Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones Laborales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relaciones Laborales. Mostrar todas las entradas

From "time to recruit" to "time to dismiss"


Creador foto: 
fizkes 


PARTE 1

Una empresa debe tener en cuenta el tiempo medio de cobertura de una vacante para poder planificarse. Hasta aquí.

 Ahora bien, de ahí a establecer un indicador de "tiempo de reclutamiento" con el objetivo de reducir progresivamente ese tiempo hay un trecho diseñado específicamente por el Demonio. Y te lo dice uno que durante años trabajó en la versión Excel de la Sábana Santa donde se controlaba el tiempo entre cada uno de los pasos en qué se configura cualquier proceso de selección (ya sabes, 3 días para cribar CV; 2 días para valorar candidaturas; 5 días para convocar candidaturas...) con la obsesión de conseguir reducciones parciales que contribuyan a acortar tiempos. Joder, que explicado así hasta tiene sentido!. 

Pues bien, la madre de todos los riesgos es que, ante determinados apretones que normalmente vienen del cielo, uno pueda acabar trabajando para mejorar el indicador...con independencia de lo más importante: la calidad del candidato/a. Esto es: tengo a una candidata genial que no se puede incorporar hasta dentro de dos meses, pero tengo a otro candidato también bueno (quizás no tanto como ella, pero tampoco está mal...) que se puede incorporar mañana...y voy justísimo de KPI...¿qué hago?...

"Nueve mujeres no pueden tener un bebé en un mes” (Fred Brooks)

Porque hay pocas cosas importantes que salgan mejor haciéndolas con prisa. Y desde luego un proceso de selección no está dentro de ellas.

Moraleja: Si la empresa tiene un indicador de tiempo de reclutamiento y trabajas en recursos humanos, trata de escapar.

 

PARTE 2

Una empresa sí debería tener un indicador “Tiempo de Despido” y, de hecho, me preocuparía que no hubiera una preocupación al respecto en una organización. “Tiempo de Despido” como el indicador de tiempo que va entre la decisión tomada y la ejecución, pues cada día que pasa entre uno y otro es un monstruo que consume recursos (tiempo, dinero, preocupaciones…). Y si a eso le sumas el coste de oportunidad de no hacer lo que toca cuando toca, pues el lío es todavía mayor.

“Tómate todo el tiempo del mundo para decidir, pero una vez decidido, cuanto antes mejor”.

Lo decía siempre mi idolatrado profe Miquel Lladó: “contrata lento y despide rápido” a lo que sumo “la calidad de una organización se ve más por cómo despide que por cómo contrata”.


Huevo de Pascua: si cuando has leído el texto en dos colores te ha venido a la cabeza un libro, entonces empiezas a tener ya una edad...ja,ja,ja.

Pay per Talent

SUPERMERCADO - Boadas1880

Para mí que el Talento es un resultado, no una persona. De ahí que para mí no tenga ni género ni edad. 

Si una habilidad no se expresa, de hecho, no existe. Si Leo Messi o Magnus Carlsen no hubieran entrenado duro, no jugarían como juegan ni, probablemente, se les hubiera considerado genios. 

El Talento es volátil. Hoy puedes generar resultados talentosos y quizás mañana por lo que sea ya no. Porque el Talento también tiene su tiempo y puede devenir inútil, como ser buenísimo programando en Pascal pero hacerlo en el siglo XXI.

El problema es que seguimos pensando en Talento como un cuerpo entero y hay que empezar a pensar en Talento a trozos. A piezas. A lonchas. Pensar en los 200 gr. de Boadas 1880, pero no necesariamente en el cerdo entero. Y las organizaciones seguimos insistiendo en Revisiones de Talento a base de personas consideradas talentos a todo o nada. Y lo que apoyo es la idea de Marcos Urarte de tener un Mapa de Talentos.   

Un Mapa de Talentos en el que en lugar de Marta, Juan o María, aparezcan "comunicación"; "planificación"; "digitalización"; "negociación"...y detrás de cada uno, los nombres -ahora sí - de las personas que destacan en cada una de estas habilidades. Y lo que digo es que  si María es superlativa en "comunicación", que involucremos a María solo en el momento del proyecto en que se necesite "comunicación", evitándole a la organización y a María los costes de involucrarla durante el resto del proyecto. 

Porque el Talento siempre es "talento para..." o "talento en..." pero no debería ser un "María es un talento" a secas. Porque igual a María le cuesta hasta aplaudir, pero en "comunicación" es una bestia.

Y que igual a María, que expresa un sobresaliente talento en comunicación, le enriquecería más desarrollarlo a tiempo completo pero para varias compañías a la vez, en lugar de expresar su talento al 20% + 80% de relleno restante para la misma compañía. 

