Hacerlo al propósito


Sin un propósito, la vida es un deambular. Porque no hay viento bueno para el que no sabe adónde va, cuenta la leyenda.

Me gusta revisar mis porqués de vez en cuando. Declararlos y hacerlos públicos, como si con ello reforzara todavía más mis compromisos y sus correspondientes renuncias.

Y si es cierto que con el nacimiento de mis hijas entendí cuál era mi verdadero propósito en la vida, lo que quiero hoy es dejarlo por escrito con algo más de detalle. Para mí y por si alguna vez lo leen mis hijas (llámame optimista).

Así pues, largas listas de deseos y obviedades aparte, si tuviera que centrarme, diría que mi propósito vital es:

a) Dejar un Legado cuando ya no esté. Trascender. Que para mí significa:

  • Dejar un bonito y duradero recuerdo de ser buena gente y un tipo divertido en la mente de familiares y amigos.
  • Que mis padres me consideren un buen hijo, mi mujer un buen marido, mis hijas un buen padre y mis amigos un buen amigo.
  • Procurarles a mis hijas los recursos económicos, intelectuales y experiencias vitales necesarias para que tengan la posibilidad de pensar y decidir libremente lo que van a ser en sus vidas.
  • A la Sociedad, devolverle parte del conocimiento que habré acumulado en mi vida para evitar que se desperdicie (en una especie de economía circular intelectual)

  

b) Disfrutar del viaje con liviandad, ayudando y haciendo sonreír a quien lo merezca y no haciendo daño al resto. Aprovechar cada instante sin pensar ni en el ayer ni en el mañana y aprovechar las oportunidades de pasarlo bien sin postergarlas innecesariamente. 

Obvio que la lista podría ser mucho más larga, pero en aras de buscar en foco en lo esencial, estas dos serían mis dos prioridades.

Para mí siempre ha sido muy importante saber el propósito de mi vida. Mucho. Porque me ha ayudado siempre a tomar decisiones. Es decir, para cada decisión importante en mi vida me pregunto; ¿me aleja o me acerca a mi Propósito? ¿contribuye a mi Propósito o no?. Porque si no me acerca o no influye de manera positiva a mi Propósito, lo descarto para evitar invertir tiempo de mi vida en causas erróneas.

De ahí el juego del título, para pasar de hacer simplemente las cosas a propósito a pasar a hacerlas AL Propósito.

Y tú; ¿tienes claro el Propósito de tu vida?


El rincón del churrasco


El rincón del churrasco es ese lugar, oscuro e inhóspito, que puedes encontrar en la mayoría de organizaciones. Ese rinconcito emocional patrocinado por una congregación de gente tóxica y más quemada que el palo de un churrero que, reconociéndose entre ellos (Dios los cría y...), acaban afiliándose en una especie de partido de la queja deportiva.

El rincón del churrasco es el club de la gente con quemaduras de tercer grado que no para de dar la brasa. Es un lugar con olor a cerrado, a gato mojado, a ideas rotas y a un "yo sí sé de qué hablo". Es un llorómetro lleno de evangelistas de la reclamación nimia. Un lugar huérfano de alternativas. 

El rincón del churrasco es una estirpe a extirpar. Devotos de la colonoscopia ajena sin anestesia y amos del perro del hortelano, estos sin padre, normalmente comparten sus frustraciones personales con vestido de reivindicación populista con maquillaje de todo a cien.

Pero fíjate bien que el churrasquito normalmente no se pira nunca. Que digo yo; si no estás bien en un lugar; ¿por qué no te vas a buscar otro mejor?. Y es que la pregunta se responde sola porque la realidad es muy tozuda: porque no le quieren en ningún otro lugar. Y uno debe ser consciente de esta circunstancia. No hacerlo, puede suponer una miopía fatal, para uno mismo.

Lo de menos es de quién es la culpa. Lo de menos es el "no eres tú, soy yo". Creo que el 1% de churrasco tiene la misma culpa que el kamikaze que va en contradirección en una autopista de cuatro carriles en hora punta. ¿Acaso todos los demás están equivocados?. Posible, pero poco probable.

¿Culpa de unos o de otros? Acaso del jefe de la brasa, el que la aviva, el que no la acalla. El churrasco maestro. Y ya se sabe, churrasco escoge churrasco. Y así es como se escribe proliferar. Porque el churrasquito será muchas cosas, pero tonto del todo no y sabe que si se arrima a ascua tóxica, aunque tóxica, suyo será el cielo de las brasas. 

