¿Cárcel u hotel?



Innumerables las veces que me han explicado las marañas para “retener” a la gente en las empresas. Complicados esquemas de Compensación y Beneficios (bonus de retención; incentivos a largo plazo); formaciones con cláusulas de permanencia y así un largo etcétera. Como si las empresas fueran cárceles de alta seguridad. Y es que concebir esto así y diseñar este tipo de estratagemas carcelarias sólo puede hacerse desde la óptica de un carcelero.

Cuántas veces se ha intentado poner puertas al campo!, cuando lo que hay que hacer es quitar las puertas y dejar que corra el aire de personas. Que si no, acaban oliendo las empresas a cerrado. Una empresa no debe ser una cárcel o una jaula (ni aunque se hable de ellas, en ocasiones, como “jaulas de oro”).

Una buena empresa tiene que ser como un buen hotel: cálido, agradable, con un propósito claro; con personal eficiente que tienen claro su rol y su responsabilidad de estar a tu servicio. Un lugar en el que, puestos a estar fuera de casa, se está bien. Un lugar en el que no te importaría permanecer si tuvieras que hacerlo y al que te gustaría volver en caso de darse la necesidad. En un hotel sientes que lo único que “te retiene” es el confort que sientes estando allí. Y un poco más: tiene que ser un buen hotel que, además, sea un hotel divertido; que te presente reto y te despierte la curiosidad. Que te haga coincidir con gente inteligente que, como siempre digo, sea “buena gente”.

Cuando una persona comparte de manera auténtica que quiere irse de tu empresa, en realidad, ya hace algún tiempo que se está yendo mentalmente de ella. ¿Crees realmente que vas a poder “retenerle” de manera genuina y a largo plazo? ¿para qué, realmente, quieres hacerlo? ¿Te lo has planteado?.

Al Talento no hay que retenerlo. Hay que entretenerlo. Tener a una persona talentosa enmohecida es como tener un Ferrari en el garaje: bonito de enseñar a las visitas pero, al final, te acaba ocupando espacio.

Al final, que una persona decida marcharse a otro proyecto donde cree que será más feliz es una situación que nadie debería cuestionar. Al revés, deberíamos facilitarlo. No solamente desde un punto de vista personal, sino también profesional: para la empresa supone una oportunidad única para encontrar a alguien incluso mejor.

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