Lo que propongo es un Pay per Talent. Un servicio de streaming. Instalar la "Netflix experience", en lugar de repasar cintas de VHS cada año.

Pasa con lo mismo que cuando despedimos, que seguimos pensando en despedir al cuerpo entero, en lugar de despedir una parte del cuerpo que no conviene para una organización. Sí, como lo lees. Presuponemos que despedir se hace a cuerpo completo y lo que propongo es una fórmula alternativa que, por ejemplo en un ERE, salvaría muchos puestos de trabajo: reducir la dedicación como alternativa al despido para personas muy válidas pero que una organización puede no sostener económicamente en su totalidad. Propongo amputar para salvar vidas laborales (y cotizaciones y ahorro en desempleos, etc.).

Imagina que, en lugar de plantearte un despido, la empresa te propone "despedir 3 de tus 5 días laborables a la semana", quedándose con 2 días semanales de tu trabajo. Técnicamente, esto supondría a grosso modo una reducción de -0.6 FTE (Full Time Equivalent), indicador en torno al cual se realiza la planificación de plantillas en compañías de una cierta entidad. Esto, lejos de ser una desventaja en el 100% de los casos, podría verse, en un porcentaje de casos, como una ventaja: (a) voy a dedicarme a lo realmente esencial, porque solo estaré dos días a la semana y/o (b) puedo encontrar un trabajo en el que pueda hacer lo que más me apasione otros 2-3 días a la semana y que, incluso, la suma de ambos me reporte más ingresos que los 5 días en la misma organización. O hasta (c) trabajar en varias organizaciones reduce el impacto negativo de que te despidan cuando vas con todo al rojo trabajando para una única organización. Quizás no sea una fórmula válida para todos, pero definitivamente sí lo es para determinadas personas bajo determinadas circunstancias.

Y ahora imagina que, en una empresa de 300 trabajadores, el 15% acepta trabajar cuatro días a la semana (o sea, reducir el 20% de su tiempo o -0.2 FTE por persona) incluso sin el añadido de saber que hacerlo evita despidos. Esto supone el equivalente a 9 personas a cuerpo completo. Quizás, 9 personas a las que en un proceso de reestructuración no necesitarías despedir, pudiendo seguir disfrutando de sus resultados talentosos en competencias necesarias (aparte del poderoso mensaje interno que como organización estarías enviando).

Lo que propongo es contratar, valorar y pagar mucho más! pero solo por los resultados talentosos que precisa una organización. Y prescindir del resto, para el bien de la organización pero también para el bien de la persona a medio - largo plazo. 

Porque, en ocasiones, el todo no es más que la suma de las partes ;D

Beyond the HR hologram


A hologram is something you can see but you cannot touch, it doesn’t occupy any space and, therefore, it is an integral part of the environment without being an obstacle for anyone needing to move around this very same space. In a company which aims to promote frictionless work processes, it is all too easy to see the HR department as an insupportable support function, a group of activities that get in the way rather than directly assist the company in its primary objectives. As a result of this, it is not surprising that HR pioneers are developing alternatives which mean HR is very much “in the air rather than the chair”. Not surprisingly though, such alternatives find resistance from within HR itself, especially those rather attached to their particular chair, and this resistance & self-insecurity can lead to what I term  “counterproductive visibility” (“in the air and the chair”.). Indeed, I want to argue that the hologram approach, visible but not present, is really just a stepping stone to a more radical vision of HR, a vision where HR completely disappears as we know it to be reborn as a source of emotional guidance and inspiration at the heart of a company, capable of driving the company towards ever more ambitious goals.


It has been a long hard struggle for HR to assert itself as a “department” within a large organization. However, the recurring perilous position of HR when companies need to make cutbacks shows that HR is indeed fighting a losing battle. There is no point scrapping over space within the company as HR has never really had any space to occupy. Bluntly put, the HR function emerged out of the failures of day to day management. And rather than correct these failures it has tended to repeat them. Indeed, one might conclude that that the bigger the HR department is, the bigger the problem is. The relative size of the HR department has generally become a good indicator for calibrating the level of organizational dysfunction.

Surfing the curves


We normally hear about product life cycle. We never hear about employee life cycle; even though both follow the exact same pattern.

In my previous post I proposed that what a company really needs is a talented outcome (not a person themselves) and this outcome comes, of course, with engagement. For that reason what we need to manage is engagement and how that engagement evolves (or not) over time.

La belleza en la marca de lo invisible




Que en una compañía se nombre mucho al director/a de Personas no es la mejor señal del mundo. Y digo que no es muy halagüeño porque o bien hay lío y el/la director/a de personas es una vedette o bien no lo hay y quiere crearlo para serlo. Los pirómanos vestidos de bombero existen.

