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Esa montaña



Hubo una vez en el que una persona sabia, rodeada de misticismo, me dijo que tenía que aprender a ser esa montaña. 

Esa montaña que, sabiendo quién es y con qué objetivos y prioridades se ha comprometido, se mantiene inamovible ante modas y presiones que huelen a inútil y que hoy soplan por el Sur, pero que mañana lo harán por el Norte. Impasible al desgaste de su corteza, resiliente siempre a fuegos, plagas e inundaciones. 

Esa montaña que se esfuerza al máximo en aquello que forma parte de su ámbito de control e influencia y que, a la vez, acepta con sereno estoicismo todo aquello que le acontece y que queda fuera de dicho ámbito. Esa que persiste, firme, tras cada fracaso. Esa que se perdona y que busca el legado a largo plazo en pro del postureo a corto. 

Esa montaña sujeta por raíces y ajena al qué dirán, que vive en paz consigo misma sin perder de vista nunca el horizonte y que asume la crítica de su camino por parte de aquellos que nunca se han puesto sus zapatos. Esa que no pone excusas que sus amigos no necesitan y que a sus enemigos no les importan. Esa que no se queja. Esa montaña que, pase lo que pase, va a seguir estando ahí: en hacer lo correcto por el simple hecho de ser lo correcto.

Quizás no supe verlo en aquel momento y tan sólo me faltaran esos veinte años de nada para asumirlo, pero, en definitiva; ¿qué son veinte años para una montaña?


Vasos comunicantes - Employer Satisfaction?

 



Ríos de tinta sobre Employee Engagement o el Employee Satisfaction pero poco sobre el Employer Satisfaction, como si no fueran los padres quienes sostuvieran a sus vástagos. Que no digo yo que no se deba velar por el bien del peque, pero qué poco dura éste en los lares profesionales sin el cobijo de sus padres que son, en definitiva, quienes se juegan el tipo para pagar la fiesta. 

Satisfacción del Empresario; sí, me refiero a ese vade retro Satana de los alérgicos al esfuerzo en pro de la dádiva divina y/o de los caídos en la marmita sindical llena de Eau de Naphtaline.

Entenderlo es fundamental para pasarse el juego, así que voy a tratar de explicarlo fácil tal y como lo entiendo yo:

Imagina tres vasos comunicantes llenos de líquido como los del dibujo chusquero que ves y que está hecho a medias por una IA (justo hoy ha salido ImageGen para chat GPT que da un salto cualitativo, aixx):

a) En el tubo de la izquierda tienes el "Valor" que aporta el empleado, con absoluta independencia de su esfuerzo, horas invertidas o lo simpático que sea. El tubo tiene un émbolo que empuja el líquido hacia abajo cuanto mayor es el valor aportado por el trabajador.

b) En el tubo de la derecha tienes el "coste" de mantener al empleado. Y no me refiero sólo al económico. Si el trabajador es un imbécil integral eso es también un coste (y un coste hundido, dicho sea de paso). Este tubo también tiene un émbolo que presiona el líquido hacia abajo cuanto menos coste representa mantener a ese trabajador.

c) Finalmente, tenemos el tubo central que no tiene émbolo y que se llena más o menos a consecuencia de las presiones de los émbolos de los tubos adyacentes. Este tubo refleja la verdadera Satisfacción del Empresario. Así de simple. Así de crudo. Así de real.

Cuanto más valor aportas y menos cuestas, más satisfacción generas y más lunas de vida te garantizas. 

¿Que quieres ganar más pasta y eso hace que el émbolo del tubo de la derecha se levante? ningún problema, siempre que seas capaz de presionar el tubo de la izquierda aportando mayor valor, de modo que el nivel del tubo central -como mínimo - no baje. Lo llaman dinámica de fluidos o también...sentido común. 

En mi barrio también lo conocen por "quien quiere mayor premio tiene que pagar mayor precio".

¿A que parece simple?, pues igual no te lo crees pero es una de las cosas que más rápidamente se olvidan en las organizaciones...









Gestión del Cambio o lágrimas de sangre en un cubo de tinta china

 


Gestión del Cambio o esa entelequia en forma de volátil rol que las empresas crean y eliminan según sea la apretura de presupuesto, porque es bien verdad que no se conoce empresa en fase de "vacas flacas" que se mire al espejo y se diga "nos lo cargamos todo menos el rol de gestor del cambio, que eso es lo que nos mantiene vivos". 

