Discurso paso de Ecuador IESE PDD - 4 - 2015



Buenas tardes a todos,

Hoy se cumplen 40 años del nacimiento de John Travolta. Sí…[ ]. Para aquellos que no sepáis inglés, John es Juan en castellano y Travolta es Jardón. Los que estuvisteis en la cena de la semana pasada sabéis de lo que os hablo. Y como a Juan le prometí (¿dónde estás Juan?, levanta la mano), hoy le he preparado una sorpresa especial y es que Juan, todo el auditorio te vamos a cantar el Cumpleaños Felíz. Bueno, a ti y a Pedro Kaiser, que también cumple años hoy. (Dado que ambos se lo merecen, os pido por favor a todos que me acompañéis a la de 3…[cantamos el Cumpleaños Feliz]).

A todo esto a qué venia yo…ah sí. El IESE.

Dirigir es decidir. Y en abril de este año 41 aguerridos directivos hemos venido a aprender a hacerlo en la mejor escuela de negocios del mundo, según Finantial Times.

Hoy estamos pasando el ecuador y creo que es un buen momento para repasar lo que hemos aprendido, a modo de homenaje a quienes hacen que el IESE sea una experiencia única. Y voy a empezar por los profes:

Germán Loewe nos enseñó a pintar el árbol para entender mejor el bosque de opciones tras de él; nos enseñó que “para decidir bien, no hay que mirar atrás” e incluso nos dotó de super poderes. Sí, como lo oís. Ahora ya podemos contestar a todas aquellas preguntas sin respuesta que en cenas de amigos se planteaban imposibles, a menos que tuvieras una bola de cristal. Que el otro día a mí me pasó y les dije, tranquilos; yo tengo una crystal ball… y la sé utilizar.

También nos dotó de poderes de adivinación Nuria Mas. Semanas y semanas en las noticias, que si Grecia pagará o no pagará y tú, tan ricamente desde el salón de tu casa en pijama y con un Cola-Cao (o con un L’Arome de Marcilla; o picando un “jamonsito” del bueno de BOADAS) diciendo, qué va a pagar Grecia!...oye!...que hasta propusimos la receta para reducir el paro en este país eh?!.

Superpoderes. Ah! Y me olvidaba el de supervisión. Sí. Fraguas ya nos dijo: “aquí empezaréis mirando y acabaréis viendo” y tenía razón. Yo digo que el PDD, más que una formación para ejecutivos…es una operación de cataratas.

Y no dejo a Fraguas. De él aprendimos a identificar un negocio “guarrete vendiendo hierro torcido”; aprendimos a “diferenciar lo que es, de lo que parece que es”; entendimos que “ser un señor es caro, pero que vale la pena ser un señor” pero sobre todo, que “hay que pasar a mejor vida, pero en vida”.

Hemos aprendido de cocina. Con Segarra aprendemos a “dibujar el cerdo entero para ver quién acaba comiendo siempre el jamón” o a saber “quién paga las copas” en una fiesta. O incluso que diseñar el Felizómetro es posible!

Y siguiendo con la comida, con Mireia hemos aprendido la importancia de la geolocalización de zanahorias al hablar de incentivos; a detectar un platanero tóxico o incluso quien es Jay en nuestra clase. Jay Cucurell, el rey de la noche. Todo, para hacernos ver que esto, de lo que en realidad va, es de personas.

Con Núria Villaescusa entendimos que “circulante que no circula, pérdida segura”; “que un % jamás paga facturas” o incluso que un coste fijo puede dejar de serlo incluso a pesar de que fijo que acabe siendo un coste. “La Contabilidad es un dibujo, jamás una foto”. Con ella aprendí que mi futuro no estaba en la pintura.

Con Rafael Andreu comprendimos que “el interés general es cuestión de estadística; mientras que el Bien Común es cuestión de principios”. O que “A veces, cuando Marketing habla de “nicho”, puede acabar siendo premonitorio”. 

Aprendimos la importancia de dejar “huella” en lugar de dejar “mella”.

Con Joan Mons, que la Dirección Financiera sí puede explicarse de manera accesible y con una sonrisa permanente. Qué crack.