También puede ser que arrastre el complejo de inferioridad que Recursos Humanos ha tenido durante mucho tiempo. Llamémosle la Cenicienta del Comité de Dirección. Complejo en muchos casos bien ganado por incapacidad de demostrar la contribución real que la gestión de personas tiene en la Cuenta de Resultados. Y en todo complejo de inferioridad, siempre existe ejercicio de sobrecompensación con manifestaciones de visibilidad mal entendida. Ahí es donde encajan los ejercicios de postureo y necesidad de imponer decisiones porque sí de muchos directores de recursos humanos.

Un/a director/a de personas, si hace bien su trabajo, es invisible. Un elemento más del paisaje. Debe encargarse de allanar el camino para que los pura sangre del negocio corran. Debe ser un facilitador; un mediador; un inspirador; un entrenador; un factor de crecimiento; un guía; un maestro. Jamás el anfitrión. Un buen director de personas tiene que ser como un buen árbitro de fútbol: nadie sabe cómo se llama. Y es que los buenos árbitros no tienen nombre. Los buenos directores de personas, tampoco deberían
No es tiempo de figurar, es tiempo de desfigurarse. No es tiempo de acaparar el balón, es tiempo de contemplarlo desde la banda. No es tiempo de solucionar lo que para ti no son problemas; es tiempo de dejar que tu equipo los solvente y crezca, porque aceptar marrones y solventarlos es crecer. Y lo mejor que puedes hacer es cambiarle a tu equipo la piscina Toy por alguna excursión de rafting. Es tiempo de hacer feliz, haciendo feliz. Es tiempo del "salid y disfrutad". 
Asúmelo, ya no es tu momento, es el momento de tu equipo. Desaparece del mapa y pervivirás en sus recuerdos. Porque no hay marca más bonita ni más potente para un buen director de personas, que la marca de una invisibilidad bien merecida.

La Dirección de Personas debería ser 3G...o mejor, 4G



Nada funciona sin personas. Si las tienes, puede funcionar o no. Si no las tienes, no funcionará jamás. Hasta aquí parece fácil, ¿no?. De hecho, es bastante probable que hasta me hayas comprado la idea. Pues bien, muchas empresas siguen sin entenderlo. Es verdad que decodifican entenderlo por traducirlo en lo que yo llamo discursos fungibles; “fast pitch”, que como su homólogo dietético, sacia pero no te nutre (no como debería).

No debe haber mayor prioridad que las personas en una compañía, al igual que en tu vida. Con las personas puedes generar negocio o no hacerlo. Sin ellas, de nuevo, jamás. ¿Vas viendo el mantra? Pues mucha gente que debería, no lo hace ni lo hará. Sirva el famoso “Lo esencial es invisible a los ojos” del Principito para demostrar que, a veces, Dios da ojos a quien no quiere ver y capacidad de decisión a quien, de saber hacerlo, lo que decidiría es irse.

Solemos encontrar demasiado Yo en las organizaciones, sobre todo en aquellas compañías que sólo son grandes; porque las grandes compañías se escriben siempre con la primera del plural. Se entienden con el Nosotros delante. Y no entender esto tan sencillo, en épocas de crisis, suele acabar rimando con epitafio empresarial.

Y según sea el capitán, será la Dirección de Personas. De tal palo, tal astilla. Si lo veis con un casco, es porque a papá le gusta salir de caza. Si le gusta gritar, es porque no tiene voz. Si no le veis, entonces es que se convirtió en alguien esencial. Y esta regla universal aplica a todas las escalas de cualquier organización, porque psicópatas fichan psicópatas (cracks en orientación a resultados y desorientación de personas). Buena gente ficha buena gente. No hay magia: acabas fichando para ti alguien que es como tú (¿no te habías dado cuenta?). Por ello, si multiplicas el efecto por el número de incorporaciones y dejas el tiempo pasar, ya tienes la nueva radiografía de lo que pasa, porque eso es lo que pasa. Analiza a los padres y entenderás a sus hijos. La estructura real (la informal, digo) de una compañía se explica por la personalidad de quien contrata multiplicado por el número de contrataciones y multiplicado por el tiempo.


Por eso, para quienes tenemos la suerte de dirigir grandes personas que le hacen a uno la vida más feliz, el término de “Gestión de Recursos Humanos” huele a cerrado, de ahí que en una reunión de ciclo propusiera en broma cambiarle el nombre a la Dirección de personas para acabar llamándole Departamento de 3G. Las 3 “G” de Gestión de Gente Guay…que incluso un hubo un tío estupendo (un abrazo, Miguel J.!) que, siguiéndome la broma, me dijo: “oye, que ahora ya hablamos de 4G!”…así que igual acepto el reto y lo acabo llamando “Gestión Genial de Gente Guay” J

Lucro cesante



De todas las organizaciones con ánimo de lucro que se crean, hay un pequeño y selecto grupo que lo consiguen; unas más y otras menos, pero van sobreviviendo la mayoría e incluso algunas, consiguen grandes resultados. Y una parte de estas, hasta de manera sostenida. Hasta aquí vale. Pero lo que también es igual de cierto es que todas, todas tienen un lucro cesante mayor que el beneficio que obtienen.

