Ser el másmejordiferente para seguir siendo.



Creo que hemos superado ya el concepto Crisis, cuando ésta todavía se asociaba ingenuamente a "algo que algún día tiene que pasar", para sustituirlo por lo que es el nuevo statu quo de Mercado que ya hemos incorporado a nuestras vidas "como lo que va a ser a partir de ahora". El tablero ha cambiado y debemos aprender a jugar de forma distinta si queremos ganar (y que cada uno traduzca ganar por lo que a cada uno le suponga).

Este nuevo juego propone reglas distintas donde, para sobrevivir, exige:

Trabajar más.- Reimplantar la cultura del esfuerzo. Si con lo que trabajábamos hasta ahora no es suficiente, pues hay que trabajar más. Y si no basta, pues más entonces. A modo de ejemplo, en mi compañía trabajamos 222 días al año...sobre 365!, que con independencia de aquello y de lo otro, productivo, lo que se dice productivo, pues no es.

La buena noticia es que trabajar más depende de nosotros.

Trabajar mejor.- Asegurar la máxima racionalidad en nuestros procesos, eliminar solapes y zonas grises, clarificar roles y responsabilidades, eliminar lo superfluo y lo que no impacta en el resultado de la compañía, etc. es vital para favorecer nuestra competitividad y, por ende, nuestras posibilidades de supervivencia. Una cultura Lean debe ser un mínimo obligatorio y un entorno de mejora contínua una necesidad.

Dicen que "no es trabajar más, sino trabajar diferente". Yo digo que las dos cosas son imprescindibles...y urgentes.

La buena noticia es que trabajar mejor también depende de nosotros.

Trabajar diferente.- Muchas empresas trabajan hoy en día en blanco y negro, pensando más en la gente del ayer que en la del mañana. Cuando seleccionan, cuando diseñan planes de retención y de compensación, etc. Nadie se pregunta cómo será la generación del mañana. En 2020 el 50% de la población activa mundial estará copada por la Generación Y (también llamados Millenials), cuyas preferencias son absolutamente desconocidas por la gran mayoría de empresas. Recursos Humanos ha tenido la puñetera mala costumbre de diseñar de manera totalmente egocéntrica y sin dejar de mirar su ombligo, cuando no se puede diseñar de otra forma que preguntando a nuestros futuros clientes, la gente del mañana.

Pero no solamente el cambio es demográfico, sino que la revolución tecnológica y la expansión en la conectividad social seguirá su revolución cada vez más rápida en nuestro entorno de Mercado ya totalmente globalizado. De ahí que debamos plantearnos nuevos esquemas de trabajo, donde el lugar sea lo de menos y la flexibilidad sea lo de más.

Trabajar diferente implica hacer las mismas cosas de forma distinta y/o de tratar de hacer nuevas cosas. Fomentar el error constructivo en el primer caso y el espacio para pensar en el segundo será obligatorio, porque si de cien ideas locas fructificara sólo una, en esa, quizás, pueda fortalecer nuestra esperanza de vida como organización.

Por tanto: trabajar más + trabajar mejor + trabajar diferente. Thomas Alva Edison ya dijo aquello tan cierto que "la innovación consiste en un 1% de inspiración y un 99% transpiración". No nos preguntemos si podemos; preguntémonos si realmente queremos para dejar de "hacer lo posible" y tratar de "hacerlo posible". La voluntad es la base del triunfo.

Debemos dejar de buscar seguridad para aprender a convivir con la incertidumbre. Focalizarnos en hacer lo mejor posible aquello que nos apasione y arriesgarnos. Sé que suena atrevido, pero visto el resultado de no hacerlo, casí que es una de las pocas opciones de éxito que se nos antojan...

La buena noticia, aquí también...es que depende de nosotros.
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