Gestión del Cambio o ese campo abonado para consultores y gurús diseñadores de procesos con nombres pijos plasmados en "diapos" sexy, de cuyos partos en pocos meses nadie encuentra rastro.

Gestión del Cambio o esa quimera de intentar recoger el mar con las manos. 

Y todo como si hiciéramos ver que no somos capaces de adaptarnos al continuo cambio que sufrimos día a día y desde el día en que nacemos. Personas y empresas. Aquel que nos llevó a empezar a trabajar sin ordenador y con teléfono de sobremesa a realizar ahora presentaciones e informes con la app de ChatGPT de nuestro smartphone. Y eso sin mucha cicatriz. Porque adaptarnos, nos adaptamos bien sea por lo Civil o por lo Criminal. O como decía mi difunto amigo Agustín Solavera "o te aclimatas, o te aclimueres".

La Gestión del Cambio y, a mayor detalle, la gestión del cambio cultural me la imagino como ese cubo lleno de tinta china negra y densa que supone el Status Quo de una cultura en una empresa. El color de la cultura de una empresa en un determinado momento. Hasta que "los vientos" (léase, una nueva dirección, moda, etc.) cambian y la necesidad de "gestionar el cambio" aparece y, con él, los evangelistas, saboteadores, etc. Todo muy de los clásicos de toda la vida.

A partir de esa "necesidad" de cambio, individuada por su mayor envergadura con respecto a la frecuencia media de cambios, todo cambio que vamos implementado representa esas pequeñas gotas de sangre que la organización suda para precipitar sobre la tinta china que hay en el cubo para poco a poco ir tiñendo el negro azabache de rojo pasión...hasta que con el factor T (tiempo) cada vez el negro es menos negro y el rojo se hace cada vez más presente. Y son gotas y no chorros. Y son años y no meses, pues la gestión del cambio cultural no es juguete para ansiosos.

El Cambio Cultural es más una lluvia fina que hace bien que una tormenta tropical que lo destroza todo, aunque para ansias, los colores.

Y vamos acabando ya el símil con ese grifo en la base del cubo a modo de "regulador" del flujo de cambios. Demostración gráfica de grifo cerradito del que salen gotitas "cuqui": cultura estable con pocos cambios. Demostración gráfica de grifo con chorrazo "a escape libre": fusión de empresas con expediente de regulación con gente saliendo como en un encierro de los Sanfermines. 

Ah!...y para los románticos: no existe cambio cultural completo. Ya me sabe mal, ya. Porque la clave siempre está en dónde ponemos la línea y cómo nos respondemos a la pregunta ¿cuándo considerar un cambio completo?, que viene ser como preguntar ¿hasta dónde se lava la cara un calvo?. Por ello, lo represento poniendo el grifo "regulador" de la "presión" del cambio un poco por encima del fondo del cubo de tinta china, porque por debajo siempre va a haber un "poso de cultura anterior" con el que tenemos que contar.

Mi último comentario es sobre el tema de la resistencia o del miedo al cambio: no existe miedo al cambio en realidad porque, en realidad, lo que existe es el miedo a la pérdida que anticipamos en un cambio. Os pongo un ejemplo:

a. Tu pareja te escribe el siguiente mensaje: "tenemos que hablar".

b. Tu jefe te escribe el siguiente mensaje: "felicidades por tu nueva promoción"

El primer mensaje es de primero de acojone, por la pérdida potencial que anticipamos (bien sea la serenidad, bronca mediante; bien sea incluso la relación ¿en el peor? de los casos), mientras que el segundo ilusiona y digamos que ambos mensajes reflejan un potencial cambio relevante.

Moraleja: cuando comuniquemos y seamos vectores de cambios relevantes, tengamos en cuenta las "pérdidas" que pueden anticiparse por parte de los afectados y que normalmente se visten de resistencia. Analicemos el trasfondo de esos miedos y adaptemos la comunicación enfatizando los beneficios y afrontando pérdidas si las hubiere. Mil veces una mala noticia claramente comunicada a una noticia regular mal comunicada.

