Playmaker



Cuando pienso en un símil futbolístico para explicar el Liderazgo que me pone, jamás pienso en el típico delantero centro estrella de un equipo. Jamás. Que no digo que no lo tenga sino que a mí, el Liderazgo que realmente me pone. es otro.

El Liderazgo que admiro es el del playmaker. El del tipo que está por delante de la defensa y que tiene la perspectiva de todo el campo. Del que domina en silencio todo el juego. Del que siempre pide el balón. Del que te saca de un apuro antes de que ni tú sepas que lo tienes. Del que reparte juego y que lo hace siempre fácil, jugando cortito y al pie.

El playmaker decide cuándo acelerar, cuándo frenar, cuando jugar bonito, cuando contemporizar. Es el que maneja los tempos. El que juega y te hace jugar. El que te hace mucho mejor. El que te hace brillar. Es el croupier, pero no el que gana la mano.

El playmaker es el que da el último pase para que la estrella remate a gol y sea éste quien reciba la ovación, los abrazos, las fotos y las entrevistas en la sala de prensa. El playmaker no sale en las portadas. No lo busca porque no lo necesita, porque su seguridad se comió a su ego hace ya mucho tiempo.  El playmaker lo observa todo desde una prudente distancia, feliz por haber hecho feliz. 

Y me lo imagino, justo al acabar el partido, sentado en el banco de madera del vestuario, absolutamente exhausto, oyendo el rumor de la celebración en el mismo vestuario cuando, de repente, se le acerca el goleador para, poniéndole una mano sobre el hombro y mirándole cómplicemente a los ojos, decirle: "gracias".

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Nota: si quieres disfrutar de una experiencia emocional más completa, prueba a leer este artículo mientras escuchas la canción: "First" de Cold War Kids. 

Y, si lo haces, no olvides regalarme tu feedback!. Mil gracias!!!
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