El Entuitado: Cristina Coll

 


Hoy me hace mucha ilusión publicar un nuevo Entuitado, ya sabes, entrevistas a diez tuits de los de verdad, de los de máximo 140 caracteres. Entrevistas que dicen muchísimo con muy poco. Entrevistas que te exprimen para explicarte y que rezuman inteligencia, sentido del humor y reflexiones de vida muy interesantes. 

Y, créeme, no hay mejor persona que conjugue todo esto que Cristina Coll, quien me ha regalado para mis 46 primaveras un Entuitado muy personal y que hoy me hace feliz compartir contigo. Espero que lo disfrutes tanto yo. 

Muchísimas gracias, Cristina Coll, por tu generosidad y energía positiva a topes!

Nombre: Cristina Coll

Puesto actual: Delegada de Visita Médica

Bio: En lo profesional me encanta crear soluciones disruptivas en equipo y disfrutando del viaje. Sino no vale la pena.

1. ¿Cuál es el objetivo de tu vida?

La felicidad a base de amar, cuidar, mejorar, aprender, enseñar, reír, llorar, crear, soñar, caerme, levantarme, conocer, ayudar, compartir

2. ¿Qué aprenderemos de ti?

Nada y todo. Lo que sí sé es que los límites nos lo marcamos nosotros. ¿Quién ha dicho miedo?

3. ¿De qué no querrías arrepentirte o qué no te perdonarías?

De no estar en paz conmigo. De perdonar y perdonarme. Mirarme al espejo y no querer ser mi amiga

4. Tres referentes en tu vida y tres razones

Mi padre, por su sed infinita de conocimiento. Prince, su música me puede y Mafalda por su visión del mundo

5. ¿Qué papel te hubiera gustado interpretar?

Karen Blisen (M. Streep), Out of Africa: sentirse africana, el rol de la mujer a pricipios del s.20 por no hablar del romance con R. Redfort

6. Tu frase favorita es...

Las amigas curan

7. ¿Qué locura te gustaría llevar a cabo y qué te impide convertirla en realidad?

En realidad es una cordura: vuelta al mundo en mochila al jubilarme. NO me lo impedirá nada si hay salud

8. ¿Qué trabajo le darías a tu peor enemigo?

Aquel que lo ayudara… mentira: a sacar plástico del mar… has dicho que no sabia nadar, verdad?

9. ¿Qué rezará tu epitafio?

Esta vida se me ha hecho corta. ¿Dónde pido para reencarnarme, ya?

10. Las personas se marchan de sus empresas, principalmente por...

que el enamoramiento se ha acabado y deciden salir de su zona de confort y buscar una nueva pareja, si puede más rica, más sexy…

Amigos de la infancia que conoces de mayor

Una vez leí que las canciones y pelis que uno ve sobre los catorce años suele ser las que nos "marcan" y se convierten en nuestras "pelis míticas" o en nuestro "eso sí que es música". Es decir, que mi Mecano de hoy era el Ádamo de mis padres o la Aitana de turno de mis hijas. Cuenta la Ciencia que le llaman Adolescencia.

Creo que lo mismo te pasa con los amigos y, tras treinta años ya, las anécdotas y vivencias se han ido sedimentando hasta crear una argamasa indestructible. El peso de la historia. En mi caso, gran parte de mis amigos son aquellos junto con los que crecí. Y curiosamente son aquellos con los que menos contacto tengo, pero la verdad es que esa argamasa indestructible hace innecesaria el seguimiento obligatorio.   Aquello es brasa eterna. Y brasa eterna no necesita el soplar de ascuas.

Y todos cambiamos con el tiempo. Algunas amistades pasan al cajón de "otros" y viceversa, pues la amistad es un ente vivo y a veces esquivo. Pasa igual con las parejas, los trajes o los gustos. O hasta con la familia. Incluso algunos amigos de la infancia igual no lo serían si no fuera por la citada argamasa. Porque todo cambia. Pero también porque esa argamasa, en definitiva, explica lo que somos. 

Pero es cierto que no hace mucho descubrí un nuevo concepto que se ha hecho hueco en mi imaginario particular y al que he llamado "amigos de la infancia que conoces de mayor". Son personas con una capacidad sobrehumana para elaborar argamasa mágica en tiempo récord. Una suerte de alma gemela que te llega tarde y con la que te comunicas con el pensamiento. Una especie "separados al nacer" emocional con el que compartes filias y fobias donde todo fluye fácil. "Amigos de la infancia que conoces de mayor" y que, aparecen tan tarde como para lamentar no haberlos conocido antes.

