DEP Agustín Solavera.



Hoy es un día duro. Muy duro. Te has ido. Sin avisar y a media fiesta. Te has ido faltando lo mejor. Te vas y me dejas huérfano, cacho cabrón. Hoy te odio y te quiero más que nunca. Y te echo de menos, mucho de menos.

Siempre supiste tratar a la gente por encima de sus posibilidades, hasta ayudarnos a ser lo que somos. Y claro que te recordaré por cómo fuiste pero, sobre todo, por cómo era yo cuando estaba contigo y por cómo lograbas dejarme, siempre, mejor de como me encontrabas. Humilde, generoso, risueño, optimista y muy sincero. Hace falta ser muy grande.

De ti aprendí muchas cosas: a nadar entre tiburones, cuando sólo era un proyecto de delfín. A sonreírle a la toxicidad hasta exasperarla. A pedir mi primer aumento. A patear un polígono a puerta fría. A no tener complejos. A ser diferente. A vivir la vida. A pensar. A hablar en titulares. A ser más pícaro. A entender que Esto va de personas y que lo demás, ya lo sabes, es sólo mover papeles.

Y es que me duele hasta el teclear. Me duele todo, mientras juro que jamás me acordaré de olvidarte ni de olvidar todo cuanto me diste, siempre a fondo perdido.

Hoy se va contigo una parte de mí, aunque una parte de ti seguirá siempre conmigo.

Buen viaje Agustín Solavera.
Descansa en paz.
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1 comentario:

  1. Precioso post, estoy de acuerdo hasta en las comas. Tuve la suerte de compartir con Agustín un buen trecho de mi camino, tuve la oportunidad de trabajar con él codo a codo durante cinco años. Parte de ser quien soy, es gracias a él. Me quedo con sus frases, su atrevimiento, su espíritu innovador, su generosidad, su crítica constante. No dejaba a nadie indiferente.
    Buen viaje Maestro.
    Mapi de Paz

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