Mostrando entradas con la etiqueta Selección de Personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Selección de Personal. Mostrar todas las entradas

sorber y soplar



Es imposible sorber y soplar a la vez. Pruébalo. Es imposible. Por mucho que los gurús del  "todo a cien" te engañen con el "si quieres, puedes". No se puede. Así, en absoluto.

Tampoco se puede tener una vida cómoda sin haber tomado decisiones incómodas, salvo que te toque la lotería o circunstancia similar (e incluso así). Vivir cómodo a largo exige vivir incómodo a corto. Y aquí la Psicología ya nos ha demostrado que resulta muy difícil diferir la recompensa pero, a la vez, que quienes son capaces de hacerlo en pro de un bien mayor postergado tienen una mayor probabilidad de éxito.

Conseguir cualquier cosa mínimamente relevante exige tiempo. Y esfuerzo. Y paciencia. Y resiliencia. Y tolerancia a la frustración...y otras chicas del montón. Porque tener lo que tiene Juanita es tan simple como hacer lo que hace Juanita, en especial, comprometerse con sus mismas renuncias. Y, salvo que todo te haya venido dado o negado en esta vida, comprar sin mirar el precio exige trabajar sin mirar el reloj. Y eso ya no mola tanto...sobre todo cuando la primera clase de la asignatura de Relatividad siempre empieza con la frase "yo trabajo muchísimo".

Tampoco resulta fácil ir en busca de la felicidad enfundado en un pesado traje de queja. El otro día tuve que coger varios taxis en una misma mañana. La primera carrera la hice con un taxista que tenía el taxi casi tan sucio como iba él, que conducía a tirones y que no paraba de despotricar contra todo y contra todos, haciendo especial hincapié en lo mal que estaba el trabajo. La segunda carrera la hice con un taxista que iba impecablemente vestido y con un taxi que, aún no siéndolo, parecía nuevo de lo cuidado que estaba. El segundo taxista se mostró amabilísimo y, antes de irme, me agradeció la conversación y me dio su tarjeta por si lo necesitaba. Mismo contexto laboral (lo que pasa) pero diferentes enfoques (lo que haces con lo que te pasa): probablemente resultados diferentes.

También está el del lamento crónico, esa suerte de rey del "pero" que suele sufrir de "esquerosis múltiple". Ya sabes, ese que no para de dar la turra en contra de la empresa mientras no hace nada para mejorarla y/o que cuando prueba a optar a puestos en otras empresas, todas a coro le dicen que no. "¿Qué hago mal en las entrevistas?", me preguntan. Pues "ser tú mismo", pienso yo muchas veces, aunque eso reconozco que no lo digo. Y es que si, tras insistir, ves que no te quieren en ningún otro lado, deberías ser consciente que estás en el único lugar que te soportan o, como mínimo, en la empresa que te quiere más para, al menos, no dar tanto por el saco. En esos casos, es una verdadera putada que no tengas ningún amigo de verdad que te recuerde que, contigo, la empresa está haciendo un acto que raya la beneficencia. 

Aceptémoslo: todo a la vez no se puede. Elige. Prioriza. Focalízate...y acepta el compromiso con una larga lista de renuncias sin mirar atrás, porque, si eliges sorber, no vas a poder soplar. 

Vasos comunicantes - Employer Satisfaction?

 



Ríos de tinta sobre Employee Engagement o el Employee Satisfaction pero poco sobre el Employer Satisfaction, como si no fueran los padres quienes sostuvieran a sus vástagos. Que no digo yo que no se deba velar por el bien del peque, pero qué poco dura éste en los lares profesionales sin el cobijo de sus padres que son, en definitiva, quienes se juegan el tipo para pagar la fiesta. 

Satisfacción del Empresario; sí, me refiero a ese vade retro Satana de los alérgicos al esfuerzo en pro de la dádiva divina y/o de los caídos en la marmita sindical llena de Eau de Naphtaline.

Entenderlo es fundamental para pasarse el juego, así que voy a tratar de explicarlo fácil tal y como lo entiendo yo:

Imagina tres vasos comunicantes llenos de líquido como los del dibujo chusquero que ves y que está hecho a medias por una IA (justo hoy ha salido ImageGen para chat GPT que da un salto cualitativo, aixx):

a) En el tubo de la izquierda tienes el "Valor" que aporta el empleado, con absoluta independencia de su esfuerzo, horas invertidas o lo simpático que sea. El tubo tiene un émbolo que empuja el líquido hacia abajo cuanto mayor es el valor aportado por el trabajador.

b) En el tubo de la derecha tienes el "coste" de mantener al empleado. Y no me refiero sólo al económico. Si el trabajador es un imbécil integral eso es también un coste (y un coste hundido, dicho sea de paso). Este tubo también tiene un émbolo que presiona el líquido hacia abajo cuanto menos coste representa mantener a ese trabajador.

c) Finalmente, tenemos el tubo central que no tiene émbolo y que se llena más o menos a consecuencia de las presiones de los émbolos de los tubos adyacentes. Este tubo refleja la verdadera Satisfacción del Empresario. Así de simple. Así de crudo. Así de real.