Gente a la que quieres en tu vida porque ellos te quieren en la suya. 

Y tengo la suerte, seguramente como a ti, de tener a tipos así en mi vida. Y a veces lo "normalizamos" y no le atribuimos el suficiente mérito (fea costumbre que solemos exhibir), de ahí que mi artículo de hoy vaya dedicado a esos "amigos de la infancia que conocemos de mayor". 

Va por vosotros, gente!

Justis por pecadoris

Quien demoniza pensamientos es porque no tiene muy claros los suyos. Como en la sexualidad. Porque punibles, en todo caso los actos que lo sean, pero jamás una sola idea, pues supondría una especie de fascismo ideológico que maniataría mortalmente la libertad de pensamiento.

Opino que "discriminación positiva" es un oxímoron y los akelarres binarios me dan grima. Que servidori no niega que empresis de mierdi con jefis de mierdi sean todavía legión y que algo hay que hacer pero la realidad es que muchis justis pagan por pecadoris cuando insistimos en matar mosquis con cañonazis. 

Y mientras, me pregunto por qué "machismo" y "feminismo", todos hijos de Julio Iglesias, corren suertes opuestas en sus connotaciones populares. Y me respondo que, quizás, la respuesta esté en sus correspondientes jefes de marketing. Y, a veces, cuando lo expongo, a lo que me expongo es a la demente virulencia de mentes más cerradas que sus esfínteres y me debato entre verlo como un contrasentido o verle todo el  sentido.

Creo que el Talento no tiene edad, ni género, ni raza, ni forma, ni color, ni política (a la vista está), ni religión. Y que la única cuota tiene que ser 100% Talento. Cualquier otra cosa es hacerse un Froilán. Y estoy convencido que nadie quiere ser escogido por una cuota por encima de su capacidad: os imagináis un "si, la verdad es que es medio tonti, pero necesitábamos cubrir la cuota de gitanos pelirrojos bajitos riojanos cojos, que de eso andábamos flojos". Menuda fórmula y fórmula menuda para el éxito (sic). 

O en el lenguaje de moda: creo en un Talento no binario, sin ningún género...de dudas.




Baix es sol de Punta Prima



Avui només el cor escriu. I ho pens fer tal i com me venen ses paraules menorquines a aquest cap meu. Olvideu-vos per favor i per un dia de sa correcció lingüística. Com veis, jo ja ho estic fent. Ja me perdonareu.
I es que ja fa més de 30 anys que van començar per jo aquells estius a Punta Prima. Era un fiet. Primer en bicicleta de segona mà i, òbviament, sense marxes. Gras i xispós (bonu, açò crea jo) i ple de crema a totes ses picades de moscard me vaig presentar a n'es grup d'al·lots i al·lotes que acabarien essent aquella gran família d'estiu. Pots comptar que encara duren ses bromes quan tenc sa sort de tornar-ne veure qualcun, d'aquells pindols.

A sa bicicleta la va seguir una Vespino negre amb dos retrovisors. Sa "mariposa" li deien, en aquells capvespres infinits d'estiu, a ses escales d'es Norai. Capvespres de sal i de voltes i voltes en moto, estrenant tubarros i il·lusions. Xerrades fins fer-se de nit, només interrompudes per anar a sopar per, tot just después, tornar a baixar a sa platja, es nostro curté general que observaba es joc que molts esperàvem: "atrevimiento, verdad o beso". Arreplegàvem poc, però xalàvem igual amb s'idea de "tal vegada un altra dia".

Aixecats a mig matí de dormir directament en banyador, baixava directament a sa platja que només deixavem per anar a dinar o a sopar. 300 metros més o menos del llit a sa platja. Amb es banyador com única peça de roba. Ni xancletes, ni tuavola ni ximarreta. Només es banyador i ses ganes de veure qui hauria arribat a sa platja. De vegades, en ves de a sa platja, s'equipo era nadant a s'Olla o havien anat fins a Binibeca. O tal vegada tirant-se per es penyal que hi ha davant de lo que era Can Peixito, que noltros li deiem "es tennis" perquè el tio tenia una casota amb pista de tennis que era de dalt de tot. I no us penseu que erem com es fiets d'ara. Què va!. Passavem tot lo dia amb es banyador i ni un mos ni un glop. Que ara es fiets van a sa piscina de davant ca seva i s'enduen mig Mercadona. Mare meva. 

Moto, platja, sal, aigu, xerrades, amics i plans. De casco, ningu en duia. Quan hi pens ara!.

