Development Journey


El mundo en general y el empresarial en especial parecen correr a un ritmo uniformemente acelerado, lo que significa que cada vez hay que correr más para quedarte en el mismo sitio.  Y para poder correr cada vez más resulta imprescindible mantener el nivel adecuado de capacitación. Correr bien te mantiene en forma. Correr mal te puede matar.

Así que correr vale, pero hay que saber muy bien hacia adónde correr. Y el porqué de hacerlo. Y cuando hablamos del capítulo de "formación y desarrollo", unas más y otras menos, unas veces mejor y otras peor, pero las compañías suelen ocuparse de capacitar a sus equipos. Ahora bien, si te fijas bien, siempre de una manera caótica. Así pues, la Formación viene a ser en muchos casos un cúmulo de cursos inconexos sin un fin común, que contribuyen al descrédito de la empresa y al olvido por parte del empleado. Un coste enorme. A todos los niveles.

Creo que cada uno necesitamos saber qué esperar en términos de formación y desarrollo cuando entramos en una empresa, de ahí que la empresa debe ocuparse de construir y explicar de manera clara y consistente los diferentes itinerarios formativos para cada persona, en función de:
  • Naturaleza del puesto
  • Antigüedad en el puesto
  • Nivel de desempeño
  • Potencial para asumir responsabilidades superiores/diferentes.
  • etc.

Cuando algunos aluden a entornos VUCA o a la "liquidez" de las organizaciones actuales como excusa para no estrujarse el cerebro y diseñar experiencias formativas adaptadas al entorno actual para sacar lo mejor de sus empleados, todo me suena a excusa. Es verdad que hoy es más complejo diseñar itinerarios formativos que hacerlo hace veinte años, cuando las carreras profesionales eran mucho más lineales; pero eso sólo convierte el reto en más apasionante.

Te propongo que construyamos una excitante (y no necesariamente cara) historia de desarrollo profesional y personal para cada uno de nuestros empleados. Diseñemos su "Development Journey" particular. Compartamos con él, desde el primer día, qué tenemos preparado para él. Qué puede esperar y la razón de hacerlo. Que toda acción formativa responda a ese plan rector pre programado. Sólo entendiendo la visión de conjunto y el fin último de este "Employee Pathway" podremos entender dónde encaja cada una de las formaciones que recibimos y cómo cada una de estas acciones formativas contribuye al fin último que justifica el diseño e implementación de este viaje. 

Darle sentido a cada acción formativa multiplica la motivación, la emoción y, desde ahí, la duración del recuerdo de la formación recibida y su impacto correspondiente. Sólo así podremos dejar de hablar de costes para comenzar a hablar de inversión.    
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