no te incluye arena abrasándote tus pies o las típicas avispas que te revolotean sin cesar. No te incluye al niño gritando "medusas!" o esa familia que más que ubicarse, se desparrama en la playa, colocándose a dos metros de ti (da igual que la playa esté vacía, esta es una ley universal) para que puedas oir bien ese radio cassette con lo último de Camela. Esos pequeños detalles sin importancia, pues no, no te los incluye.

Y es que, lo bueno, siempre es mejor en tu mente.

Funciona igual con ese affaire extramatrimonial con el que nunca has fantaseado o con ese trabajo que te ofrecen y que pinta a mierda vestida de escapatoria de tu trabajo actual (que es incluso hasta más mierda). Mente y realidad acaban haciendo bueno el famoso meme de Aliexpress: "cuando lo pido vs cuando me llega a casa". Que tu te imaginas un affaire tipo película americana y, de darse, te das cuenta que aquello está más cerca de Torrente que de Miami Vice. Con el pequeño detalle que el mal ya está hecho. Y no hay vuelta atrás. Y la cara de bob@, pa' siempre. Que, para estas cosas, más vale bueno conocido que malo por conocer. Porque nuestra ingenuidad asume que la situación deseada mantendrá todo lo bueno de la situación actual y que lo malo desaparecerá. Todo muy de primero de Inventada. 

Todo cuanto fantaseas en positivo, la mente te lo tunea, sacándose matrícula de honor en packaging.

Lo malo siempre es peor en tu mente

La mayoría de catástrofes que imaginas nunca se producirán. Y la minoría restante lo hará en una versión mucho más light de lo que imaginaste. Porque vivimos siempre en el peor caso. Además, el humano es el único animal que vive con similar angustia el evento imaginado que su homólogo real. Y por si te faltaba poco, cualquier preocupación (da igual su importancia) se expande en tu mente hasta ocupar todo el espacio, por lo que, todo sumado nos convierte en una máquina perfecta de autojodernos la vida.

La mente no conoce la Liviandad (esto es, conferir la importancia justa a cada evento), porque vive entre la Gravedad y la Banalidad. Porque la mente es cosa de extremos. 

Moraleja: ni lo malo será tan malo, ni las fantasías serán tan buenas. Valoremos lo que tengamos y seamos conscientes del troleo de nuestra propia mente. Todo lo demás puede acabar resultando carísimo!


Hacerlo al propósito


Sin un propósito, la vida es un deambular. Porque no hay viento bueno para el que no sabe adónde va, cuenta la leyenda.

Me gusta revisar mis porqués de vez en cuando. Declararlos y hacerlos públicos, como si con ello reforzara todavía más mis compromisos y sus correspondientes renuncias.

Y si es cierto que con el nacimiento de mis hijas entendí cuál era mi verdadero propósito en la vida, lo que quiero hoy es dejarlo por escrito con algo más de detalle. Para mí y por si alguna vez lo leen mis hijas (llámame optimista).

Así pues, largas listas de deseos y obviedades aparte, si tuviera que centrarme, diría que mi propósito vital es:

a) Dejar un Legado cuando ya no esté. Trascender. Que para mí significa:

  • Dejar un bonito y duradero recuerdo de ser buena gente y un tipo divertido en la mente de familiares y amigos.
  • Que mis padres me consideren un buen hijo, mi mujer un buen marido, mis hijas un buen padre y mis amigos un buen amigo.
  • Procurarles a mis hijas los recursos económicos, intelectuales y experiencias vitales necesarias para que tengan la posibilidad de pensar y decidir libremente lo que van a ser en sus vidas.
  • A la Sociedad, devolverle parte del conocimiento que habré acumulado en mi vida para evitar que se desperdicie (en una especie de economía circular intelectual)

  

b) Disfrutar del viaje con liviandad, ayudando y haciendo sonreír a quien lo merezca y no haciendo daño al resto. Aprovechar cada instante sin pensar ni en el ayer ni en el mañana y aprovechar las oportunidades de pasarlo bien sin postergarlas innecesariamente. 

Obvio que la lista podría ser mucho más larga, pero en aras de buscar en foco en lo esencial, estas dos serían mis dos prioridades.

Para mí siempre ha sido muy importante saber el propósito de mi vida. Mucho. Porque me ha ayudado siempre a tomar decisiones. Es decir, para cada decisión importante en mi vida me pregunto; ¿me aleja o me acerca a mi Propósito? ¿contribuye a mi Propósito o no?. Porque si no me acerca o no influye de manera positiva a mi Propósito, lo descarto para evitar invertir tiempo de mi vida en causas erróneas.

De ahí el juego del título, para pasar de hacer simplemente las cosas a propósito a pasar a hacerlas AL Propósito.

Y tú; ¿tienes claro el Propósito de tu vida?