Cuanto más valor aportas y menos cuestas, más satisfacción generas y más lunas de vida te garantizas. 

¿Que quieres ganar más pasta y eso hace que el émbolo del tubo de la derecha se levante? ningún problema, siempre que seas capaz de presionar el tubo de la izquierda aportando mayor valor, de modo que el nivel del tubo central -como mínimo - no baje. Lo llaman dinámica de fluidos o también...sentido común. 

En mi barrio también lo conocen por "quien quiere mayor premio tiene que pagar mayor precio".

¿A que parece simple?, pues igual no te lo crees pero es una de las cosas que más rápidamente se olvidan en las organizaciones...









Contratamos por Talento y despedimos por Talante (Marcos Urarte dixit)


Se nos acabó el
War for Talent de tanto usarlo. Entre todos lo matamos y el solito se murió.

Y es que poquito a poco vamos desterrando el concepto del Talento como esa señora o señor con túnica blanca que, desde su pedestal de capacidad nos alumbraba al resto que, medio tontos, lo admirábamos como un todo indivisible.

El Talento no es un rasgo sino más bien un estado. Un estado volátil, más bien diría yo. Porque no creo en el Talento persona sino en los talentos que cada uno de nosotros tenemos. Creo más en los cien gramos de cinco jotas que no en el lechón entero.

Todos tenemos talentos por encima de la media. Y eso es precisamente lo que debemos aprovechar y lo que, también, las empresas necesitan para sobrevivir. No necesariamente la concepción de que una persona es talento y lo será para siempre. Que esta es otra.

Todos tenemos talentos en un momento dado y en otro no. Muchos de ellos vienen y se van, como algunas alergias. Ejemplo tonto: a mí se me daba realmente bien programar en Pascal, pero; ¿acaso recuerdas qué era el Pascal?.

Lo que digo son dos cosas: uno, que las empresas deberían dejar de gestionar el talento por piezas completas y, en lugar de nombres en las Talent Grid, lo que deberíamos diseñar es el mapa de talentos. Y dos, que si Fulanito tiene un don para la comunicación, pues que utilicemos ese don para cuando el proyecto lo necesite, pero no necesariamente esclavizar a Fulanito desde el inicio de un proyecto en el que sólo aportará valor cuando deba desplegar su talento, quizás en la fase final.

Identifiquemos los talentos específicos de cada persona y utilicémoslos sabiamente solo cuando sean necesarios.

Y ahora que pienso, el otro día leía un interesante artículo de mi querido Pau Guarro I Oliver, CEO de referencia en BETWEEN Technology, sobre el concepto de “Talent Centric” a incrustar en las empresas. Y obviamente nada que objetar, pero sí me gustaría aportar otra mirada y hablar mejor de “Attitude Centric”. Porque talento hay. Mucho. Y tengo la suerte de verlo en cada entrevista que hago. Gente realmente capaz. Tanto es así que creo que el Talento es hoy, más que nunca y por razones diversas, una commodity. A poco que aciertes, talento – salvo algo muy extraordinario en algo muy específico – no te da la ventaja competitiva, si no tiene la Actitud adecuada. Y eso sí me cuesta mucho más detectarlo.

Para mí la clave está en la Actitud. Siempre. Un talento sin actitud es un jarrón chino. Una persona sin talento pero con Actitud aportará mucho más que un talento sin Actitud. Y claro que lo ideal es cuando coinciden ambos. Lo que digo es que el talento está sobrevalorado y la actitud infravalorada. Lo que digo es que encontremos un mejor balance.

Al fin y al cabo, tal y como mi admirado Marcos Urarte me enseñó una vez: contratamos por Talento y despedimos por Talante.

Justis por pecadoris

Quien demoniza pensamientos es porque no tiene muy claros los suyos. Como en la sexualidad. Porque punibles, en todo caso los actos que lo sean, pero jamás una sola idea, pues supondría una especie de fascismo ideológico que maniataría mortalmente la libertad de pensamiento.

Opino que "discriminación positiva" es un oxímoron y los akelarres binarios me dan grima. Que servidori no niega que empresis de mierdi con jefis de mierdi sean todavía legión y que algo hay que hacer pero la realidad es que muchis justis pagan por pecadoris cuando insistimos en matar mosquis con cañonazis. 

Y mientras, me pregunto por qué "machismo" y "feminismo", todos hijos de Julio Iglesias, corren suertes opuestas en sus connotaciones populares. Y me respondo que, quizás, la respuesta esté en sus correspondientes jefes de marketing. Y, a veces, cuando lo expongo, a lo que me expongo es a la demente virulencia de mentes más cerradas que sus esfínteres y me debato entre verlo como un contrasentido o verle todo el  sentido.