I si queiem, mos aixecavem i, si hi havia molta sang, idò cap a casa a fer turada per un poc d'aigu oxigenada i un poc de Mercromina i a córrer!. De telèfono, només es fixo i encara!. 

I es volei. Sa religió de s'època. Que si una segona cosa duiem a sa platja era una Molten per si queia algun partidet o quatre tocs ben fetets, devall un sol de justicia i mig metro d'arena. Record un campionat èpic on noltros varem cercar tots es patrocinadors, varem fer ses camisetes, varem montar i desmontar tot cada dia de campionat, jugavem, pitàvem partits i feiem tot el que feia falta, mentre bordejavem s'insolació. Trob que mai em vaig arribar a posar crema. Mare meva.

De duro, no en duia mai cap. Però tampoc no m'en feia falta. Sa felicitat no s'escrivia en pesetes. Com a molt, qualcun vespre si anàvem a Eva's, sa disco de s'Hotel Pueblo, on jo provaba de passar posant cara de major d'edat junt amb sa tropa, que aquests si eren més grossos que jo. De vegades "colava" i jo me sentia el puto amo. Entrar era tot. Consumició cap, però no era s'objectiu. Allà tots varem fer ses nostres primeres classes d'anglès que, al menos, eren gratis.

Amb es 16 va arribar una BMX "hurricane" japonesa de segona mà. Sa meva "urraca", que es juntava amb sa NSR d'en Carlos Cavaller (una vegada me la va deixar provar i tot) o amb sa TZR d'es "trillizo" Joaquin Fernandez, entre d'altres. D'aquella època va sortir lo d'Alcoberrix, obra i gràcia d'un dels tios més xistosos i carismàtics que he conegut mai: en Berto Orfila. Quin puta.

Sa mamà professora de FP i es papà taxista d'aquells que duien es braç esquerre carbonitzat de conduïr amb es braç apoyat a sa finestre oberta (¿climatitzador?, ja!). Feiners tots dos com poques vegades he vist per poder pujar a ses seves quatre fieres. Jo som es gran des quatre i avui en dia quan m'aixec i me mir al mirall, ja només me veig en ells.

Tots veniem més o menos d'allà mateix: pares feiners i segones residències a pocs kilómetros de Mô, que açò mai s'ha acabat d'entendre a sa peninsula.

Sa llista de bona gent no l'acabem: Es germans Bagur (n'Eva, n'Ana, n'Esther i en Juanmi. Tres al·lotes i en Juanmi, a l'inrevés que noltros, que som tres fiets i una fieta), en Tito, en Tin, es "trillizos", en Berto, en Rómulo, na Katia, en Carlos i na Silvia, es germans Cavaller o sa meva estimada Toñi Coll. I així seguiria i no acabariem (perdonau-me al·lots, si no pos tots els noms!). Una trentena ben bona quan ens juntàvem tots.

Es Norai, sa Creu Roja, Can Santi, s'Olla, es camp de futbol, Eva's, s'Hotel Pueblo, s'hotel Xaloc on provavem sempre de colar-mos a sa piscina (i moltes vegades mos replegaven) i tants altres paissatges amb els que varem pintar un estiu darrera s'altra fins que es desti d'uns i altres mos va dur per camins diversos, encara que es carinyo estigui intacte com si fos ahir.

I de ses festes no vos dic res, perquè allò si que era foter-li fins baix, amb es nostro bòtil de Pomada i venga riure i xalar. Açò, es dia que no feiem Calavioles i Tramontanes en es Suc de Mercadal. Anava ben gross i alguna vegada acabàvem ben envant tots noltros.

Sempre Punta Prima. Es record d'es primer beso una nit estrellada estirats damunt s'arena. Amors i desamors. Joventut i records per sempre. Records que segueixen frescos com si fossin d'avui.

Al·lots, va ser una adol·lescència molt polida. Molt.

Així que des d'aquest humil espai, avui més que mai, vull dir-vos que segueixo estimant-vos com el primer dia, baix el sol de Punta Prima.

El porqué de la lectura y mis libros favoritos.