La partícula mágica


 

Durante mucho tiempo he buscado la partícula mágica. La esencia que explica la longevidad de las relaciones productivas. El Santo Grial de la unión entre dos almas. 

Al principio pensaba que era el Respeto, después fui bamboleando entre valores diversos hasta saltar a la Confianza, pasando por la Transparencia, la Honestidad, la Integridad, la Confiabilidad y así en un sinfin de pilares higiénicos sin los cuales no es posible una relación positiva. Y creo que todos estos rasgos son absolutamente imprescindibles...pero no suficientes. 

Así, fui "testeándolos" todos a mi alrededor, fracasando una y otra vez, viendo como no suponían fuerza suficiente como para mantener unidos, por ejemplo, matrimonios de buen pronóstico, amistades de media vida o tan siquiera equipos que aspiraban a la Champions League del éxito.

Hasta que serendipia mediante, un dia dí con lo que - a mi humilde parecer - es el elemento diferencial: la ADMIRACIÓN.

Sí. La Admiración. 

Veinticinco años con mi mujer y (sobre la base de los valores arriba descritos) no hay dia en que no la admire, tanto a nivel profesional como, sobre todo, a nivel personal. Compartir tu vida con alguien que te hace sentir por encima de tus posibilidades es una muestra de la calidad de la masa madre. Y si uno tiene la suerte y el privilegio de tener algo así, lo último que se puede permitir es banalizarlo o no recordárselo permanentemente. 

Ocho años en mi actual empresa y no hay dia que no sienta admiración por quienes integran los equipos en los que trabajo (mi equipo de RRHH, el Comité de Dirección, etc.). Siento absoluta devoción por la enorme profesionalidad que demuestran y, a la vez, por esa manera única de ser y por querer divertirse. También por muchos con los que tuve la suerte de trabajar en el pasado y que tanto me han ayudado en mi travesía personal. 

Amigos de la infancia que conoces de pequeño y amigos de la infancia que conoces de mayor (sí, como lo lees, amigos de la infancia que conoces de mayor, pues es conocerles y preguntarte ¿por qué no lo conocí antes? o ¿cómo puede ser que seamos tan iguales?...y sí, amo esta categoría de amigos). 

Cuenta la leyenda que la Admiración es una manera de sublimar la Envidia y no me duelen prendas al decir que envidio tantas y tantas cosas de todos ellos. Envidia como una forma si quieres de rendirles tributo. Envida por tantas y tantas cosas que me gustaría hacer como ellos. Y es esa Admiración la que también te lleva a tratar de superarme cada día porque no quieres fallarles. Porque quieres estar a la altura. Porque quieres corresponder.

Y porque les miro y pienso; joder, pero qué buen@s son!

Blancas juegan y ganan

 

Si te gusta el Ajedrez, antes de leer el artículo (ojo spoiler) prueba a adivinar cuántos movimientos legales de las blancas existen en esta posición. 

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Ha sido un aprendizaje vital enorme. Para mí, magia pura. Todavía no me lo creo y al momento me dejó con la boca abierta. Mirad esta posición de Ajedrez. Miradla bien. Y ahora, calculad cuántos movimientos legales hay para las blancas (se puede resolver con el conocimiento mínimo de saber mover las piezas, que es más o menos mi nivel). De hecho, cuando lo hice yo, cinco fue mi contundentísima respuesta. Cinco. Seguro. 

Pues son once, contestó mi profesor. Y no fue suficiente para él, que agregó: "y juegan blancas y ganan", en su particular truco del "todavía hay más".

Imposible, dije yo. el Rey sólo tiene las casillas f1, f2 y h1; mientras que el peón sólo tiene b8 y la captura de torre. Cinco. Y no es posible ningún otro movimiento. Me tomas el pelo, le dije.

Son once movimientos, de hecho. Míratelo bien de nuevo y sin prejuicios ajedrecísticos.

Incapaz de verlo, ni en tres vidas que me diesen. Pocas veces en mi vida he estado tan seguro de algo y, a la vez, tan ciego. Y el cinco seguía fijo en mi mente. Incapaz de cambiar.

Pues bien, tras angustiosos minutos de frustración e impotencia pura, en los que mi cara de gilipollas resultaría un puro eufemismo, mi profesor, tranquilamente dijo: los tres movimientos de Rey que has dicho más las coronaciones del peón en b8 bien por una torre, bien por una dama, bien por un caballo o bien por un alfíl. Y lo mismo si, en lugar de b8, capturas la torre: once en total.

Y para ya finiquitarme del todo, añade: y si, cuando capturas la torre, en lugar del automatismo de coronar con una Dama, coronas y eliges un caballo, automáticamente es jaque y le capturas la dama, obteniendo ventaja definitiva y ganando la partida con facilidad (aquí dejo constancia de mi nivel sub principiante).