Si te quejas de dónde estás pero no te quieren en ningún otro lado, sé consciente y da gracias por la acción social que probablemente esté haciendo tu empresa contigo. O, como mínimo, no dés por el feedback. Que no haya cola de ofertas en tu casa es una señal. Aprende a leerlas.

Una vez me dejaron claro la santísima trinidad del Hecho - Pagado - Olvidado, y que el contador cada día vuelve a ponerse a cero. Que aquello de "con lo que yo he hecho" se anula con aquello de "con lo que la empresa ha pagado" y que el único derecho adquirido es el de la pataleta improductiva. Suena todo lo duro que es, pero ya sabéis que este blog no es para románticos.

Que si "la cosa está muy mal" (seguramente para ti, sí, churrasquito), que si "no es el momento", que si "la abuela fuma", que "si la crisis" o "el perro se ha comido mis deberes". Y es que los caminos de la excusa son inexcrutables.

Lo que digo es que no podemos olvidar ni por un instante todo lo que de bueno tenemos. Cosas. Personas. Momentos. Hoy más que nunca, en este loco mundo, hay que valorarlo todo y no dar por descontado nada. Todo cuesta y cada vez hay que correr más para mantenernos en el mismo sitio. Seamos conscientes que lo que realmente aportamos y lo que recibimos y que, si sentimos inequidad, es hora de dar las gracias sonriendo y marchar en búsqueda de vientos más favorables.

La partícula mágica


 

Durante mucho tiempo he buscado la partícula mágica. La esencia que explica la longevidad de las relaciones productivas. El Santo Grial de la unión entre dos almas. 

Al principio pensaba que era el Respeto, después fui bamboleando entre valores diversos hasta saltar a la Confianza, pasando por la Transparencia, la Honestidad, la Integridad, la Confiabilidad y así en un sinfin de pilares higiénicos sin los cuales no es posible una relación positiva. Y creo que todos estos rasgos son absolutamente imprescindibles...pero no suficientes. 

Así, fui "testeándolos" todos a mi alrededor, fracasando una y otra vez, viendo como no suponían fuerza suficiente como para mantener unidos, por ejemplo, matrimonios de buen pronóstico, amistades de media vida o tan siquiera equipos que aspiraban a la Champions League del éxito.

Hasta que serendipia mediante, un dia dí con lo que - a mi humilde parecer - es el elemento diferencial: la ADMIRACIÓN.

Sí. La Admiración. 

Veinticinco años con mi mujer y (sobre la base de los valores arriba descritos) no hay dia en que no la admire, tanto a nivel profesional como, sobre todo, a nivel personal. Compartir tu vida con alguien que te hace sentir por encima de tus posibilidades es una muestra de la calidad de la masa madre. Y si uno tiene la suerte y el privilegio de tener algo así, lo último que se puede permitir es banalizarlo o no recordárselo permanentemente. 

Ocho años en mi actual empresa y no hay dia que no sienta admiración por quienes integran los equipos en los que trabajo (mi equipo de RRHH, el Comité de Dirección, etc.). Siento absoluta devoción por la enorme profesionalidad que demuestran y, a la vez, por esa manera única de ser y por querer divertirse. También por muchos con los que tuve la suerte de trabajar en el pasado y que tanto me han ayudado en mi travesía personal. 

Amigos de la infancia que conoces de pequeño y amigos de la infancia que conoces de mayor (sí, como lo lees, amigos de la infancia que conoces de mayor, pues es conocerles y preguntarte ¿por qué no lo conocí antes? o ¿cómo puede ser que seamos tan iguales?...y sí, amo esta categoría de amigos). 

Cuenta la leyenda que la Admiración es una manera de sublimar la Envidia y no me duelen prendas al decir que envidio tantas y tantas cosas de todos ellos. Envidia como una forma si quieres de rendirles tributo. Envida por tantas y tantas cosas que me gustaría hacer como ellos. Y es esa Admiración la que también te lleva a tratar de superarme cada día porque no quieres fallarles. Porque quieres estar a la altura. Porque quieres corresponder.

Y porque les miro y pienso; joder, pero qué buen@s son!

El Entuitado: Marc Piñol



Regalo de Navidad. Todo él. Y su generosidad por querer divertirse conmigo concediéndome esta entrevista a diez tuits de los de verdad, de los de 140 caracteres con espacios incluídos. Muchas gracias, querido Marc Piñol, por este regalazo de extracto de inteligencia en cada una de tus diez respuestas que, dicho sea de paso, no tienen desperdicio alguno.

Espero que disfrutéis esta entrevista tanto como yo lo he hecho preparándola.