Lucro cesante, para hacerlo fácil, es todo lo que podrías ganar y no lo ganas. E incluso es lo que desconoces que podrías ganar, que es peor. 

Así pues, existe lo que yo he acuñado como la Ley del Lucro Cesante; o lo que es lo mismo: "Lo que una empresa no gana por ignorancia o incapacidad siempre es mayor a lo que gana por conocimiento o capacidad".

Y es que resulta curioso ver cómo las empresas se obsesionan en incrementar la eficiencia de sus sistemas de generación de beneficio, pero prácticamente no prestan atención real a las grietas de fuga de beneficios. Muchas veces, el beneficio que consiguen hacer entrar por la puerta, se les acaba marchando por la ventana. Foco en abrir puertas; jamás en cerrar ventanas.

La falta de una estrategia clara, consensuada, asumida y comunicada; la falta de pautas claras de actuación; negligencias; egos; lío organizacional; absentismo presencial; desmotivación; toxicidad y un largo etcétera son los sospechosos habituales de fuga de beneficios de cualquier organización.

Las compañías mejorarían extraordinariamente sus Cuentas de Resultados con sólo cerrar las vías de fuga, incluso más que obstinándose en incrementar las vías de ingreso (y en tiempo de crisis...imagínate!)

Mención particular para empresas (especialmente las familiares) que han conseguido tener lo que consideran éxitos, mediante técnicas ancestrales que funcionaron en el pasado y que ahora se enseñan en clases de arqueología. Este es un error de miopía que no les permite asumir que, quizás, haciéndolo de otra manera más adaptada al siglo en curso, podrían haber ganado mucho más de lo que han conseguido hasta la fecha.

Funciona igual en las relaciones personales: nos perdemos mucho de los demás por falta de atención, por la auto complacencia del "ya me está bien lo que obtengo"...cuando la vida va de máximos. Va de exprimir la experiencia del otro. Va de reducir el lucro cesante en nuestras relaciones con los demás.

En serio, que la vida es un ratito y tú no vas a llevarte nada así que, por lo menos, trata de que los demás sí se lleven algo de ti, así que no te permitas el lujo de despreciar el lucro cesante que tienes enfrente de ti. Pruébalo! :)




4 Desafíos



Hoy he participado en una mesa redonda para debatir, junto con otr@s director@s de recursos humanos de destacadas empresas del mundo farmacéutico, sobre retos y tendencias de recursos Humanos.

Tal como yo lo veo, el área de Gestión de Personas debe afrontar 4 grandes desafíos:

1. Desafío tecnológico: La tecnología a nuestro alcance ha cambiado para siempre buena parte de nuestros trabajos, ahora mucho más flexibles por la eliminación de las barreras espacio-temporales. El trabajo ya no es un lugar. El trabajo ya no es un horario. Y la movilidad y ubicuidad son ya un requisito. También la tecnología permite una mayor eficiencia en el manejo de la información y el reto ahí será buscar el mejor balance entre eficiencia e infoxicación.

2. Desafío demográfico: La Generación Y o Millennials (los nacidos entre 1985 y 1995) representarán en 2025 el 75% de la mano de obra mundial y muestran un perfil y preferencias totalmente diferente a lo visto hasta ahora. Son inquietos nativos digitales, con un consumo masivo de redes sociales y tecnología digital. Orientados a vivir de lo que les apasiona y en el presente, buscando la felicidad en todo lo que hacen.

Este salto demográfico supone otro giro  radical en la aproximación como empleador hacia el personal interno o potencial externo. Antes la demanda debía ajustarse a la oferta invariable de la empresa. La empresa era el/la chico/a guapo/a del baile y se limitaba a guiñar un ojo y seleccionar de entre quienes se acercaban a probar suerte. Eso se acabó. Ahora estamos obligados a preguntar qué mueve al talento que queremos seducir y adaptarnos a sus necesidades. Adaptar nuestros paquetes de compensación y beneficios, ajustar nuestros estilos de seducción y adherencia…o asumir una muerte lenta entre mares de nostalgia.

3. Desafío de contribución efectiva al negocio: empecemos a mostrar rentabilidad al negocio, en su idioma. Desterremos al máximo los intangibles sin no queremos que los intangibles acabemos siendo nosotros. Recursos Humanos morirá a golpe de intangibles si no logramos demostrar que con nosotros el negocio es más rentable y sostenible que sin nosotros.