Todavía no me lo creo. Y no creo tampoco que encuentre una situación dónde, pareciéndome imposible otro resultado al que pensaba y sobre el que estaba 100% seguro, hubiera tantas alternativas a las que estaba completamente ciego. De verdad, no creo que pueda enfrentarme a nada irresoluble a partir de ahora, porque si la vez que más seguro he estado en mi vida de algo tan y tan sencillo resulta que no podía estar más equivocado, cómo será en cualquier otra situación en la que no esté tan seguro. 

Y mi mente hizo clic y reventó el concepto de callejón sin salida.

Mil gracias GM Jorge Samuel David Bobadilla, por regalarme una increíble experiencia de aprendizaje vital, gracias al Ajedrez.

Hijos de fruta

 


Hace poco visité una empresa que me hizo pensar: "no hay fruta en la cantina que compense convivir con tanto gilipollas". Lo digo por si te lo quieres ahorrar, querido colega de RRHH. Y no me entiendas mal: la fruta siempre luce, o sea que mejor con que sin, ahora, tampoco te flipes pensando que vas a ser muy guay si la frutería la acabas poniendo en la plaza central de Mordor. 

Pienso que para concursar en estas listas de mejores empleadores (la empresa de la que te hablo lo es) debería tenerse más en cuenta la lista de personas con las que uno trabaja en lugar de la lista de cosas que las empresas dan o de los folclores que rentabilizan en LinkedIn. Cambiaría el tener por el ser. Porque lo importante no es el qué, sino el con quién. Definitivamente, mucho más higiénico. ¿Te imaginas que la lista de beneficios fuera emocional y se presentara como una lista de nombres?

- Nosotros tenemos futbolín y yacuzzi y hacemos pilates y salidas de boy scouts (imagínatelo con voz de pijo) [Aunque después tengamos que tomarnos un Fortasec el domingo por la tarde].

- Pues yo tengo la suerte de trabajar con Álvaro, Anna, Lluïsa, Miguel, José Manuel, con Paula, con Tati, con Mercè, con Inma, etc. y, la verdad, no te lo cambio por tus chupicosas.

Y es que de poco sirven los beneficios sociales para compensar los perjuicios emocionales. Como cuando papá o mamá ausentes "compran" a sus hijos con regalos para compensar (?). Porque en cualquier organización siempre es  mucho más barato (que no rentable) comprar máscaras antigás para todos que cerrar el grifo de las fugas tóxicas. Porque el tonto tropieza sin querer, pero el tóxico te hace la zancadilla.

Está bien lo de las mejores empresas en las que trabajar, pero yo propondría crear la lista de  las peores personas con las que trabajar, así, rollo lista Robinson. A medio camino entre la responsabilidad social, la ética y la salud pública. ¿Os imagináis la lista? (ojo, imaginémonos una lista con todas las cautelas y verificaciones, si eso fuera posible. Que fuera realmente una lista indubitable). El precio de esta lista sería realmente incalculable, pues el impacto negativo de una manzana podrida es mucho peor que el impacto positivo de cien manzanas excelentes o, lo que es lo mismo: mucho talento necesitas para neutralizar a una persona tóxica.

En definitiva, que todos podemos ser considerados tóxicos (o tener conductas tóxicas) para una persona tóxica, pero de los cumplidos te hablaré otro día.

El nerviosete zigzagueante.


La típica mañana de atasco en la autopista y el típico "fitipaldi" que, nerviosa y peligrosamente, va adelantando en zig zag. Y todo para, supuestamente, llegar antes a su destino. Hasta aquí, nada nuevo.

Mientras tanto, vas tú por tu carril, tranquilo y seguro, a velocidad inferior, sabiendo adonde vas y, sobre todo, cómo quieres llegar allá donde vas.

Pues bien, incontables son las veces en las que, siguiendo cada uno el proceder escogido, acabas dejando atrás al nerviosete zigzagueante. Y habiéndome pasado en ocasiones suficientes y teniendo tiempo yo para pensar durante tanto y tanto atasco en la autopista, la verdad es que me he dado cuenta que éste no deja de ser un ejemplo perfecto para lo que también pasa en las empresas o en las relaciones de pareja. 

¿O acaso no tenéis ejemplos de compañeros "nerviosetes" que, sin poderosas motivaciones más allá de la "erótica del cambio", van cambiando de empresa cada dos por tres para, en muchas ocasiones, acabar en posiciones extrañas en sitios extraños al cabo de unos años?.

O el Peter Pan que cambia de pareja como el que lo hace de serie en Netflix y que te lo encuentras con cincuenta añazos y lamentándose sobre su mala suerte con el amor...sin atisbo ninguno de autocrítica.

