La milla verde


Hoy voy a desvelaros un secreto: vamos a morir. Sí. Todos. En serio. Y mucho antes de lo que nos pensamos, si antes no pasa nada.


Sí, ya sé que por un tema de higiene y salud mental no podemos convivir de manera consciente con esta idea. Que no nos hace ningún bien. Lo que pasa es que, a la vista de cómo solemos comportarnos, veo que olvidarlo tampoco nos hace un gran favor. Y es que tenemos una habilidad única y extraordinariamente desarrollada para ser infelices. Algunos la tienen incluso para hacer infelices a quienes les rodean.

No somos más que lo que tardamos en llegar al nicho o a la vasija que, con suerte, algunos pondrán encima de la chimenea. No somos mucho más que el tránsito por nuestra milla verde (ya sabes, la milla pintada de color verde que los condenados a muerte de la penitenciaría de Cold Mountain -Lousiana - debían atravesar hasta llegar al lugar de la ejecución).  Muchos no lo saben. Y otros parecen no saberlo.

Así las cosas, compañer@, ¿no es el ser feliz haciendo felices a los demás la única manera de jugar a esto?. Los hechos nos dicen que no es la única manera, pero sin duda sí es una manera única de vivir el suspiro. Chic@s, esto va de pasarlo bien; va del "salid y disfrutad" (DEP Johan); del "vamos a liarla parda" y de "o mueres derrapando o morirás de repente".

Y por supuesto que no implica que lo dejes todo para abandonarte al desenfreno. Implica que si bien debes planificar como un inmortal, debes vivir cada día como si fueras un terminal.

Decide qué quieres hacer con tu trayecto hasta la urna. Decide si vas a dejar huella o vas a dejar mella. Decide si quieres que se acuerden de ti...o de tu familia. 

No podemos evitar acabar en un hueco, pero sí evitar que nuestra vida se convierta en uno.




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