El gobierno de los sentidos


Creedme que podría hacer una larga y poética introducción sobre el asunto que quiero compartir hoy, pero voy a ahorrármela para centrame en describir los sentidos que contribuyen de manera clave a un buen gobierno organizativo, y para mí que son:
1. Sentido del Oído: Muchos problemas de nuestras organizaciones no son más que síntomas de sordera, principalmente porque nos gusta mucho más escucharnos que escuchar a los demás. Además, hablar tiene dos inconvenientes: (1) mientras hablamos no escuchamos y (2) tampoco aprendemos, pues lo de aprender va de escuchar a los demás y no de hablar uno mismo (porque lo que decimos ya nos lo sabemos). La excusa es que no tenemos tiempo; la realidad es que ese tiempo que decidimos no invertir escuchando lo acabamos multiplicando más tarde para corregir errores por no haber escuchado.
Y es que a pesar de que orejas hay para todos, la escucha activa es un bien escaso, como todavía más escaso es hacer que el otro se sienta escuchado (es todavía más difícil). ¿O no os ha pasado nunca que os atienden una llamada sin dejar de teclear al otro lado de la línea?...
Así que, por favor, escuchémonos menos y escuchemos más.

2. Sentido de la Vista: y no solamente “vista” en alusión a la perspicacia empresarial, que dicho sea de paso, también. Me refiero a que debemos ser capaces de frenar, respirar y mirar más allá dejando por un momento de mirar a nuestros pies en nuestro apresurado caminar diario. Es ese componente hoy ya muy trillado de “visión estratégica”; del “párate y mira qué consecuencias va a tener eso que estás haciendo en el resto de la organización”; eso del “mide dos veces, corta una”; del pregúntate “qué quieres ser de mayor” y si lo que estás haciendo hoy contribuye o no a lo que quieras ser. Queremos Visión Estratégica a largo plazo pero, paradójicamente, la pedimos para ayer. Muchas veces miramos, pero no vemos.
También supone esa mirada interior, ese punto de autocrítica imprescindible que nos dignifica y contribuye a nuestra ascendencia con respecto al resto de la organización.

3. Sentido del Olfato: el sentido del olfato es el más agudo de todos cuanto tenemos, el más directamente conectado a la emoción, al recuerdo y al cerebro instintivo. Desde el inicio de los tiempos ha resultado clave para la supervivencia de la especie, y debería también tenerse en cuenta en el mundo empresarial a la hora de dejarnos llevar por nuestro instinto, por nuestra emoción, por nuestro “olfato”. Apartemos lo que “no huele bien” (p.ej.: cuando estamos ante un candidato en un proceso de selección hay una máxima: “si hay duda, es que no hay duda”. Si algo “no te huele bien”, descártalo!) y dejemos que la emoción tenga voto, además de voz. Sin emoción no hay pasión y sin ambas no hay éxito. Si nuestra compañía no nos ofrece retos “emocionantes”, el gris acabará siendo el color predominante. Gestionemos menos por competencias y más por emociones. Los grandes líderes siempre son grandes gestores de emociones, así que tratemos de emocionar a nuestros equipos.

4. Sentido del Tacto: Tener “tacto” para hacer o decir las cosas es fundamental. Puedes hacer o decir casi cualquier cosa si tienes el tacto adecuado. Y es que el qué de las cosas es muy importante, pero si nos damos cuenta, al final la valoración que se hace de alguien siempre es, en muchas ocasiones, más por el cómo que por dicho qué. Las formas son clave para que un mismo enunciado se perciba de una manera u otra. En definitiva, lo que importa no es tu intención al comunicar sino el resultado de cómo recibe la información tu interlocutor, pues es lo que realmente va a movilizarle en uno u otro sentido. Tengamos “tacto” con la gente, pongámonos en su lugar y tratémosles no como nos gustaría que nos trataran a nosotros, sino como a ellos les gustaría ser tratados.

5. Sentido del Gusto: Hay que probar los diferentes gustos y combinarlos para sacarle el máximo partido a este sentido. La gestión de la diversidad; de equipos multidisciplinares es ya uno de los factores clave en nuestro globalizado entorno y una buena gestión en este sentido se convertirá en una ventaja competitiva que contribuirá al éxito de la compañía.    

6. Sentido del Humor: fundamental para el éxito sostenido. Si no en una compañía no hay buen humor como ingrediente clave para la felicidad, en el mejor de los casos, acabaremos teniendo un ejército de cuerpos, pero jamás de almas. Desdramaticemos los conflictos y los errores, tomándolos como fuente de aprendizaje y no de castigo. Generemos “buen rollo” y hagámonos responsables de hace reír a los demás contribuyendo a su felicidad y, por ende, a un mayor y mejor sostenido desempeño.

7. Sentido del equilibrio: Todo es bueno y nada es malo si lo es en su justa medida. Con la experiencia aprendemos a desterrar de nuestro diccionario términos absolutos del tipo “nunca”, “siempre”, etc. para buscar siempre un equilibrio donde las cosas nunca son o blancas o negras. No perdamos jamás la perspectiva, analicemos las cosas con la calma necesaria y evitemos los extremos, que son malos consejeros.

8. Sentido de la orientación: Séneca decía “No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”. Hay que mantener, pues, una idea clara de hacia dónde se dirige la organización; con qué objetivo y generar el entorno necesario para avanzar firmemente hacia él para evitar correr de un lado a otro “como pollos descabezados”. Hoy en día deberíamos utilizar menos el reloj y coger más  la brújula.

9. Sentido de urgencia: es importante la visión a largo plazo y la planificación, pero también lo es que éstas se combinen con una ejecución certera y rápida de acciones para hacer avanzar a la organización. Normalmente las organizaciones cuentan con grandes visionarios de PowerPoint pero con pocos ejecutores. Saber y no hacer es no saber. Planifiquemos a largo plazo y actuemos hoy. Como decíamos, el sentido del equilibrio debe ayudarnos.

10. Sentido Común: lo pongo el último por ser el menos común de los sentidos, si bien por importancia estaría al principio. Según Trout y Rivkin, el sentido común es “una facultad que posee la generalidad de las personas, para juzgar razonablemente las cosas” en base a la información de qué disponemos. Contar con líderes con criterio que, además, tengan desarrollados los sentidos arriba enunciados debería ser un objetivo crítico para la supervivencia de la organización y ésta debería invertir grandes esfuerzos en conseguir dicho objetivo.

Hasta aquí hemos hablado de 10 sentidos básicos, pero a éstos podríamos sumar otros tan o más importantes como el sentido del Deber (Responsabilidad) o el sentido del Respeto tan valorado y tan perdido a veces, y que suman a lo anteriormente descrito. Recordad que todos tenemos en mayor o menor medida desarrollados todos estos sentidos, así que aprovechémoslo y seamos conscientes de la importancia de todos para que nuestras organizaciones “tengan sentido”!
Reacciones:

1 comentario:

  1. No es taaո sencillo ver articulos bien escritos,
    asii quе debo recоnocertelo.Sigie as� ;)

    Si deseas ver mas noticias similаres : Pepa

    ResponderEliminar