Y es que vamos faltos de paciencia. Preferimos cambiar a arreglar. Lo queremos todo ya sin ser conscientes que tampoco estamos dando todo ya. Incapaces de diferir la recompensa. Porque conocer bien las cosas requiere dedicación, tiempo, calma. Profundizar y conocer bien a personas y empresas lleva su tiempo. Un tiempo que es mucho mayor del que consideramos darnos.

Cuántas veces hemos oído excusas como "me marcho porque la compañía no me ofrece un proyecto atractivo" o "siento que el proyecto se ha agotado", cuando en realidad deberíamos decirnos "me marcho porque yo soy incapaz de construir un proyecto en el marco actual" o "siento que yo no puedo ofrecer más de mí". Porque la culpa, siempre es del otro. De la empresa que "no me da lo que necesito" sin reparar en el paternalismo que supone dicha reclamación.

Creo que, en ocasiones, deberíamos cambiar nuestro papel de víctimas y dejarnos de excusas para abordar de manera madura las verdaderas motivaciones de un cambio. Deberíamos importar más el famoso "no eres tú, soy yo" como fórmula clásica del ahora cada uno por su lado. Siento que nos falta autorresponsabilidad. 

Autorresponsabilidad es también pirarte si no estás contento con tu proyecto actual y/o crees que puedes ser más feliz en otra empresa. Muévete!, que no eres un árbol. Si, por contra o cobardía, no estás contento o no das más de ti y decides quedarte porque no encuentras adonde ir o porque no te quieren en ningún otro lado, pues coño, sé consciente y agradecido. O, como mínimo, "no des por saco" intoxicando con tus mierdas al resto. 

Paciencia y consciencia. Tan necesarias como tantas veces ausentes.

Esbirros

 


El psicópata empresarial es un profesional del dolor emocional ajeno, incapaz todo él de sentirlo. Te mata limpio y fácil. Muchas veces ni te enteras. Acaso cuando notas tierra en la boca el día que te entierran. En “orientación a resultados” es imbatible. A foco, no le ganas. Por eso resulta uno de los cánceres más difíciles de extirpar. Se trata de un asesino silencioso con una expresión en formato PowerPoint brillante y digna de repetida admiración pública por parte de jefes que normalmente lo evalúan desde sus sillones ubicados a miles de kilómetros. Jefes que les leen, pero que no les huelen. Jefes que no les sufren ni ven el reguero de cadáveres al paso de brillantes resultados. Cáncer del chungo.

Pero a veces pasa que ciertas torpezas inesperadas, llámale si quieres serendipias, hacen que estos cánceres puedan ser eliminados. Para ello, hace falta un buen puñado de condiciones que, sin embargo, cuenta la leyenda que en ocasiones se han dado en organizaciones “sanas”, con “anticuerpos” necesarios (léase cultura fuerte) como para acabar extirpándoles de la organización.

Pero hoy no hablo de la amenaza principal, sino de sus metástasis en forma de pequeños cánceres que, una vez extirpado el principal que les ha alimentado y visto crecer, permanecen en el cuerpo, reproduciéndose y siendo capaces de llegar a más órganos que el original. Tumores malignos adyacentes con margen para el daño, pues la organización, distraída, se da por “sanada” al haber expulsado al maligno huésped principal. Se ocultan y aprovechan de la relajación postoperatoria ajena.

El psicópata de segunda es peor que el de primera. Tiene mucha menos clase y suele ser mucho menos listo. Al primero le ciega el dolor ajeno. Al segundo, la vanidad y la avaricia. Es un “quiero y no puedo”. Mientras que, como decíamos, el primero te mata con un escalpelo, éste lo hace con un cuchillo de cocina de sierra y sin afilar. Una carnicería, vamos.

Por ello, si tienes la suerte de trabajar en una empresa capaz de detectar (algunas) y extirpar a cánceres emocionales (muchas menos), lo siguiente que debe ocuparte es identificar mediante el escáner, la radiografía, el PET o TAC de turno, quiénes son y dónde habitan los esbirros del cáncer principal. Las garrapatas del pecado original. Y extírpalas también. Cuanto antes. Créeme que te corre prisa.

Chapter 2: Crack Units of Dopamine

 


In my last post I talked of bombs. Bombs raining down everywhere. I talked of the futility of believing you could control the uncontrollable. That those bombs would get you sooner or later. But maybe, just maybe, we don’t have to always be on the receiving end. Maybe we are not so alone as we think… Maybe we can call in our own artillery.

You see, we have our own weapons: a smile, an unexpected gift to give, a hug, a timely message of support or just the unleashing of the most powerful battery of words ever, such as: “thank you”; “please”; “I am sorry”; “I forgive you”; “what can I do for you”; “you’re great”; “I love you”. All these are free of charge, easy to manufacture and readilly available in order to set off an unstoppable chain of peak dopamine explosions. These words have the power to light up the world around us. These really are game changers.