Esta es la lista actualizada de algunos de mis libros favoritos, a modo de recomendación y recordatorio personal (no están ordenados)
  • "El psicoanalista" (John Katzenbach)
  • "El hombre en busca del sentido" (Viktor Frankl)
  • "Reglas para un caballero" (Ethan Hawke)
  • "21 lecciones para el siglo XXI" (Yuval Noah Harari)
  • "Tu llave a la libertad financiera" (Esmeralda Gómez)
  • "La semana laboral de cuatro horas" (Tim Ferriss)
  • "Patologías de las organizaciones" (Marcos Urarte, Javier Fernández Aguado y Francisco Alcaide)
  • "Cultiva tu memesfera" (Sergio Parra)
  • "Independízate de papá estado" (Carlos Galán Rubio)
  • "La historia interminable" (Michael Ende)
  • Trilogía de la Reina Roja (Juan Gómez-Jurado)
  • "Los 88 peldaños del éxito" y "La inteligencia del éxito" (Anxo Pérez)
  • Trilogía "Aprendiendo de los mejores" (Francisco Alcaide)
  • "Cómo la vida imita al Ajedrez" (Garry Kasparov)
  • "La nueva fórmula del trabajo" (Lazlo Bock)
  • "El fin del mundo tal y como lo conocemos" (Marta García Aller)
  • "El arte de la guerra" (Sun Tzu)
  • "¿Realmente lo necesitas?" (Pierre - Yves Mcsween)
  • "Goodbye things" (Fumio Sasaki)
  • "La magia del orden" (Marie Kondo)
Seguro que me dejo muchos, pero prometo ir actualizándola conforme me vaya acordando o vaya leyendo libros que me atrapen.

Y no sé si te habrá pasado a ti, pero a mis 45 primaveras he descubierto que, en realidad, yo no era un mal lector, sino un mal lector de libros que no me gustaban. Antes libro que empezaba, libro que acababa, con independencia de si me gustaba o no. Me los acababa (algunos) como si fuera un jarabe. Y así me iba. Pero eso se acabó: si el libro me encanta, a tope. Si me aburre, ciao.

Pero hay una pregunta que me ha atormentado toda mi vida. Libro que leo, libro que al poco olvido en su gran mayoría. Acaso un vago recuerdo a algún aprendizaje que incorporo o que se me queda en mi memoria de saldo. Resumen: frustración total. Es decir, guay leerlo por lo que te distraes y aprendes en ese momento, pero al poco...mucho olvido. Mucha rabia; ¿no?. 

¿Por qué entonces leer?. ¿Vale más la pena leer muchos libros o pocos bien escogidos e irlos releyendo hasta "aprendérmelos"?. Todo preguntas hasta encontrar el regalo de Robert Karro en este enlace.

A continuación os reproduzco igualmente dicho regalo, porque de verdad que me hace ilusión que forme parte de este humilde blog:

He leído muchos libros, pero me he olvidado de la mayoría. Pero entonces, ¿cuál es el propósito de la lectura?.

Esta fue la pregunta que un alumno le hizo una vez a su Maestro. El Maestro no respondió en ese momento. Sin embargo, después de unos días, mientras él y el joven alumno estaban sentados cerca de un río, dijo que tenía sed y le pidió al niño que le trajera un poco de agua con un colador viejo y sucio que había en el suelo.

El alumno se sobresaltó, porque sabía que era un pedido sin lógica.

Sin embargo, no pudo contradecir a su Maestro y, habiendo tomado el cedazo, comenzó a realizar esta absurda tarea.

Cada vez que sumergía el colador en el río para traer un poco de agua para llevar a su Maestro, ni siquiera podía dar un paso hacia él, ya que no quedaba ni una gota en el colador.

Lo intentó y lo intentó decenas de veces pero, por mucho que trató de correr más rápido desde la orilla hasta su Maestro, el agua siguió pasando por todos los agujeros del tamiz y se perdió en el camino.

Agotado, se sentó junto al Maestro y dijo: "No puedo conseguir agua con ese colador. Perdóname Maestro, es imposible y he fallado en mi tarea”.

“No – respondió el anciano sonriendo – no has fallado. Mira el colador, ahora brilla, está limpio, está como nuevo. El agua, que se filtra por sus agujeros, la ha limpiado".

“Cuando lees libros – prosiguió el viejo Maestro – eres como un colador y ellos son como agua de río. No importa si no puedes guardar en tu memoria toda el agua que dejan fluir en ti, porque los libros, sin embargo, con sus ideas, emociones, sentimientos, conocimientos, la verdad que encontrarás entre las páginas, limpiarán tu mente y espíritu, y te convertirán en una persona mejor y renovada. Este es el propósito de la lectura ”.


No sé tú, pero a mí me vale a tope. Como dice mi admirado profesor y amigo Miquel Lladó (autor del también muy recomendable "Enamorarse del Futuro"): "No es lo que sacas de un libro. Es lo que un libro saca de ti".