4. Desafío emocional: hemos pasado de gestores de recursos a gestores de personas. Bueno. Vale. De acuerdo. Pero ahora encarguémonos de las emociones. Seamos arquitectos emocionales. Construyamos experiencias que transmitan la trascendencia del trabajo que hacemos cada uno de nosotros (enseñemos a la gente cómo construyen catedrales en lugar de picar piedra); diseñemos retos inspiradores. Trata a los demás por encima de sus posibilidades (recuerda el efecto Pigmalión o efecto Rosenthal). Sigue y persigue la Felicidad de tus equipos. Sigue y persigue la Toxicidad de tu organización. Y nunca olvides que las nuevas generaciones estarán más ocupadas en trascender que preocupadas por ascender.

Muchas, muchas gracias al equipo de profesionales de Randstad por invitarme a divertirme entre gente de tanto nivel!


Knowmads

Por si alguien todavía no lo tiene claro: empecemos a olvidarnos de las pensiones y de jubilarnos a los 65, 67 o 70. Ya no tiene mucho sentido si la esperanza de vida en España está en 82 años; si la pirámide de edad continúa tan acusadamente invertida; si los niveles de paro no bajan de manera drástica o si las arcas del Estado continúan como están. Parece razonable aceptar que el Estado no va a poder mantenernos 17 años a cada uno, por poner una injusta estadística.

Así que olvidémonos del concepto paternalista de estado al que le pedimos un trabajo, una casa o que nos facilite un crédito que no podemos pagar al grito de “Estado del Bienestar”. Me suena a tío más feo que un mono comiendo limones que se queja desde el pijama de su casa porque no le cae del cielo una novia.

La presión fiscal sobre las empresas es brutal y los costes de personal representan el 60% de los costes totales de las compañías. Y esto está alucinantemente “normalizado” y asumido. El sistema de funcionariado público, salvo honrosas excepciones, no entiende el “tanto vales, tanto cobras” y su concepción de la meritocracia es pasar una oposición una vez en la vida, sin higiene a posteriori.

A diario nacen muchas empresa que tienen poco de negocio en un abrir por abrir lo que, sumado todo, rima con gasolina para el fuego de una crisis que, a pesar de ello y gracias si quieres a los famosos ciclos, va alejándose poquito a poco.

Mensaje claro: el mundo ha cambiado. Ya. Eres un producto más en un Mercado Global lleno de oportunidades para los buenos productos y lleno de miserias para los malos. El Mercado es un mapa global que no entiende ni de razas ni de patrias, así que no las culpes de tu fracaso, porque tampoco las premiarás en tus triunfos.

Y eso lo están entendiendo de manera natural la nueva generación de Milenials, de quienes debemos aprender su desapego al contrato indefinido, su desdén por un horario fijo de trabajo o por su desinterés por tener un despacho con vistas. Debemos aprender cuanto antes mejor que el trabajo ya no es ni un lugar ni un horario.

Trabajar en algo que nos inspire, algo que trascienda el trabajo en sí, y sólo mientras quien nos paga quiera hacerlo porque entiende que lo que le ofrecemos le supone mayor ganancia que el dinero que nos da, en un constante análisis. Así deberá funcionar. Muy pronto los derechos adquiridos serán como una Blackberry…un concepto vintage.

Si eres un buen producto, cóbratelo tú (y cóbratelo bien mientras lo valgas!) y diseña tu futuro tú. Piensa en el dicho: si no trabajas por tus sueños, acabarás trabajando para que otro consiga los suyos. Sólo tú decides. No te engañes.

La tecnología ya ha borrado las excusas y permite trabajar desde cualquier lugar y a cualquier hora a muchas personas que antes lo hacían desde un despacho (lamentablemente no aplica a todas las profesiones). La conciliación de la vida laboral y personal ya no son bloques horarios adosados en los que hacemos cosas diferentes, “conectados” en un bloque y tratando de “desconectar” en el siguiente. Ahora esto va de convivir mejor “continuamente conectado” sin que suponga ninguna lectura negativa. Recuerda: elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida (Confucio). El miedo o la excusa de “eso no existe” son los principales obstáculos para conseguirlo. Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto (H.Ford)

Trabaja desde casa, desde la playa o desde un café. Ahora las vistas del despacho te las puedes elegir tú. Hazte autónomo (el futuro está reservado para ellos) y asúmete plenamente como un producto. Explota la globalización y aprende a conectarte, a compartir y a sacar partido a las redes sociales. Los vagos y lentos comen sólo en épocas de abundancia; los listos lo harán toda la vida.