Dopamine, the hormone/neurotransmitter is well known across popular culture and the media, as the main chemical underlying the experience  pleasure (though current opinion in pharmacology is that dopamine instead confers motivational salience). But little is said of our ability to manufacture and distribute this amazing drug, it’s centrality for collective well-being; or that it is free at the point of use and available to all.

We all have all this amazing firepower in our grasp. We have all these self-loading automatic rifles spreading dopamine shots everywhere. And we can do all this good for free!. With satellite technology we can even launch dopamine rockets across the world. Imagine a world with all these dopamine guns firing. Sounds sexy, right?

We should, therefore, set up crack units of dopamine marines: shooting indiscriminately because the more we shoot, the more we will be shot by others, boosting our own levels of dopamine ammunition. We can light up the skies with our smiles, blow away all types of obstacles with a timely piece of praise and gratitude – when the dopamine marines arrive there are no defences in the world which can resist us.

WoW People: The Magnificent Seven

 


I have been fortunate enough in life to meet a fair number of "special" people. People who leave you "wanting more." People who make your day better. So what do these people have which marks them out from the rest?

Yes, they are all #1 good people and yes they are  all #2 role models for important values ​​(integrity, honesty, responsibility ...). This is obvious. If they are not good people you admire and respect, then they are not special. But still, they have something more…

Everyone will have their own take on this. Mine, after reflecting deeply on it for a while, is the following:

#3 Generosity: WoW people are generous. They give without expecting to receive, just for the simple pleasure of giving. And I'm not just talking about details that matter at important times. I'm talking about being generous with their personal time, generous with what they have. Generous because they listen (a rare ability indeed). Because generosity is when they make you feel that "the important person at this particular moment is you, not them". Generosity is when you are the first to raise your hand when something goes wrong and the first to applaud the success of others, when things go right. In an executive world where individual performance reigns supreme and harvests most rewards, generosity rises above the melee of self-aggrandizement.

 

#4 Serenity,  Deftness and Perspective. WoW people normally fight fires with a fire extinguisher instead of a fuel tank. They are people who favour peace and solutions to war and conflict. They are people who look for alternatives instead of someone to blame. They are people who propose rather oppose. People who place the right importance on everything at all times. People who never lose the sense of what is important and what is not important, even if it seems so. People who move rapidly when necessary and cautiously when required, instead of just running around incessantly in order to appear busy all the time. People who ask you why you are running rather than why you don't run. People who enjoy life; slowly savouring it instead of eagerly and obscenely gobbling it up.

 

#5. Minimalist, Pragmatic and Widely Focussed in order to make important syntheses . “Perfection is achieved not when there is nothing more to add, but when there is nothing more to take away” (Antoine de Saint-Exupéry). "A synthesis is worth ten analyzes." (Eugeni d’Ors). Because, It is not necessary to do well what, in reality, it is not necessary to do in the first place. WoW people are able to identify the essentials and stand their ground, without succumbing to the latest fads that ultimately lead to yet more unnecessary work. Brave and ready to spot and reject those energy draining zombie projects others are so drawn to. Ready and brave enough to politely inform the emperor that he is indeed naked. Ready and brave enough to say "no thanks" to what everyone knows is going nowhere but to afraid to say it.

 

#6 Meaningful Storytellers with Emotional impact. WoW people have an assertiveness, empathy and the art of building something inspiring in everything they do. People who make you see both beyond and within. They create meaning by connecting the possible with the essential. The stories they tell reverberate deeply. Emotional Troubadours. Creators of positive and lasting emotional impact. WoW people understand that we are all us stories and that we all move through interlocking stories in grand metanarratives. The best and worst of humanity has been at the mercy of a story. Think wisely yes, but WoW people understand that the correct viscera is the heart and not the brain.

 

But above all, WoW people #7 have fun and make you have fun. They even having fun storming the castle. WoW people enjoy seeing the bright side of life. Spreading positive energy, they are passionate and their passion is as contagious as their laughter. And while they laugh heartily, they also smile serenely. Wow!!

Qué Talento ni qué leches!


No nos engañemos. Hay talento a punta pala. Cada día me reúno con gente con mucho talento. Cuando entrevisto candidatos veo mucho talento. Lo del War for Talent es tan chulo como pasado de moda, aunque haya gente que quiera seguir estirando del chicle para seguir viviendo del claim. El Talento es hoy, como ayer, la comodity del mañana.

Lo que para mí es diferencial, por lo escaso, es la DETERMINACIÓN, que incluye ineludiblemente elementos tales como el Compromiso; la Persistencia; la Resiliencia o la Actitud, entre otros. La Determinación es el gazpacho que los une a todos y el verdadero Santo Grial.

