La noche de los proyectos zombie

Un proyecto zombie es un proyecto que tiene apariencia de proyecto normal o incluso hasta ilusionante pero que, en el fondo, ya ves que pinta a muerto. Sí, sí, ese mismo en el que estás pensando y al que tantas y tantas veces has destinado tantos y tantos esfuerzos que al cabo de poco acaban en un cajón olvidados.

Un proyecto zombie, se mueve y respira como uno normal, lo ves un poquito raro, pero más o menos tiene todos los elementos para engañarte. Tiene toda la apariencia de estar vivo. Y la prueba del algodón es cuando se lo explicas a alguien que no está familiarizado con la historia y te pregunta aquello tan lapidario de: pero esto: ¿para qué sirve?. Y si tiene duda, es que no hay duda: para nada.

A veces, los proyectos zombie también pueden llamarse "la cosa" de alguien que lo necesita para justificar su puesto de trabajo y que, su única habilidad, es "vendérselo" a alguien con capacidad de compra...y de mantener al tipo con vida mientras el proyecto zombi se menea. El problema de "la cosa" de alguien es que, en muchas ocasiones, necesita parasitar tu energía y tu trabajo para sobrevivir, mientras tú dejas de dedicarte a lo importante.

A los proyectos zombies puedes identificarlos porque suelen llevar nombres rimbombantes y/o estrambóticos; por su complicada jerga llena de spanglish y por estar trufados de diapositivas de colorines llenas de datos con mucho lío y tufo a "control + c y control + v" de primero de consultoría. Están diseñados para generar esa sensación mixta de "uf, qué complicado y cuánto trabajo como para hacerlo yo + menos mal que lo hace este consultor". Alta ingeniería. Mucha mili

En ocasiones, estos proyectos zombies provienen de personas que están en roles zombie, que son aquellas posiciones que brotan como setas en épocas de bonanza y que tienen nombres larguísimos y/o complicados y que, en el fondo, nadie sabe para qué sirven. De nuevo, la prueba es que cuando llegan las malas épocas son los primeros puestos en desaparecer. Y no quiero mencionar ninguno por no herir sensibilidades, pero apuesto a que ahora mismo tienes dos o tres nombres de posiciones zombie en tu empresa rondándote por la cabeza. Si te fijas bien, todo es muy coherente: los roles zombie generan proyectos zombie...que normalmente te acaban dejando a ti también muerto, pero de verdad.

Finalmente, los resultados: devastadores. Un montón de gente iniciando con máxima energía un proyecto zombie que normalmente no acaba en absolutamente nada y que genera un rastro de frustración mayúsculo. Para entonces, la credibilidad ya hace tiempo que se marchó y la energía ni está, ni se le espera.

Muchas veces, las empresas se esfuerzan en incrementar "la línea de arriba" de su cuenta de resultados (ventas) cuando ganarían mucho más optimizando "la línea del medio" (gastos), sabiendo identificar proyectos muertos zarandeados por roles zombie, evitándolos y evitándose así un gasto innecesario. Y todo sin contar con el coste de oportunidad de dejar de hacer aquello que sí redunda en el negocio. Aquello que sí tene sentido.

Saber identificar proyectos zombies sí es una competencia clave que marca diferencias, así como el ser firme diciendo: "gracias, pero yo me bajo del muerto". Que es que, en el fondo, no es más que aplicar el minimalismo o un pensamiento Lean, si quieres refinarlo, para preguntarte de manera brutalmente honesta: ¿de verdad, de verdad de la buena, necesito yo este proyecto para mejorar mi estado actual de compañía?. ¿En serio?.

Muchas empresas penden de un hilo, mientras que otras están fuertemente hilvanadas con proyectos muertos. Y si no saben verlo, lo de muerto puede acabar siendo premonitorio.

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