Con el PDD hemos vuelto a los básicos: ahora en mi casa, cuando quiero hablar (yo estoy casado con dos hijas, supongo que os hacéis una idea), levanto la mano. He aprendido que puedo pasar casi un día sin móvil. He aprendido la importancia de ser puntual…y que la felicidad a veces puede esconderse en el interior de un chucho de crema.

Y todo ello, también se lo debemos a la dirección de programas en general y a nuestro director en particular Fernando Vázquez – Dodero; además de nuestra alma mater que es Juana, que hace que el engranaje funcione siempre como un reloj suizo a base de grandes dosis de paciencia y cariño con estos niños grandes que volvemos al cole tras muchos años.

Pero el PDD también tiene sus cosas malas y es bueno decirlas en alto:

Después del caso de Benihana no puedo ir a un restaurante. Hasta entonces, las botellas solía bebérmelas. Ahora sólo detecto dónde están sus cuellos. Todavía hoy me levanto con sudores fríos por la noche y me imagino volviendo al restaurante, a lo Sabrià, para decirles “¿pero no veis que estáis palmando pasta?; ¿lo veis o no?”.

Tampoco puedo jugar con piezas de Lego con mis hijas. No puedo. Ya sabéis de qué os hablo. Empiezo a jugar y al cabo de un rato, sólo veo stock acumulado por todas partes; entro en trance y balbuceo: “vamos a quebrar, vamos a quebrar!”.

El Juego del Lego es un punto y aparte (que, por cierto, siempre me ha parecido paradójico que “aparte” se escribiera todo junto y que “todo junto” se escribiera siempre aparte…esto lo he visto desde que estoy en el IESE eh?).

Yo, más que el juego de Lego, le llamo ya el juego del Ego; el que nos machacó a todos. Que entras pensando que te vas a dar un baño de masas y lo único que consigues es parecer La Masa, a quien le han dado un baño. Aprendido para siempre!.

Y es que Fede Sabrià merece un capítulo aparte (escrito todo junto). Suyo es lo de “El peor desperdicio es el de Autoridad”, ya sabéis aquello de “Orden + Contraorden = Desorden”. Con él aprendimos a no subestimar el problema, sobreestimándonos a nosotros.

Si Matías Prats tuviera que un mash up resumen de lo que hemos explicado hasta aquí, sería algo así como que “en el PDD me he dado cuenta que pensaba que lo SABRIA todo y, en realidad, no SABRIÀ nada, ante un MONS de conocimientos que poco a poco FRAGUAS y SAGARRAN a ti para cambiar lo que HERAS para siempre. No hay VIL ESCUSA para no aprender. Y será duro un día decir ANDREU. Porque en el PDD, sin duda, hemos ido a MAS. ¿LOEVEIS o no LOEVEIS?"

Tampoco puedo olvidarme, en nombre de todo el equipo, de dar gracias a todos los cónyuges que nos apoyan, con ánimo y paciencia a partes iguales, para que nosotros podamos disfrutar esta experiencia vital.

Chic@s: hemos llegado a la mitad. Al ecuador. Y yo soy de los que piensa que lo mejor siempre está por llegar.

En el PDD 4 -2015 he descubierto a gente buena, que además es buena gente. Todos tan diferentes; todos tan iguales.

Somos directivos. Y dirigir no va de hacer nada extraordinario, sino de hacer algo ordinario…extraordinariamente bien.
  
Y dentro de esto, creo que hay dos cosas que debemos imponernos como responsables de personas y que en mi opinión resumen todas las enseñanzas, dichos, frases y libros que se han escrito:
  1.  Tratad a quienes os rodean por encima de sus posibilidades (recordad el efecto Pigmalión).
  2. Dejadles, siempre, mejor que como os los encontrasteis. Sed fuentes de felicidad y haced felices a quienes os rodean. Trascended a través del recuerdo ajeno. El resto es…simplemente…mover papeles y nadie os recordará por un papel movido. Lo harán por un corazón conmovido.

Sed delfines, nunca tiburones. Elegid para vuestra vida cualquier color que no sea el gris y vivid inspirando…en lugar de sobrevivir expirando; porque la vida es un suspiro, pero sólo, cuando la suspiras bien.

Y por último, no me puedo ir de aquí sin desearos lo mismo que Steve Jobs hizo tiempo atrás y desde un atril similar a este: Stay Hungry, stay foolish!

Os quiero mucho chic@s!.


Muchas gracias!
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