El Talento sólo es nada. Es como un Ferrari aparcado en un garaje: bonito de enseñar a las visitas pero, al final, sólo te acaba ocupando espacio útil.

Cuando una persona con “talento” (otro día hablamos de esto) pero sin actitud decide pirarse, es una grandísima oportunidad para encontrar a alguien “mejor”, como normalmente suele pasar. En la mayoría de casos es una pena, pero no una putada. Igual que en las relaciones de pareja. Exactamente igual.

Marcos Urarte suele explicar, con gran elocuencia, aquello de “contratamos por Talento y despedimos por Talante”. Qué cierto!.

Al talento sin actitud no hay que retenerlo jamás. Acaso recomendarlo a tus competidores!. Qué entre aire nuevo; ideas nuevas; nuevas miradas. Renovarse o morir.

Porque Al Talento no hay que retenerle, que hay que entretenerle (es que si pongo “inspirarle”, aun siendo más preciso, no me rimaba 😊)

Y la gracia que me hacen los indicadores de rotación “deseables”…para mí, el % de rotación óptimo para gente sin la actitud necesaria debería ser 100%, mientras que la gente con “Talento y Talante” debería ser 0%, lo que pasa que al final se mezcla uno y otro y pasa como cuando el pollo y la estadística: que yo me como uno y tú ninguno y la media escupe que ambos dos nos comimos la mitad.

 

Compromiso. Como aquello del plato de huevos con chorizo: donde la gallina participa, pero es el cerdo quien se compromete de verdad. Compromiso.

 

Y compromiso significa tener claras tus renuncias. Decidir es renunciar, así que imagínate comprometerte!. Decidir a qué no vas a prestar atención, porque la necesita toda tu compromiso. A las personas nos resulta mucho más complejo decidir a qué renunciar que a lo qué desear. Qué difícil!.

 

Idea clara. Foco salvaje. Determinación obsesiva. Ambición. Sin plan B. A tumba abierta. Sin medias tintas ni especulación. Sin la mierda esta de “lo importante es participar”, que digo yo que nadie participaría si, de antemano y seguro, supiera que va a perder, salvo que lo de menos sea el juego en sí.

Jobs, Musk, Bezos, Einstein, Jordan, etc. no hubieran sido capaces de revolucionar sus campos de especialización y, en algunos casos, el mismo mundo hasta la fecha, de no ser por su increíble determinación y capacidad de renuncia.

 

Talento sí, por supuesto, pero con una voluntad extrema, por favor

12 monos


"Si pagas cacahuetes, sólo puedes aspirar a contratar monos" es lo primero que me ha venido a la cabeza cuando, repasando portales de empleo para pulsar la situación de Mercado, mi mirada se ha fijado en una oferta de trabajo.

No recuerdo para qué era el puesto (también sintomático de muchas cosas) pero lo cierto es que la descripción era de una extensión y densidad que ni los Pilares de la Tierra. Madre mía, que si más carreras que Fernando Alonso; que si más idiomas que el Google Translator; que si más experiencia que Jordi Hurtado presentando el Saber y Ganar; más agilidad que un puma; percepción extrasensorial; visión nocturna; la fuerza de Superman, la gracia de Berto Romero y hasta la inmunidad de un autónomo. Y todo por mierdamil euros al año. 

El único sentido que no tenía el anuncio era el sentido de realidad, para luego sustentar un "el mercado está muy mal", nos ha jodío. Es como irte al Burguer King y quejarte porque no te han servido por la derecha, o montar una barbacoa para un evento de networking entre veganos.

Con este nivel o desnivel, según se mire, lo que seguro va a pasar es que nos vamos a hacer pupita, si antes no nos pilla el Coronavirus! 


La isla de las tentaciones



"No merecemos aquello que no somos capaces de conservar". Tan duro como cierto.

Nos falta prudencia. Nos falta paciencia. Nos falta análisis en perspectiva. Somos víctimas de decisiones emocionales que, en ocasiones, emiten facturas que nuestro bolsillo no puede pagar. "Pensar en grande" es sexy, pero peligroso si no va de la mano de "analizar en grande". 

En Menorca suele decirse "més val menjar poc i païr bé" (más vale comer poco y digerir bien) y recuerdo un comentario ácido que un colega de profesión y persona a la que admiro tiempo atrás dijo: "cuando mi empresa se fusionó con otra, mi homólogo en la otra compañía tenía un Audi A6 y yo un  A4. Siempre se reía de mi conservadurismo. Hoy, él va en un Seat Panda y yo continúo con mi A4". A veces hay que saber parar, respirar y pensar en perspectiva, para decidir que ya está bien. Que no hace falta más. Y luchar por conservarlo y disfrutarlo, más allá de seguir alimentando al monstruo del "nunca es suficiente".