Sé un knowmad más, innovador, empático, creativo, deslocalizado, colaborativo y valorado por lo que sabes en el momento en que lo sabes. Esta es una de las ventajas competitivas que debes entenderte. Valórate y hazte valer pues por primera vez el coste de lo que uno querrá pagar irá directamente vinculado a lo que uno vale en cada momento. Por primera vez tu coste irá ligado a un hoy que no entiende de ayer. Lo pasado: pagado y olvidado. No te creas con derecho a cobrar por lo que no vales por el simple hecho de haberlo valido en el pasado.

Entérate que el trabajo ya no es un puesto, sino que es algo que llevas puesto.

Cuanto antes te olvides de futuros conceptos obsoletos como “pensiones”, “indemnización”, “contrato indefinido” o “derechos adquiridos” más rápido te será reubicarte en el mundo actual.

Sé un knowmad más:

Porque si todo esto te parece apocalíptico…es que no has entendido nada.

Así lo veo yo



Muchísimas gracias al equipo de Nigel Wright por la invitación, por el resultado de esta entrevista y por su enorme profesionalidad. Y gracias al único Jordi Plaja, ex Director General de Otsuka, por ser el precursor de "la magia".

La vía happy


La Felicidad es una de las vías más poderosas de obtener resultados de manera sostenida en el tiempo… también en el trabajo.

Y yo soy un tipo afortunado que tiene la suerte de comprobarlo a diario, en una compañía diseñada para convertirse en la mejor experiencia profesional  de toda tu carrera. Una compañía exitosa donde la gente es feliz.

¿Que cómo es posible?

La respuesta es tan embarazosamente obvia como difícil de implementar…Veamos:

1. Asegurar un ambiente libre de tóxicos: Líbrate de inmediato de gente tóxica; es decir, de gente que es feliz haciendo infeliz a los demás (consciente o inconscientemente). Debes reunir a todos los trepas, cansinos históricos, cronistas de la crítica gratuita y otros bichos similares…y a los leones con ellos!.

Freud sostenía que “el placer es la ausencia de dolor”; se define la Salud como “la ausencia de enfermedad”; pues bien, la primera condición es no tener a mala gente en tu empresa (eso también vale para tu vida). Recuerda que nunca es buen momento para despedir a alguien porque siempre hay una excusa perfecta pero, en este asunto, ni dudes ni tardes: despide a tu gente tóxica de inmediato.

Recuerda que echar a los malos supone un primer y contundente mensaje de felicidad para los buenos. Transigir con los primeros conlleva frustrar a los segundos.


2. Ficha a gente efectiva o potencialmente feliz.- Sólo puedes hacer feliz si eres feliz, así que ficha a gente que lo sea o pueda serlo. Si te has quitado de en medio a la gente mala, debes dirigirte al subconjunto de gente buena resultante que sea o pueda ser feliz, porque ellos serán fuente de felicidad vital y, por ende, empresarial.


3. Quiere a los demás más que a ti mismo: Y eso sólo es posible cuando te quieres y te aceptas tal como eres, sin hacerte trampas al solitario. Si te quieres mucho más que al resto, sólo acabarás recibiendo un input positivo…el tuyo; en cambio, si das sin esperar puedes llegar a recibir muchísimos inputs de toda la gente a la que puedes llegar a ayudar. El mundo es muy chiquito. Las escaleras de subida sirven también para cuando bajas y, al final, las mayores satisfacciones laborales que recuerdas siempre, siempre, van ligadas a personas con quienes has compartido o a quienes has hecho sentir bien…que es por lo que básicamente serás recordado, si eso acaba pasando. Sé generoso y destiérrate de egos: egoísmos, egocentrismos, egolatrías y demás.


4. Trata a los demás hoy como deseas que se comporten mañana.- Si tratas a tus empleados como niños, se acabarán comportando como niños. Si los tratas como imbéciles, acabarás teniendo una compañía imbécil…y recuerda que las compañías son el reflejo de sus amos, así que no te conviene. Trátales como a ellos les gustaría ser tratados y no lo hagas (de manera egocéntrica) como te gustaría a ti que te trataran. Trátales como aquello en que te gustaría que se convirtieran y harás que se convenzan de que ello es posible.


5. Lidera por ascendencia y no mandes por jerarquía.- El organigrama y tu tarjeta de visita son referencias, nunca un referente.- recuerda, la gente no es tonta, así que no los trates como tales. Deja que el sentido común haga que cada uno sepa dónde debe estar y déjate las estrellas de la solapa en casa, anda.


6. Deja que el error sea fuente de aprendizaje.- en caso contrario, el error se transformará en fuente de terror…y en lugar de una visita inesperada, se convertirá en un compañero de piso muy pesado. No pasa nada por tropezar dos veces con la misma piedra, lo que uno no puede es encariñarse con la piedra.


