El triángulo imposible



Todo proceso tiene 3 dimensiones interrelacionadas:

A. El coste que supone o implica el llevarlo a cabo. Incluye el coste de oportunidad de dejar de hacer otras acciones o procesos.

B. La calidad del proceso o producto obtenido.

C. El tiempo empleado en producirlo o llevarlo a término.

En cualquier proceso, podrás siempre actuar sobre dos de ellas, resultando la tercera una consecuencia de tu elección. Es decir:

1. Si quieres algo barato y de mucha calidad, seguro que no va a ser rápido.
2. Si quieres algo rápido y de mucha calidad, seguro que no va a ser barato.
3. Si quieres barato y rápido, seguro que no tendrá mucha calidad.

Resulta clave hacerle entender a tu cliente que bueno, barato y rápido es incompatible y que siempre podrá escoger 2 de las tres dimensiones (siempre que estés preparado como proveedor, claro). 

Por último, ten en cuenta que, en ocasiones una dimensión puede afectar a otra de manera negativa, como cuando buscas la máxima calidad al mínimo coste en un proceso de selección de un comercial, a sabiendas que no va a ser un proceso lento. En estos casos, cada día que pasa es un día de facturación potencial menos y el diferencial "no salario - no venta" posiblemente negativo siempre supone un coste para la empresa. Recuerda que en balance está la clave y que, además, en un proceso de selección "la paciencia es recompensa" y a largo plazo el diferencial de impacto entre un buen vendedor y un vendedor regular (siguiendo con el ejemplo) justifica el dicho de "despide rápido y contrata lento".


Recuerda que esto no sólo aplica a productos, procesos, clientes o proveedores. Te aplica también a ti como persona. En tu vida. Sé consciente de cómo traduces cada una de estas tres dimensiones y escoge sólo dos...y asume las consecuencias de la tercera dimensión ;)
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