Creo que el Talento no tiene edad, ni género, ni raza, ni forma, ni color, ni política (a la vista está), ni religión. Y que la única cuota tiene que ser 100% Talento. Cualquier otra cosa es hacerse un Froilán. Y estoy convencido que nadie quiere ser escogido por una cuota por encima de su capacidad: os imagináis un "si, la verdad es que es medio tonti, pero necesitábamos cubrir la cuota de gitanos pelirrojos bajitos riojanos cojos, que de eso andábamos flojos". Menuda fórmula y fórmula menuda para el éxito (sic). 

O en el lenguaje de moda: creo en un Talento no binario, sin ningún género...de dudas.




Esbirros

 


El psicópata empresarial es un profesional del dolor emocional ajeno, incapaz todo él de sentirlo. Te mata limpio y fácil. Muchas veces ni te enteras. Acaso cuando notas tierra en la boca el día que te entierran. En “orientación a resultados” es imbatible. A foco, no le ganas. Por eso resulta uno de los cánceres más difíciles de extirpar. Se trata de un asesino silencioso con una expresión en formato PowerPoint brillante y digna de repetida admiración pública por parte de jefes que normalmente lo evalúan desde sus sillones ubicados a miles de kilómetros. Jefes que les leen, pero que no les huelen. Jefes que no les sufren ni ven el reguero de cadáveres al paso de brillantes resultados. Cáncer del chungo.

Pero a veces pasa que ciertas torpezas inesperadas, llámale si quieres serendipias, hacen que estos cánceres puedan ser eliminados. Para ello, hace falta un buen puñado de condiciones que, sin embargo, cuenta la leyenda que en ocasiones se han dado en organizaciones “sanas”, con “anticuerpos” necesarios (léase cultura fuerte) como para acabar extirpándoles de la organización.

Pero hoy no hablo de la amenaza principal, sino de sus metástasis en forma de pequeños cánceres que, una vez extirpado el principal que les ha alimentado y visto crecer, permanecen en el cuerpo, reproduciéndose y siendo capaces de llegar a más órganos que el original. Tumores malignos adyacentes con margen para el daño, pues la organización, distraída, se da por “sanada” al haber expulsado al maligno huésped principal. Se ocultan y aprovechan de la relajación postoperatoria ajena.

El psicópata de segunda es peor que el de primera. Tiene mucha menos clase y suele ser mucho menos listo. Al primero le ciega el dolor ajeno. Al segundo, la vanidad y la avaricia. Es un “quiero y no puedo”. Mientras que, como decíamos, el primero te mata con un escalpelo, éste lo hace con un cuchillo de cocina de sierra y sin afilar. Una carnicería, vamos.

Por ello, si tienes la suerte de trabajar en una empresa capaz de detectar (algunas) y extirpar a cánceres emocionales (muchas menos), lo siguiente que debe ocuparte es identificar mediante el escáner, la radiografía, el PET o TAC de turno, quiénes son y dónde habitan los esbirros del cáncer principal. Las garrapatas del pecado original. Y extírpalas también. Cuanto antes. Créeme que te corre prisa.

WoW People: The Magnificent Seven

 


I have been fortunate enough in life to meet a fair number of "special" people. People who leave you "wanting more." People who make your day better. So what do these people have which marks them out from the rest?

Yes, they are all #1 good people and yes they are  all #2 role models for important values ​​(integrity, honesty, responsibility ...). This is obvious. If they are not good people you admire and respect, then they are not special. But still, they have something more…

Everyone will have their own take on this. Mine, after reflecting deeply on it for a while, is the following:

#3 Generosity: WoW people are generous. They give without expecting to receive, just for the simple pleasure of giving. And I'm not just talking about details that matter at important times. I'm talking about being generous with their personal time, generous with what they have. Generous because they listen (a rare ability indeed). Because generosity is when they make you feel that "the important person at this particular moment is you, not them". Generosity is when you are the first to raise your hand when something goes wrong and the first to applaud the success of others, when things go right. In an executive world where individual performance reigns supreme and harvests most rewards, generosity rises above the melee of self-aggrandizement.

 

#4 Serenity,  Deftness and Perspective. WoW people normally fight fires with a fire extinguisher instead of a fuel tank. They are people who favour peace and solutions to war and conflict. They are people who look for alternatives instead of someone to blame. They are people who propose rather oppose. People who place the right importance on everything at all times. People who never lose the sense of what is important and what is not important, even if it seems so. People who move rapidly when necessary and cautiously when required, instead of just running around incessantly in order to appear busy all the time. People who ask you why you are running rather than why you don't run. People who enjoy life; slowly savouring it instead of eagerly and obscenely gobbling it up.

