Algunos hombres buenos, a los malos los describo ahora


 


Hoy me he decicido a escribir un nuevo artículo para compartir con vosotros, de manera resumida, las que creo son las características más destacadas de cinco tipos de gente tóxica (leer artículo de gente tóxica ) que uno puede encontrarse en una organización. ¿verdad o ficción?. Ya me contaréis:

El inculto dominante
Es imprescindible detectar y erradicar la presencia en las organizaciones de un perfil muy concreto al que podemos denominar el inculto dominante. Se trata de una persona con una gran antigüedad en la compañía, sin apenas estudios o bien sin estudios específicos en la materia de la que es responsable y que trata de compensar su manifiesta falta de competencia con una actitud arrogante y dictatorial, apelando continuamente a su experiencia en la empresa (del tipo: “ esto ya lo probé hace años y no funcionó”) para encubrir decisiones incorrectas. Su trato suele ser despótico, en especial con aquellos que pueden amenazar desde un punto de vista técnico su “reinado”, atacándoles con frases como “tu porque eres joven y no llevas mucho tiempo en la empresa…pero yo…”, que pretenden ningunearles o contrarrestar el influjo de la competencia técnica que puedan demostrar jóvenes aspirantes.
 
Este tipo de perfiles constituyen un freno y un riesgo claro para el futuro de la organización, pues son personas con altos salarios, fruto de una larga antigüedad y una deficiente política de C&B basada en salario fijo; además de ser profesionales muy conservadores e inmovilistas debido a que su falta de conocimiento les habilita a funcionar medianamente bien en esquemas y entornos fijos y bien aprendidos, de ahí el riesgo de la incapacidad para adaptarse a un entorno cada vez más rápidamente cambiante.
 
 
El tonto influyente
Un perfil todavía más peligroso que el anterior, pues a su manifiesta incapacidad y falta de sentido común, se le unen una gran amistad con los centros de decisión de la compañía (Dirección General, Dirección Financiera, Presidencia, Propiedad, etc.) que, además, parece tener cierta influencia en dichos centros de decisión.
 
Resulta un enemigo peligroso para el profesional competente que mantiene actividades conjuntas o bien que puede verse repercutido por la incapacidad del primero. De hecho el tonto influyente suele detectar como amenaza a las personas competentes que pueden “destapar el pastel” e influye en los centros de decisión en contra de los competentes amenazantes para persistir en el cargo.
 
 
El mago cambiante.
Los hay de dos tipos: el tonto y el ansioso. El desastre reside en el primero, el estrés en el segundo.
 
El primero  oculta su incapacidad con el cambio constante: se inician muchas actividades, proyectos, iniciativas etc. todas con apariencias magníficas; pero ninguna se acaba porque casi inmediatamente se “inventa” otras actividades, proyectos e iniciativas, que “pintan mejor” y sustituyen a las anteriores; en un ciclo de vida sin fin.
 
El segundo es listo, pero muy ansioso, y si además ostenta cargo de responsabilidad y mando sobre equipos, éstos acabarán “quemados” por el ritmo vertiginosamente alto, las cargas de trabajo y la sensación de continuo cambio, con la sensación de “estar continuamente remando” sin ver nunca la orilla. La estrategia a largo plazo no está en su diccionario.
 
 
El capitán toxina y la pandilla basurilla
Uno de los verdaderos cánceres de un equipo/organización. Son traficantes de información que sonsacan a cambio de falsa confianza para, tras rehacer dicha información a su máxima conveniencia, utilizarla para malmeter contra las personas que no se alinean con ellos. Normalmente estas personas tienen una elevada capacidad de influenciar y la demagogia es su estilo básico de discusión. Viven la organización en dos bandos: los buenos (es decir, ellos) y los malos malosos contra los que, además, luchan con la convicción de que su sacrificio salvará el planeta. Normalmente se rodean de un grupúsculo no organizado de acólitos sin capacidad crítica ni fortaleza de carácter que asienten al finalizar cada frase mientras van perdiendo su voluntad para convertirse en un grupo de zombies que bailan alrededor del capitán toxina convirtiéndose en una especie de pandilla basurilla, sin grandes efectos nocivos por si solos, aunque con gran capacidad para extender el proselitismo de su líder. Si detectáis alguno de estos, huid y salvad vuestras vidas!
 
 
El Pirómano vestido de bombero
Este sí tiene peligro. Normalmente recién llegados con el ansia interna o presión externa por demostrar resultados a corto, son personas que cuando en el cole enseñaron estrategia a largo plazo, ellos se lo perdieron por estar enfermos. Normalmente combinan ignorancia y atrevimiento para vestir al desorden con la excusa de flexibilidad y modernidad.
 
Alérgicos a los procedimientos y amantes de teorías conspiratorias en los que ellos son normalmente el epicentro, su característica básica es aprovecharse del desconocimiento ajeno (mayor, si cabe, que el suyo) para presentar situaciones de riesgo (bajo) posible pero muy poco probable como grandes incendios incontrolables que amenazan la integridad de la compañía para, inmediatamente después, presentarse ellos como la solución al problema para perversamente tratar de parasitar una relación de dependencia en sus superiores. Son los reyes del “pues menos mal que me he dado cuenta, que si no…” o del “a saber cuántos errores no habrá que no hayamos detectado…”.
 
No se les conoce ningún proyecto de envergadura acabado, pues el fin último no es solucionar un problema o mejorar lo que encuentran a su paso (normalmente lo devastan justo antes de “buscar otro proyecto en su carrera”…) sino hacerse con la protección de su superior para sobrevivir.

Y por hoy creo que nos basta con 5 tipos tóxicos, pero lamentablemente hay más que, sin duda, iremos repasando en breve...

Saludos!!
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2 comentarios:

  1. Muy buen resumen. Todos ellos existen en las grandes empresas, en las pequeñas, que no tienen estructura para soportarlos, desaparecen o hacen desaparecer a la empresa.
    Lo realmente dificil es sobrevivir a ellos sin perder la cabeza... o el puesto. ¿algún consejo?

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  2. El consejo: una sólida Cultura organizacional funciona como un potente centrigugado para las nuevas incorporaciones: o las incorpora a la inercia por adoctrinamiento, o bien la propia fuerza las expulsa de manera violenta.

    Si no hay una sólid cultura organizacional, en lugar de una centrifugadora tendremos un barreño con agua: las prendas con más "peso" acabarán hundiéndose y las más "livianas" acabarán siempre (y lamentablemente) flotando...

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