Empresas; ¿Fight o Fly?



¿Alguna vez has pensado si trabajas en una empresa Fight o Fly? 

Hoy jugaré con una traducción incorrecta y utilizaré torticeramente la muy estudiada respuesta de afrontamiento vs. huida para definir a dos tipos (¿extremos?) de empresas: "Fight" o "Fly".

Una empresa Fight es la que te obliga a luchar. Es la que forja supervivientes con cicatrices en la espalda. Es una empresa de tiburones mellados. De consultores reconvertidos que todavía viven de métodos y tiempos. De pirómanos, vestidos de bombero.
Compañías del tiro al pichón cojo. La de doble de cortisol. Una empresa de traficantes del error y diseñadores del terror. Una empresa donde te esperan en las esquinas y en la que los e-mails son actas notariales. Donde los cargos don de conciencia. Es el reino de la copia oculta y de la careta maquillada. El oasis de la psicopatía orientada a resultados. Una empresa en la que los jefes compiten por el número de muescas en sus cinturones. Son fosas demasiado comunes llenas de cuerpos con visión túnel a final de mes. Una lugar donde vender a tu padre sólo depende de la oferta y en la que puntúa tatuarte el nombre de tu jefe y los callos en las rodillas. Un lugar donde la palabra "ayer" es una fecha de entrega y "mañana" sonaría a dislexia, de tantas veces que oíste "amaña". Una cueva en la que jefes necesitan lenguas húmedas y subordinados viven con la boca seca. Un espacio donde cuando uno dice "tengo un problema" los demás oyen "tengo una oportunidad". 

¿Y una empresa Fly? Ah!...eso ya es otra cosa. Porque una empresa Fly es la que te hace volar. Es un conjunto de personas con las que te apetece estar y para las que te gusta trabajar. Una empresa que te enseña la trascendencia de tu trabajo. Con gente que te trata por encima de tus posibilidades. Que te reconoce. Que te respeta. Que te hace reír. Donde la confianza es un credo. Donde la conciliación desapareció hace tiempo de la Agenda. Donde la flexibilidad es máxima. Donde hay reto. Donde hay aprecio verdadero. Donde los valores no son un póster. Donde las praxis son un hábito más que un premio. Donde las fotos son de grupo y nunca un selfie. Empresas auténticas. Empresas de gente buena que, sobre todo, son buena gente.

Y tú ¿en qué tipo empresa trabajas? 
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