Conformarnos. Tan difícil como necesario. Concepto tan denostado públicamente como rentable a nivel personal. A partir de un nivel mínimo, resulta mucho más económico conformarse con lo que uno tiene, que embarcarse en grandes hazañas, preludio de grandes dramas. 

No existe ser feliz, sino estar feliz en cada momento. La felicidad duradera viene de la mano de la generosidad; de compartir con los demás; de estar con los que quieres. Viene de saber disfrutar de las pequeñas cosas y momentos que te regala la Vida. Pocas veces viene de nada que venga con factura.

En las compañías también se observa este patrón, cuando la rentabilidad viene más de la mano de la eficiencia que de la grandilocuencia: "esto no va de hacer nada extraordinario, sino de hacer algo ordinario, extraordinariamente bien". Steve Jobs hay pocos, así que, de apostar, yo apostaría mi dinero por hacer algo simple de manera extraordinariamente eficiente, en lugar de buscar el pelotazo. 

Y hasta en las relaciones de pareja. Si uno tiene una buena relación de pareja con una persona a la que quiere, se hace imprescindible recordarlo cada día y valorarlo con la perspectiva a largo plazo, que no jugártelo todo al rojo por una noche de ensueño que puede llevarte a una vida sin poder pegar ojo. Y valga como ejemplo el programa que está batiendo todos los récords y al que llegué alentado por la recomendación de un gran amigo, primero, y luego por el morbo máximo: "La isla de las tentaciones" (que tantos tópicos está rompiendo, dicho sea de paso). Ver para creer mientras no te crees que lo estés viendo. Pero ahí estás viendo cómo cuando haces pop, ya no hay stop.

Y es que todos vivimos, permanentemente, en una isla de las tentaciones, la diferencia está en que no todo el mundo acaba gritando Estefaníaaaaaaaaa!!!




Habilideidades


Habilidades de los dioses o, como yo les llamo, habilideidades. Muy raras. Rarísimas de encontrar en humanos. Valiosas. Poderosas. Capaces de cambiar el curso de la historia.Y no me refiero sólo a los clásicos de toda la vida como Honestidad; Integridad; etc., que por supuesto que también. Hoy quiero compartir contigo otras habilidades que, sobre la base de las anteriores, marcan la diferencia: 

Escuchar.- Ya sabes: "tenemos el doble de orejas que de bocas para escuchar el doble de lo que hablamos". Tan cierto como que de ello hacemos caso omiso. Increíble lo poco y mal que nos escuchamos (darme cuenta durante mi certificación como coach ICF ha sido de lo más revelador). Y ahora lo que me pasa es que reacciono como algunos ex fumadores los que siguen fumando: he desarrollado una hipersensibilidad ante la falta de escucha. Porque es increíble la cantidad de cosas que decimos, cuando estamos en posición de escucha incondicional. Porque es increíble la capacidad de alterar nuestro entorno, solamente cuando escuchamos de verdad.

Preguntar de manera poderosa.- Una buena pregunta en el momento adecuado tiene un impacto más poderoso que mil respuestas acertadas, porque hace que la respuesta salga de ti. La diferencia es como la que existe entre que te expliquen cómo ir en bici o que aprendas por ti mismo: la primera no funciona, mientras que la segunda no se olvida. 

Saber preguntar es un arte. Hacerlo corto, simple, potente; acaso una sola palabra; un gesto en ese momento en el que otro te da pie para hacerlo, no tiene precio y tiene la capacidad de alterar el curso de las cosas.

Voracidad por aprender.- En tiempos de rápidos cambios, tu peor enemigo puede ser tu experiencia. Aunque siempre puede haber uno todavía más malo: creer que esto ya te lo sabes. Hoy en día, más que nunca, quien cree saber lo suficiente ya está muerto. Me flipan las personas que muestran una obsesión enfermiza por aprender cada día.   

Ser agradecido.- Valorar lo que uno tiene en la vida. Hay gente que ve el vaso medio lleno. Otros lo ven medio vacío. A mí me gustan los que dan gracias por tener un vaso, quizás porque todavía tengan el recuerdo fresco de haber tenido que beber con las manos en el pasado. No sé tú, pero yo todavía sigo considerando magia que abras un grifo y salga agua; que lo muevas en sentido contrario y que el agua se caliente; abrir una nevera y que haya comida; apretar un botón y que se encienda una luz; dormir en una cama con sábanas limpias y bajo un nórdico que te mantiene calentito mientras fuera no para de llover; levantarte sin dolor, etc. 

Serenidad.- Llámale empaque; llámale seniority; llámale ir a los incendios con un extintor, en lugar de ir con un bidón de gasolina. Es la capacidad de mantener la homeostasis emocional ante la adversidad y, sobre todo, la capacidad de contagiar esa calma que, sin duda, multiplica las posibilidades de éxito.