From "time to recruit" to "time to dismiss"


Creador foto: 
fizkes 


PARTE 1

Una empresa debe tener en cuenta el tiempo medio de cobertura de una vacante para poder planificarse. Hasta aquí.

 Ahora bien, de ahí a establecer un indicador de "tiempo de reclutamiento" con el objetivo de reducir progresivamente ese tiempo hay un trecho diseñado específicamente por el Demonio. Y te lo dice uno que durante años trabajó en la versión Excel de la Sábana Santa donde se controlaba el tiempo entre cada uno de los pasos en qué se configura cualquier proceso de selección (ya sabes, 3 días para cribar CV; 2 días para valorar candidaturas; 5 días para convocar candidaturas...) con la obsesión de conseguir reducciones parciales que contribuyan a acortar tiempos. Joder, que explicado así hasta tiene sentido!. 

Pues bien, la madre de todos los riesgos es que, ante determinados apretones que normalmente vienen del cielo, uno pueda acabar trabajando para mejorar el indicador...con independencia de lo más importante: la calidad del candidato/a. Esto es: tengo a una candidata genial que no se puede incorporar hasta dentro de dos meses, pero tengo a otro candidato también bueno (quizás no tanto como ella, pero tampoco está mal...) que se puede incorporar mañana...y voy justísimo de KPI...¿qué hago?...

"Nueve mujeres no pueden tener un bebé en un mes” (Fred Brooks)

Porque hay pocas cosas importantes que salgan mejor haciéndolas con prisa. Y desde luego un proceso de selección no está dentro de ellas.

Moraleja: Si la empresa tiene un indicador de tiempo de reclutamiento y trabajas en recursos humanos, trata de escapar.

 

PARTE 2

Una empresa sí debería tener un indicador “Tiempo de Despido” y, de hecho, me preocuparía que no hubiera una preocupación al respecto en una organización. “Tiempo de Despido” como el indicador de tiempo que va entre la decisión tomada y la ejecución, pues cada día que pasa entre uno y otro es un monstruo que consume recursos (tiempo, dinero, preocupaciones…). Y si a eso le sumas el coste de oportunidad de no hacer lo que toca cuando toca, pues el lío es todavía mayor.

“Tómate todo el tiempo del mundo para decidir, pero una vez decidido, cuanto antes mejor”.

Lo decía siempre mi idolatrado profe Miquel Lladó: “contrata lento y despide rápido” a lo que sumo “la calidad de una organización se ve más por cómo despide que por cómo contrata”.


Huevo de Pascua: si cuando has leído el texto en dos colores te ha venido a la cabeza un libro, entonces empiezas a tener ya una edad...ja,ja,ja.

De a muchitos y de a poquitos



Creemos que innovar sólo es inventar el Iphone y así nos obsesionamos en comprar garajes a ver si eso. Creemos que mejorar el mundo es crear una nueva máquina que elimine el plástico de los océanos o crear un nuevo biocombustible limpio. Piensa a lo grande!, nos cuentan normalmente los grandes pasadores de diapositivas. Así es como pasa la Vida y así es como no pasa nada en ella.

Cuando el reto es mayúsculo, mayores son las fuerzas de sentido contrario, léase la pereza o las excusas tipo "es imposible", especialistas en el no hacer. De ahí que mi propuesta hoy sea que nos centremos, en lugar de provocar grandes cambios, en ir acumulando pequeños cambios positivos de manera sostenida en el tiempo. De hecho, los japoneses ya tienen una palabra para este concepto: Kaizen.

Cuando voy a la playa me gusta recoger y tirar los pequeños plásticos que a veces me encuentro flotando en el agua, mientras veo a muchos otros simplemente apartándolos de manera indiferente. Cuando voy a tirar la basura y me encuentro una lata en el suelo la recojo y la tiro, donde otros la han dejado caer o bien la han tenido que sortear para ir a tirar su basura en el mismo contenedor donde la estoy tirando yo. Que no voy a ponerme yo ahora como ejemplo de nada, pero lo que digo es que ese imperceptible "qué más da" interior es lo que acaba resolviendo el asesinato. 

Si todos incorporáramos pequeños hábitos seríamos una sociedad mejor habitando en un planeta mejor: esto es Kaizen.