 

#5. Minimalist, Pragmatic and Widely Focussed in order to make important syntheses . “Perfection is achieved not when there is nothing more to add, but when there is nothing more to take away” (Antoine de Saint-Exupéry). "A synthesis is worth ten analyzes." (Eugeni d’Ors). Because, It is not necessary to do well what, in reality, it is not necessary to do in the first place. WoW people are able to identify the essentials and stand their ground, without succumbing to the latest fads that ultimately lead to yet more unnecessary work. Brave and ready to spot and reject those energy draining zombie projects others are so drawn to. Ready and brave enough to politely inform the emperor that he is indeed naked. Ready and brave enough to say "no thanks" to what everyone knows is going nowhere but to afraid to say it.

 

#6 Meaningful Storytellers with Emotional impact. WoW people have an assertiveness, empathy and the art of building something inspiring in everything they do. People who make you see both beyond and within. They create meaning by connecting the possible with the essential. The stories they tell reverberate deeply. Emotional Troubadours. Creators of positive and lasting emotional impact. WoW people understand that we are all us stories and that we all move through interlocking stories in grand metanarratives. The best and worst of humanity has been at the mercy of a story. Think wisely yes, but WoW people understand that the correct viscera is the heart and not the brain.

 

But above all, WoW people #7 have fun and make you have fun. They even having fun storming the castle. WoW people enjoy seeing the bright side of life. Spreading positive energy, they are passionate and their passion is as contagious as their laughter. And while they laugh heartily, they also smile serenely. Wow!!

El cisne negro y sus maracas (6 competencias al alza)


Estamos en una situación singular, de Cisne Negro total, donde algunos ven desgracias y otros, oportunidades. Donde unos se comportan y otros se descomportan mientras nos mostramos como somos, desnuditos por la presión, la incertidumbre, el miedo, la infoxicación y la infodemia (gracias @Nekane Rodriguez por el término).

En este contexto, lo que me doy cuenta que valoro más, con diferencia, son las siguientes habilidades que todos tenemos en grado diverso...y que en mi opinión serían las siguientes seis:

#1 Síntesis: Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Menos es más, también cuando hablamos o escribimos, pues la atención ajena se distribuye entre la información que emitimos: demos sólo la información mínima imprescindible que el otro necesita y captaremos al máximo su atención. Si le metes un rollo que tú consideras importante, estás invitando a la desconexión por salud mental. No suelo leerme correos de más de 4 o 5 líneas y procuro escribir e-mails de máximo 2-3 líneas (aunque la gran mayoría son más breves) y siempre digo que la importancia de un e-mail es inversamente proporcional a su extensión. Recuerda: estás transmitiendo una información útil para el otro, no presentándote al Premio Planeta. Escribe bien (sin faltas, que esta es otra) lo que sea esencial.  

#2 Serenidad: llámale empaque, llámale aplomo, calma, livianda o control emocional. Las cosas no son como son, son como somos. Sé consciente y no contagies algo peor que muchos virus: tu descontrol. Puedes ser fuente de buen rollo a cascoporro (ver #4) sin perder nunca el control de ti. No lo confundas: estar sereno no equivale a ser un seta. 

#3 Empatía: entiende desde qué mirada del mundo el otro te está hablando y respétala, porque no es peor que la tuya (si no lo ves así, tienes un problema mayor). Procura que el otro se sienta escuchado para que la conexión aparezca y pueda construirse (junto con otros factores) la confianza necesaria.

#4 Energía positiva: hay gente que da energía (givers) positiva o negativa y otros que te la quitan (takers). Obsesiónate en generar energía positiva en plan salvaje. ¿Que el optimismo resta objetividad?. A la mierda la objetividad en determinados momentos donde la pasión, el buen rollo, la risa ha de ser la emoción útil que nos mueva hacia adelante. Las emociones fluyen por contagio y, al final, todo va de emociones: la felicidad, el amor, la economía, el fútbol, etc. 

#5 Contextualización: No pierdas jamás el marco general en el que cada acontecimiento sucede. No pierdas jamás la perspectiva, ni la visión a largo plazo. Relativiza. Pon números y porcentajes, abandonando por momentos el valor absoluto. Aporta nuevos enfoques que enriquezcan la perspectiva. Levanta la mirada para evitar que nos duela la nuca de mirarnos los pies mientras caminamos. ¿Qué impacto tiene X o Y en el ecosistema mundial?...y tómatelo con #2 Serenidad.

#6 Foco: Que nada te aparte de tus objetivos. Pocos y muy relevantes. Con un porqué y un para qué claros. Inamovibles en lo esencial, flexibles en lo accesorio. Ten claras tus prioridades. Di No (o ahora No). Apártate de la multitarea como de la peste. Una cosa, bien hecha y con el tiempo que requiera antes de pasar a la siguiente. Somos drogadictos del todo a la vez.

Seguramente habrán más, claro que sí, pero desde luego que para mí estos son, hoy más que nunca, competencias al alza en esta situación tan compleja que vamos a superar (otra más) todos juntos.