7. Flexibilidad y Libertad.- La línea que separa Libertad de Libertinaje es, otra vez, la buena gente. No te preocupes, si tienes buena gente en tu equipo y haces que se sientan libres el retorno será inmediato. La gran mayoría de personas son responsables, salvo que no les trates como tales. Recuerda que, salvo en determinadas profesiones, el trabajo va a dejar de ser un lugar. Estoy cansado de ver empresas que pregonan la orientación a resultados y, a la vez, conviven con incongruentes y rígidos sistemas de Control de Presencia (que no de accesos).


8. Confianza.- Da confianza para eliminar inseguridad. Sólo sintiéndote respaldado vas  a poder liberar todo cuanto llevas dentro. Si no lo haces tendrás a tu gente con el freno de mano puesto.


9. Buen humor.- La sonrisa es el arma de construcción masiva más impresionante que existe…y es gratis!, así que haz el favor de utilizarla. Haz que tu equipo se parta de la risa como mínimo una vez al día. El buen humor es contagioso y llega a lugares donde la seriedad jamás lo hará. Mostrar buen humor es señal de seguridad, no de debilidad. Esto del trabajo va de pasárselo bien, el resto son engaños.


10. Da las gracias.- corrige cuando haga falta, pero reconoce los éxitos y da las gracias cuando las cosas se hagan bien. Recompensar un trabajo motiva a que quieras hacerlo mejor la siguiente vez. Si tienes ante ti dos cosas mal y una de bien, pon el énfasis siempre en la que está bien y comenta sin dramas las mejoras.

Todo ello sin apartarse jamás del concepto de exigencia, claridad de roles y responsabilidades, objetivos ambiciosos y trabajo duro, muy duro. Por eso, a mí, el concepto que realmente me gusta es el “Happy place to work hard” en lugar del “Great place to work”. Hay que trabajar mejor y más duro, sin que nunca ambas condiciones sean excluyentes. Y sin duda, cuando decimos trabajar mejor, decimos trabajar felices…porque sin querer ello hará que queramos trabajar más sin que nos pese.

Finalmente, como pasaba con la mujer del César, no basta con ser bueno, sino que además hay que parecerlo, por lo que no olvides dar ejemplo. Tu equipo te copiará actitudes y comportamientos, así que recae sobre ti una gran responsabilidad. No podrás exigir si no lo haces contigo primero.

Y si a todo lo anterior le añades una buena base de valores como Integridad, Honestidad, Lealtad, etc….voilà!...el cóctel está servido simplemente para disfrutarlo sin barreras y ser, simple y llanamente, feliz…

¿Qué estás haciendo en este momento?

Hoy quiero compartir contigo este vídeo de 10 minutos que he encontrado aquí y que resume con acierto el cambio generacional de mentalidad hacia el trabajo. 

Lo curioso es que, aún sabiéndolo la gran mayoría de compañías (las que no desaparecerán), el Gobierno que aplican parece diseñado para la generación anterior, como aquel torpe sin sentido musical que siempre parece estar bailando la canción anterior...

Pues eso, como me ha parecido interesante y nos lleva también a preguntarnos sobre lo que verdaderamente nos importa y si estás haciendo hoy algo relacionado con ello (¿para pensárselo no?...), dejo que el vídeo te lo cuente:

Y después de ver el vídeo... ¿vas a dejar que el mundo te cambie o vas a ser quien cambie el mundo?

Relaciones Laborales Estratégicas

Mucho se habla y poco se concreta cuando a cualquier tema lo apellidamos estratégico. Hoy en día, ya se sabe, o hablas de estrategia o no eres nadie. Por ello, en ocasiones, hay gente que perpetra el término con total impunidad creyéndose el gurú de los cielos cuando, en estas ocasiones, lo habitual es acabar besando el suelo.

La RAE define Estrategia como “En un proceso regulable, un conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento”; diferenciándolo de la Táctica o “método o sistema para ejecutar o conseguir algo”; e incluso de la Operativa, entendida como  “organización para acometer una acción”. Si vamos de la RAE a la empresa, ya en 1962 Chandler & Andrews definen estrategia como la “determinación conjunta de objetivos de la empresa y líneas de acción para alcanzarlas”. Pero empecemos un poquito más arriba, en la Misión de la empresa (lo de la Visión me lo cargo porque a quien se lo inventó parece que le pagaban por conceptos y nunca nadie ha tenido muy clara la diferencia entre misión y visión, a pesar de los enormes esfuerzos de la gente por disimularlo y quedar bien).