Nombre: Marc Piñol

Puesto actual: Jefe Regional de Ventas

Bio: Padre de 3, divorciado (62025…;). Me mueve aportar valor y contribuir desde el buen rollo al crecimiento y desarrollo de personas y equipos.

1. ¿Cuál es el objetivo de tu vida?

Equilibrar cuerpo, mente, espíritu y relaciones…. Para poder acompañar, sumar y aprender de todo aquel que me encuentre en el camino.

2. ¿Qué aprenderemos de ti?

Aprender son palabras mayores, pero si me asocian a  “buenrollo”, “equipo”, “coherencia” y “honestidad”, pues satisfecho

3. ¿De qué no querrías arrepentirte o qué no te perdonarías?

Espero podérmelo perdonar todo, pero cuando me salte mi libro de estilo o valores me enviáis al rincón de pensar, vale?

4. Tres referentes en tu vida y tres razones

Mi madre: compasión y sentido común, mi referente. Ronaldinho Gaucho: talento y sonrisa, magia. Jano Galán: hoy todavía nos guía a muchos.

5. ¿Qué papel te hubiera gustado interpretar?

El de Mel Gibson en “En qué piensan las mujeres”. Es muy tonto lo sé, pero reconozco que me gustaría.

6. Tu frase favorita es...

Vivamos de manera que cuando muramos, incluso el enterrador se arrepienta. (de mi tocayo Mark Twain)

7. ¿Qué locura te gustaría llevar a cabo y qué te impide convertirla en realidad?

Montar un chiringuito en alguna isla del sudeste asiático e iros recibiendo a todos; aunque no tengo (de momento) permiso de mis hijos

8. ¿Qué trabajo le darías a tu peor enemigo?

El de enterrador, ahahá…. y me comprometo a perdonárselo todo la próxima vez que nos veamos ;)

9. ¿Qué rezará tu epitafio?

Sabía estar, y a ratos incluso estaba…..pero ahora ya no está.

10. Las personas se marchan de sus empresas, principalmente por...

Sus jefes; y también se quedan por ellos y resto de colaboradores, si el proyecto acompaña.


¡Oh capitán, mi capitán!



Él me enseñó a amar la Lengua y la Literatura. A descifrarla en la medida de mis limitadas posibilidades, ya me perdonarán ustedes. Me enseñó la diferencia entre mirar una obra de arte y entenderla de la mano de un guía. Me enseño el gusto por leer y por escribir. A entender la importancia de una coma o de un acento, en la mejor versión de un eterno Sr. Keating que uno puede encontrarse en la vida; aunque quizás fuera más justo referirme al Sr. Keating como la marca blanca del Sr. Juan Luís Hernández. Oh, capitán!, mi capitán.



Difícil encontrar tanta humildad en un tipo que ha ganado todos los premios de literatura a los que se ha presentado. Difícil leer un Es Diari "Menorca" sin una columna suya. Difícil entrar en un aula sabiendo que él no estará. Aunque nunca vaya a dejar de estar.

Pero es que encima ahora va y el primer libro que publica, con la tinta todavía húmeda, agota ya su segunda edición (y las que te rondarán, morena!): "Los cadáveres equivocados" o ese brillante thriller perfectamente ambientado en las calles de ese Mahón todavía en el recuerdo de tantos. Yo, que fardo de ejemplar firmado, no puedo dejar de recomendárosla desde ya.



Y es que de casta le viene al galgo, reza el dicho.

Mi abuelo materno, l'avi Lluis, fue un profesor único, capaz de hacer que todavía hoy, muchos años después de su muerte, todavía me paren por las calles de Mahón para recordarme el impacto que tuvo en sus vidas y cómo les enseño a amar las matemáticas, como a mí (lástima que no heredé su talento para ellas).

Mi madre, otro ejemplo de profesionalidad y pasión sin límite por las personas y su desarrollo personal. Otro recuerdo memorable en cientos de personas que hacen que pasear con ella sea complicado si quieres llegar a tiempo a tu cita. 

Y sigo: mi tía Marga, mi prima Cristina, mi hermana Marta. Ejemplos de pasión y cariño por una profesión mal pagada, a tenor del impacto en las vidas de todos. 

Porque esto no es más que una pequeña oda a todos los buenos profesores que me han marcado en la vida. Y porque no me olvido de ninguno de ellos aun no mencionándoles, porque la lista sería afortunadamente larga. Siempre sentí verdadera fascinación por todos vosotros, aunque esa estúpida vergüenza juvenil me impidiera decíroslo en cada momento. 

Gracias a todos por tanto. 

"Carpe Diem"!!!