12 monos


"Si pagas cacahuetes, sólo puedes aspirar a contratar monos" es lo primero que me ha venido a la cabeza cuando, repasando portales de empleo para pulsar la situación de Mercado, mi mirada se ha fijado en una oferta de trabajo.

No recuerdo para qué era el puesto (también sintomático de muchas cosas) pero lo cierto es que la descripción era de una extensión y densidad que ni los Pilares de la Tierra. Madre mía, que si más carreras que Fernando Alonso; que si más idiomas que el Google Translator; que si más experiencia que Jordi Hurtado presentando el Saber y Ganar; más agilidad que un puma; percepción extrasensorial; visión nocturna; la fuerza de Superman, la gracia de Berto Romero y hasta la inmunidad de un autónomo. Y todo por mierdamil euros al año. 

El único sentido que no tenía el anuncio era el sentido de realidad, para luego sustentar un "el mercado está muy mal", nos ha jodío. Es como irte al Burguer King y quejarte porque no te han servido por la derecha, o montar una barbacoa para un evento de networking entre veganos.

Con este nivel o desnivel, según se mire, lo que seguro va a pasar es que nos vamos a hacer pupita, si antes no nos pilla el Coronavirus! 


Tampoco nos flipemos


Los libros de autoayuda han hecho mucho daño. "El poder está en ti"; "Poder ilimitado"; "Tú puedes ser lo que te propongas"; "No limits" y, de aquí, para arriba.

¿Puedes llegar más lejos de lo que crees? Sí. Pero porque en la mayoría de casos nuestras creencias limitantes son sólo imaginaciones bien trabadas. ¿Puedes llegar más lejos de los límites que crees tener?. Sí, pero porque los límites que crees tener son muy austeros. Salvo Cristiano Ronaldo, solemos tener una concepción de nosotros mismos bastante modesta, construida a golpe de inseguridad. 

Ahora bien, una cosa es llegar más allá de lo que tú consideras tus límites (que no son tus límites reales) y cosa distinta es pensar que puedes llegar a ser cualquier cosa. Tampoco te flipes. Por mucho que yo me esfuerce, entrenando a voleibol diez horas al día los próximos diez años, jamás llegaría a jugar ni en tercera regional. Seguramente aprendería a divertirme en pachangas, pero entrenar tanto no me haría crecer veinte centímetros o saltar un metro en vertical. El sabio tenía razón, "lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible". Lo que digo es que "puedes ser cualquier cosa que te propongas, siempre que no te propongas cosas que no puedes ser". O más corto, "puedes ser cualquier cosa que te propongas, pero tampoco te flipes". 

Y es que hay que diferenciar mucho entre conocer tu verdadero potencial (más allá del que te percibes) y no tener un espejo en casa. O un buen amigo. 

En las empresas funciona igual: hay que diferenciar mucho entre invertir para desarrollar el potencial o las habilidades de una persona y tirar el dinero en causas perdidas. Los que trabajan conmigo están cansados de oírme repetir el dicho: "puedes entrenar a un elefante a trepar un árbol, pero mejor te fichas una ardilla". Equivocarnos en la identificación de potenciales, cuando este proceso lleva asignado un presupuesto de formación, puede acabar siendo no sólo una sangría en lo económico sino, sobre todo, en lo emocional, por el drama de una mala gestión de expectativas.

Así que, en resumen, sé ambicioso en tus metas; sé consciente que tus límites están mucho más allá de lo que crees y esfuérzate por alcanzarlos; pero tampoco te flipes.

En Ferran



Había muchos restaurantes prácticamente iguales, juntos. Mismas vistas, menú parecido, precios similares. Pero lo que hacía especial al Blue Arenal era él: en Ferran: socio, propietario, camarero y lo que haga falta para crearte una experiencia especial.

Pocas veces he visto una persona que entendiera de qué iba exactamente su negocio: el cliente y sólo el cliente.

Y sus dotes: a los 5 minutos en Ferran ya nos llamaba por nuestros nombres, que ya jamás olvidaría. Incluso al cabo del primer año de vernos por una única primera vez. Realmente sobresaliente.

Oficio y pasión desmesurada por atender de manera extraordinaria. Por escuchar. Por estar siempre atento. Sonrisa infinita de franca bienvenida, que te hacía saber que estabas en casa. De corazón.

El restaurante tiene un buen producto, con alguna que otra agradable sorpresa en forma de plato local, cocinado con un mimo inesperado para lo que uno podía pensar de otro restaurante con bonitas vistas a la playa. Unas vistas amplias y despejadas a la fantástica playa de Arenal d'en Castell, en Menorca (déjame decir, ¿dónde si no? :). En definitiva, una pequeña atalaya en el mediterráneo, pero es verdad que sin una diferencia abismal a ninguno de sus vecinos.