La Misión es el objetivo último de la compañía, la razón que lleva a su creación, es el primer por qué (y no siempre es ganar dinero, ni mucho menos, pero de esto hablaremos otro día…)

La estrategia ha de ser pues, el conjunto de principios rectores que aseguren el cumplimiento de la misión de manera sostenida en el tiempo, esto es, los pilares en que se sustenta el objetivo primordial de la compañía; los ejes rectores que explican las decisiones tácticas a través de las que se desarrollan para acabar en las tareas que conforman la operativa diaria. Fácil enunciarlo, casi imposible de encontrar en realidad.

Hoy en día todavía las personas son el factor crítico. Que si las ventas, que si la producción…que si nada de nada sin nuestros empleados.

De ahí el papel capital de la Gestión de Personas y, dentro de ésta, las relaciones laborales como denominador común que establece las reglas del juego para cualquier empleado en su vinculación con la compañía para la que trabaje.

Así pues, el marco legal y socioeconómico dibujan el perfil empresarial y delimitan los márgenes de maniobra para desarrollar pautas comportamentales en el seno de una organización, vehiculándolo, en un error histórico que arrastramos, también, a través de una suerte de juego de fuerzas opuestas entre la representación de los trabajadores y la Dirección. Pues bien, ese juego de fuerzas idealmente de suma cero adopta diferentes formas en función de la naturaleza de las relaciones que se establecen entre ambas así como del tipo de tendencia que suele tener la adopción de acuerdos.

En cuanto a la naturaleza de las relaciones entre la representación de los trabajadores y la Dirección, pueden mostrar diferentes tendencias con respecto a la adopción de acuerdos:

·         Aceptar.- Si la Dirección tiende a aceptar las peticiones de los representantes de los trabajadores la táctica que se adopta es la de conseguir la Paz Social en la ausencia de conflictos por complacencia. Por el contrario, ello normalmente redunda en un incremento de costes y la consolidación de derechos adquiridos que constituirán una losa en futuros tiempos difíciles.

·         Denegar.- Una postura inflexible nos lleva a una relación legalista basada en la interpretación de las normas y en una ausencia de diálogo. Resulta un terreno abonado para el conflicto colectivo ante la ambigüedad de determinadas normativas. En la parte positiva, esta rigidez conlleva la disminución de peticiones de bajo valor añadido y un ahorro de costes (asumiendo que no denegamos lo legalmente establecido, pues, en ese caso, la táctica es la de mantener un conflicto abierto contínuo).

·         Aplazar.- Opción necesaria en algunos casos para ganar algo de tiempo o buscar un desgaste temporal o puntual pero que, como táctica habitual, conlleva un desgaste que lleva al descrédito a ambos lados de la mesa.

·         Intercambiar/negociar.- Común en estilos participativos o de colaboración para llegar a acuerdos y minimizar el “ruido” social. Estilo que combina con comités de empresa profesionalizados o maduros, o bien en aquellos en fase de transición con los que se necesita recuperar la confianza o acercar posturas para facilitar futuras negociaciones más complejas.

Pero aparte del estilo predominante en las relaciones Dirección – Representación de los Trabajadores, resulta mucho más importante la personalidad de las partes. Así pues, la integridad, honestidad, credibilidad, capacidad de escucha, habilidad para generar confianza, empatía y asertividad son, quizás entre otros rasgos si se me permite abusar, características que aseguran unas relaciones laborales estables y productivas, evitando la confrontación inútil y gratuita para generar el entorno adecuado para contribuir al desarrollo de la empresa. El Qué es importante, pero el Cómo es la clave.

También los directores y mandos intermedios son esenciales en las relaciones laborales, pues son emisores de gran cantidad de información y son muchas veces origen de insatisfacción por falta de comunicación, mal manejo de expectativas, etc. lo que redunda en falta de consistencia en el mensaje, errores de comunicación y consumo de recursos para parches.

Las relaciones laborales son un síntoma de la cultura de la compañía. Una cultura fuerte puede generar relaciones laborales consistentes y provechosas a largo plazo; o puede que no, pero seguro que no lo hará una compañía que adolezca de esta fortaleza cultural.

Y liderazgo. Toda cultura fuerte tiene detrás líderes fuertes bien respaldados. Sin líderes poderosos no es posible una cultura fuerte.

Como seguramente habréis advertido ya, aglutinar y mantener todo lo hasta ahora dicho resulta misión casi imposible lo que hace que, al final, muchas empresas se conformen con sobrevivir por el espacio gris de la mediocridad maquillada de buenos propósitos y términos consultoriles tratando de convencerse de que sus relaciones laborales son estratégicas cuando, a duras penas, le permiten ejecutar la operativa.

No obstante y a pesar de que es verdad que no estamos en Disneyland, ello no puede suponer jamás una excusa pues, al final, la voluntad es el ingrediente que lo cambia todo.

Y es que las Relaciones Laborales Estratégicas son como las meigas:  “Eu non creo nas meigas, mais habelas, hainas”.