Convicciones flexibles.- Me encanta la gente que duda y me da miedo la gente que siempre está segura de todo, porque quien se muestra seguro de todo, probablemente no esté seguro de nada. Me gusta que uno muestre convicciones firmes, pero sin llegar a la rigidez. Date margen para el "¿y si?". Una vez oí (creo que de Marcos Urarte) aquello de "está bien tener una opinión. Lo que no está bien es enamorarse de ella". Porque todo está perdido para el que no duda. Eso seguro.

Humildad.- Tienes que ser muy grande para ser humilde. Muchas personas, al llegar a cargos ejecutivos sufren lo que yo llamo "mal de altura": se quedan sin oxígeno en el cerebro para pensar con claridad, se obnubilan y se agilipollan. En definitiva: se creen su tarjeta de visita. No olvidar quién eres y de dónde vienes suele ayudar. Tener amigos de verdad, también. 

Generosidad.- No hay felicidad más grande ni más duradera que la que resulta de dar sin esperar a nada cambio. La Vida nos devuelve multiplicado lo que damos. Cuando una persona es generosa con nosotros, establece un vínculo de reciprocidad. Una necesidad de devolver esa generosidad, que muchas veces solemos hacer con creces. Y aún así, resulta difícil ver una persona generosa de verdad. De ahí que suela valorarse tanto cuando encontramos una virtud así.

Actitud positiva.- Que no optimismo. El optimismo no es más que un sesgo que lastra la objetividad y se aleja de la realidad (caso de existir). Lo que digo es que es mucho más valioso enfrentarse de manera positiva a la realidad, sea la que sea, sin edulcorarla ni obviar las partes que menos nos gustan. Prefiero mil veces a una persona que me dice "este trabajo es una mierda, pero pienso hacerlo cojonudamente bien" a aquellos que me dicen que "este trabajo es estupendo" cuando desde luego no lo es. 

Si además combinas una actitud positiva con una sonrisa indestructible, tu impacto se multiplica y pocas barreras van a resistirse. Me encanta decir que "la sonrisa es el arma de construcción masiva más potente jamás creada...y es gratis!". 

Autenticidad.- Es curioso que resulte tan difícil hacer lo que mejor debería salirte: ser tú mismo. Responder (con las formas adecuadas) de acuerdo a cómo eres sin importar el contexto ni la repercusión social es un signo de enorme fortaleza personal. De enorme seguridad en ti mismo. Y siempre es mejor ser una mala versión de ti que la mejor copia de un tercero. Oscar Wilde decía "Sé tu mismo, el resto de papeles ya están cogidos".

Presencia.- Otras cosa tan fácil como difícil de ver. Estar aquí y ahora. Disfrutar cada momento. "El pasado se fue y el futuro ya veremos", pero ni con esas nos basta para poder disfrutar el momento presente. Winston Churchill dijo "Me he pasado la mitad de mi vida preocupándome por cosas que nunca me ocurrieron" y John Lennon dijo: " La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes".

Inteligencia Emocional.- Identificar emociones, tanto de uno como en los demás y saber responder de manera adecuada para obtener el resultado esperado. Supone tener empatía y, sobre todo, saber cómo responder con acierto a la información que se recibe. También comprende la Asertividad, o la capacidad de expresar de manera controlada cualquier emoción u opinión que tengamos sin impactar negativamente en el receptor.

Influencia.- Es la capacidad de inducir la voluntad o la opinión del otro. Básica en una vida en la que estamos vendiendo o vendiéndonos las 24 horas del día. Vivir es vender y no es posible no vender. La capacidad de influencia es un bien escaso y, tenerlo o no, puede marcar el devenir de una vida o de cualquier organización.

Congruencia.- Hacer lo que uno dice (el famoso "walk the talk") genera confianza. Uno se hace predecible y consume menos recursos en los demás, que no tendrán que "averiguar" hoy de qué palo vas a ir o qué cosa no vas a cumplir por qué tipo de excusa. Es las antípodas del lunático, que tanto nos cansa, por impredecible.

Confianza salvaje.- Sin límites. No existe confiar al 85%. Desmedida. Como si no hubiera un mañana. Confía y confiarán en ti. No te guardes nada.

Reconocimiento.- el refuerzo positivo es mil veces más poderoso que el castigo. La zanahoria alimenta más de lo que corrigen mil palos. Y más aún, reconocer lo que de bueno hacen los demás requiere, como diría aquel: "una naturaleza delicadísima". Reconocer a los demás genera vínculo, confianza, necesidad de reciprocidad y muchas de las bondades enunciadas anteriormente. Dificilísimo de encontrar y una bendición cuando lo haces. 

Y, como siempre, ser buena gente. Que no por mucho repetirlo deja de ser menos capital. Sin ser buena gente, nada de lo anterior te va a valer.