La diferencia la hacía él. Siempre él. La verdadera marca, superando incluso la del propio restaurante. Porque nosotros no vamos al Blue Arenal, vamos a ver a en Ferran y, de paso, ya que estamos, comemos en su restaurante. En Ferran es el Blue Arenal y el Blue Arenal es en Ferran (sin desmerecer a ninguno de los demás en el equipo, también remarcables todos ellos). Pero es en Ferran, el amo del cotarro. El amo de la fiesta del buen hacer. Frases cariñosa para todos, cercanía máxima y punto justo. Y así volvemos una y otra vez por él. Siempre por él.

A mis hijas siempre les digo que se dediquen a algo que les apasione. Que jamás serás bueno en nada que no te apasione. No importa el qué, pero que si les apasiona, se dediquen en cuerpo y alma para llegar a ser las mejores en sus pasiones. De nuevo, no importa el qué. Uno de los mejores ejemplos de esto es, sin duda, en Ferran.

Talento Negativo



Cuando hablamos de la "gestión del Talento", por defecto, siempre solemos asumirlo desde un ángulo positivo. Incluso el concepto de Talento suele ir asociado a habilidades positivas, salvo recursos literarios utilizados, tipo “tiene talento para el mal” o “tiene un especial talento para hacer las cosas mal”. Salvo estas libertades, la gestión del talento suele tener un enfoque positivo y un foco en “los más capaces”. Que no digo yo que no sea necesario. Lo que digo es que no es suficiente.

Lo que digo es que la “gestión del talento”, con independencia de como cada uno lo entendamos, debe incluir también la gestión del Talento Negativo. Sí, Talento Negativo.

Talento Negativo es, ya sabes, el tipo especialmente capacitado para no hacer (o no querer hacer); o bien para hacer muy bien lo que no debería hacer. Es la capacidad para enrarecer, sino intoxicar, el ambiente. Te hablo del tipo que te cansa con su sola presencia. El crítico sin alternativa. El de la queja por la queja. El del "sí, pero". El de la careta de escepticismo. Al que le pone cachondo la copia oculta sin sentido. Hablo del tipo al que le robaban el bocadillo en el cole y ahora ve la oportunidad de vengarse. Y no sigo porque me caliento...

Volvamos al meollo del tema: de la misma manera que el Talento Positivo (incluye actitud) no suma, sino que multiplica; el Talento Negativo no sólo resta, sino que divide. De ahí la importancia de potenciar el Talento Positivo y de “despotenciar” el Talento Negativo de cualquier organización. De hecho, lo ideal sería mandar al Talento Negativo a tu competencia directa. Es lo que yo llamo un dos por uno.

Así pues, los sistemas de identificación y desarrollo del Talento, deberían incluir ambas vertientes y definir estrategias y herramientas para ambos tipos de persona. Y urge de igual manera la gestión de unos, como de otros. Tan bueno es hacer mejores a los buenos como deshacerte de los que no lo son. Quédate con los que destacan y libérate de los que te "estacan" :P

Y, puestos a pensar, hasta igual te vale para tu vida personal... :D


El candidato ferpecto



Siempre me preguntan por el candidato perfecto. Y siempre contesto que el candidato perfecto es como el yerno perfecto: no existe.

¿Cómo va a haber candidato perfecto si cada uno tenemos nuestra opinión? No hay persona perfecta, ergo, tampoco candidato. Sólo pensar que pueda existir me aburre, pues creo que la gracia está en la imperfección de cada uno.

No hay receta perfecta, en todo caso, la que cada uno estime adecuada para valorar a una persona. No obstante, la pregunta, a fuerza de recibirla, me ha llevado a pensar que, de poder escoger, a mí dadme gente que muestre los siguientes cinco rasgos:

#1 Buena persona
El otro día alguien me preguntaba si sabía cómo identificar una buena persona. Que ya sólo la pregunta genera estupor.

Para mí una buena persona es una persona ejemplo de valores como Integridad; Honestidad o Generosidad. Es una persona que ha entendido que la felicidad verdadera proviene de hacer felices a los demás. Es una persona de la que puedes pensar: “joder, este tipo es mejor que yo”.

#2 Inteligencia
Las personas inteligentes son una de mis debilidades. Rápidos mentalmente, creativos, con un vivo sentido del humor (el humor es un magnífico síntoma de inteligencia). Es una persona de la que puedes pensar “joder, este tipo es más listo que yo”. Una persona inteligente puede ser creativa o no, dependiendo de múltiples factores. Una que no lo es, jamás.

#3 Pasión
La energía que desata la pasión es sólo comparable a la que libera el Amor. De hecho, si lo pensamos bien, la pasión no es más que una forma de amor hacia algo, que multiplica tu dedicación e intensidad hacia un objeto determinado.

#4 Perseverancia
Insistir. Persistir. Ser resiliente. No apartarte jamás de tu objetivo. Perseguirlo. Y así hasta conseguirlo. No desfallecer jamás. Y, cuando acabes, sigue insistiendo. No hay historia de éxito sin una trayectoria previa de perseverancia. Dicen que “saber y no hacer es no saber” o “prefiero cien gramos de acción a mil quilos de inspiración”. Esto va de hacer y no parar. La Perseverancia es uno de mis rasgos favoritos.

#5 Buen rollo
Sí. Buen rollo. Optimismo. Energía positiva. Hablo de una persona que te deja mejor que como te encontró. De aquellas que te generan adicción. Que te arreglan una mañana. Que te cargan las pilas. Te hablo de aquellos de los que deberíamos querer estar rodeados siempre.

Y claro que podríamos encontrar muchos más rasgos pero, de verdad, modas aparte, si pensamos bien en lo básico; en lo esencial; en lo que de verdad importa; ¿acaso no serían alguno de estos, rasgos imprescindibles en todo candidato?

16 traits to identify happy people in your recruitment process



No debate about the benefits of being happy at all levels, including in the workplace and the results of any single company as well. Today nobody doubts the power of having engaged happy high performers, driving real competitive advantage for the future. Therefore, the war should not just be for Talent but also for Happy Talent.

And it’s also true that one of the most important objectives a company should have, is to keep Talent happy. This is not about needing to motivate. This is about avoiding demotivation.

But today I want to pause on a previous step: when you have to start a recruitment process; how do you detect happy talent?. After a long journey reviewing innumerable studies, I was able to condense down to16 core traits which the majority of happy people share the majority of time. And when I talk about happy people, I talk about structurally happy people: resiliently happy people who seem immune to prolonged pessimism or negativity.

Here you can find the 16 core traits:
  • Generosity
  • Positive Recall of the past
  • Givers and receivers of Constructive Criticism
  • Enjoyment of the  “little things in life”
  • High level of Self-Esteem and Reality Bound self-perception
  • Assertiveness
  • Investment in experiences over material objects
  • Forgiving
  • Focused but Flexible
  • Sense of humor
  • Optimism
  • Self-direction, leading their own lives
  • Sense of Purpose
  • Resilience
  • Expressing gratitude easily



And the 16th is that happy people have a psychological need to share happiness with others. (Unhappy people have the same psychological need too, so take care!).

And the most interesting thing here: you can use it effortlessly in every recruitment process…starting tomorrow…for free.

Frugal Management


We tend to think about Management as a complicated discipline very difficult to understand, very difficult to learn and very difficult to implement. Many believe  there is a unavoidable need to go to an expensive executive Business school, read every management guru book in print, or to have a wide and long experience. But, indeed, it’s nothing about that. It’s much more simple.

Surfing the curves


We normally hear about product life cycle. We never hear about employee life cycle; even though both follow the exact same pattern.

In my previous post I proposed that what a company really needs is a talented outcome (not a person themselves) and this outcome comes, of course, with engagement. For that reason what we need to manage is engagement and how that engagement evolves (or not) over time.

Empresas; ¿Fight o Fly?



¿Alguna vez has pensado si trabajas en una empresa Fight o Fly? 

Hoy jugaré con una traducción incorrecta y utilizaré torticeramente la muy estudiada respuesta de afrontamiento vs. huida para definir a dos tipos (¿extremos?) de empresas: "Fight" o "Fly".

Una empresa Fight es la que te obliga a luchar. Es la que forja supervivientes con cicatrices en la espalda. Es una empresa de tiburones mellados. De consultores reconvertidos que todavía viven de métodos y tiempos. De pirómanos, vestidos de bombero.

Arquitectura Emocional: de la alusión a la ilusión

Quiero compartir una de mis charlas favoritas sobre Liderazgo. Una de Pep. Una en la que habla de la clave fundamental para entender la gestión de personas; para entender el éxito verdadero en cualquier ámbito de la vida y, dentro de ésta, para entender el desarrollo personal y profesional:

"En la vida sólo buscamos que nos quieran"

Así. Sin más artificios. No hace falta. Porque argumentos poderosos no exigen largas frases. Que nos quieran. Queremos y buscamos sentirnos queridos por los demás. Sentirnos valorados, para tomar conciencia del valor de nuestra vida. Buscamos pervivir en la memoria de los demás, superando así los límites de nuestra propia existencia. Buscamos trascender.

La más poderosa habilidad que debe ser exigida a cualquier líder es la capacidad de hacer que quienes le rodean se sientan queridos; valorados; importantes. Un líder debe querer de manera auténtica y ser capaz de contagiar ese sentimiento en los demás. Las emociones funcionan por contagio. Si una empresa quiere liderazgo, debe buscar un liderazgo que Quiera.

Hoy me preguntaban sobre qué cosas pido a un candidato finalista como requisito para incorporarse en la empresa en la que trabajo: "que le brillen los ojos y una capacidad desmedida de hacer feliz a quienes le rodean". Busco pasión extrema por unirse al club y que sea una dinamo de buen rollo. El CV hace el resto. Lo que quiero es que quiera.

Y hoy puedo decir que no hay oferta laboral capaz de competir con un "te quiero" auténtico. De verdad, no nos liemos con elaborados programas de retención y complicadas estrategias de desarrollo. Todo es mucho más simple. Y no digo que no deba haber un plan de desarrollo individual claro y significativo. Por supuesto. Lo que digo es que el pilar del aprecio verdadero es la base sobre la que ha de sustentarse todo.

Cuando uno se siente querido somos capaces de hacer cualquier cosa, pero no por ninguna empresa como ente (¿qué es, en definitiva, la empresa sino la gente que la conforma?), sino porque "quiero hacerlo porque sé que es importante para ti"; como señal de gratitud; de reciprocidad a esa estima. Porque no nos vinculamos a empresas. Nos vinculamos a personas.

Si echas en falta datos, Tom Peters decía que "el 70% de la gente no se va de sus empresas, se va de sus jefes"; o bien un estudio de Gallup que afirmaba que el 58% de personas con alto rendimiento y compromiso tenían un "mejor amigo" en el trabajo, con respecto al 8% de las mismas, que decían no tener ese mejor amigo en el ámbito laboral.

Ama y genera las condiciones para que la gente se quiera. Fomenta la amistad. Recuerda que esto va de pasarlo bien. Las personas no funcionan en Excel. Funcionan en Powerpoint. Compromiso; retención; motivación; rendimiento; éxito; talento...todos son hijos del mismo dios. De ahí que debamos encontrar personas que sean capaces de amar por encima de sus posibilidades; por encima de si mismos; que sean capaces de aparcar el singular y amar en modo plural. No compensarás ni con mil cursos caros una pobre capacidad de amar.

Y esta y no otra es en mi humilde opinión la gran diferencia (y la clave para pasar de una a otra) entre las empresas tóxicas que funcionan "por alusiones" de las empresas que funcionan por ilusiones :)

Os dejo con el que sabe de verdad sobre el tema (el vídeo es en catalán, pero confío en que incluso aquellos que desconozcáis la lengua entenderéis los conceptos clave): 



El buen fracasar


Aprender del éxito ajeno está sobrevalorado. Se han escrito miles de libros sobre las claves mágicas que ha llevado al éxito a una larga lista de personajes famosos con la intención de hacerte pensar que, si sigues las recetas, el éxito te seguirá como a ellos. Eso, y para que les compres el libro a quienes esperan tener éxito explicando el éxito ajeno.

No me entiendas mal. Aprender lo que funciona está muy bien. Pero lo que de verdad creo que está mucho mejor es aprender de quien ha fracasado. De quien ha fracasado mucho. De quien ha fracasado bien.

Reconozco que mis mejores fuentes de aprendizaje han sido mis fracasos. Y no creo que sea el único a quien le pasa. Aprendes cuando empiezas a preguntarte ¿por qué no funcionó? y, en base a las respuestas correctas, lo vuelves a intentar. Una y otra vez, hasta que lo consigues.

Cometemos el error de entrevistar en base a los éxitos; de entregar puestos de responsabilidad o proyectos a gente exitosa, pensando que éxitos pasados aseguran éxitos futuros cuando, en realidad, me fiaría antes de alguien que dispone de primera mano de todo el conocimiento de lo que no funciona antes de a quien las cosas le fueron rodadas. Y sí, me encantaría ir a cursos, seminarios o ponencias dadas por gente que fracasó bien y que ahora comparte todo su valioso conocimiento.

Hay que fracasar mucho, pronto y bien. Es decir, haber sido capaz de aprender de tus errores y, además, tener la perseverancia de volverlo a intentar una y otra vez, superando toda frustración. “Cae siete veces. Levántate ocho” reza el dicho. Si a éste le añades la dosis de aprendizaje adecuada, esa acaba siendo la fórmula del éxito duradero, más allá del “pelotazo”.


Por todo ello de verdad te recomiendo que fracases, sí. Pero que lo hagas bien. Te recomiendo que tropieces dos veces con la misma piedra, que tampoco es tan terrible. Ahora bien, lo que no te recomiendo es que te encariñes con la piedra ;)

Carta a un psicópata



Sábado. Diez de la noche. El lugar: el interior de un vagón de metro en Barcelona. Próxima parada: Plaza Cataluña. Justo  enfrente, una chica de unos cuarenta años y aspecto alicaído me mira y, por un instante, intuyo una sonrisa cómplice al tiempo que las puertas del vagón se abren y sale a toda prisa. Vuelvo mi vista a su asiento, ahora vacío, y me doy cuenta que se ha dejado un papel. No sé ni cómo, me levanto como un resorte para coger el papel y ver si llego a tiempo pero las puertas estaban casi cerradas y no puedo más que quedarme pegado al cristal esperando a ver yo que sé qué.