Ir a un restaurante y, si has quedado contento, acércate al responsable y díselo. Si vas a una excursión y el guía hace su trabajo de manera excelente, díselo también. Le alegras el día y te lo alegras también a ti. Si ves algo en una tienda que le puede gustar a algún amigo, regálaselo por sorpresa. Existe una suerte de ley universal de la reciprocidad te hace recibir aquello que das, si lo haces de manera sostenida, genuina y sin esperar jamás nada a cambio.

El cambio positivo en la vida viene más por muchos poquitos que por pocos muchitos. Viene por muchas personas haciendo poco más que por pocos haciendo mucho. Viene por hacer lo correcto por el simple hecho que es lo correcto. Hacer lo correcto, no porque nadie te lo reconozca o porque nadie te esté mirando. Hacerlo porque quien realmente te estás mirando eres tú.

El rincón del churrasco


El rincón del churrasco es ese lugar, oscuro e inhóspito, que puedes encontrar en la mayoría de organizaciones. Ese rinconcito emocional patrocinado por una congregación de gente tóxica y más quemada que el palo de un churrero que, reconociéndose entre ellos (Dios los cría y...), acaban afiliándose en una especie de partido de la queja deportiva.

El rincón del churrasco es el club de la gente con quemaduras de tercer grado que no para de dar la brasa. Es un lugar con olor a cerrado, a gato mojado, a ideas rotas y a un "yo sí sé de qué hablo". Es un llorómetro lleno de evangelistas de la reclamación nimia. Un lugar huérfano de alternativas. 

El rincón del churrasco es una estirpe a extirpar. Devotos de la colonoscopia ajena sin anestesia y amos del perro del hortelano, estos sin padre, normalmente comparten sus frustraciones personales con vestido de reivindicación populista con maquillaje de todo a cien.

Pero fíjate bien que el churrasquito normalmente no se pira nunca. Que digo yo; si no estás bien en un lugar; ¿por qué no te vas a buscar otro mejor?. Y es que la pregunta se responde sola porque la realidad es muy tozuda: porque no le quieren en ningún otro lugar. Y uno debe ser consciente de esta circunstancia. No hacerlo, puede suponer una miopía fatal, para uno mismo.

Lo de menos es de quién es la culpa. Lo de menos es el "no eres tú, soy yo". Creo que el 1% de churrasco tiene la misma culpa que el kamikaze que va en contradirección en una autopista de cuatro carriles en hora punta. ¿Acaso todos los demás están equivocados?. Posible, pero poco probable.

¿Culpa de unos o de otros? Acaso del jefe de la brasa, el que la aviva, el que no la acalla. El churrasco maestro. Y ya se sabe, churrasco escoge churrasco. Y así es como se escribe proliferar. Porque el churrasquito será muchas cosas, pero tonto del todo no y sabe que si se arrima a ascua tóxica, aunque tóxica, suyo será el cielo de las brasas. 

Si te quejas de dónde estás pero no te quieren en ningún otro lado, sé consciente y da gracias por la acción social que probablemente esté haciendo tu empresa contigo. O, como mínimo, no dés por el feedback. Que no haya cola de ofertas en tu casa es una señal. Aprende a leerlas.

Una vez me dejaron claro la santísima trinidad del Hecho - Pagado - Olvidado, y que el contador cada día vuelve a ponerse a cero. Que aquello de "con lo que yo he hecho" se anula con aquello de "con lo que la empresa ha pagado" y que el único derecho adquirido es el de la pataleta improductiva. Suena todo lo duro que es, pero ya sabéis que este blog no es para románticos.

Que si "la cosa está muy mal" (seguramente para ti, sí, churrasquito), que si "no es el momento", que si "la abuela fuma", que "si la crisis" o "el perro se ha comido mis deberes". Y es que los caminos de la excusa son inexcrutables.

Lo que digo es que no podemos olvidar ni por un instante todo lo que de bueno tenemos. Cosas. Personas. Momentos. Hoy más que nunca, en este loco mundo, hay que valorarlo todo y no dar por descontado nada. Todo cuesta y cada vez hay que correr más para mantenernos en el mismo sitio. Seamos conscientes que lo que realmente aportamos y lo que recibimos y que, si sentimos inequidad, es hora de dar las gracias sonriendo y marchar en búsqueda de vientos más favorables.

Contratamos por Talento y despedimos por Talante (Marcos Urarte dixit)


Se nos acabó el
War for Talent de tanto usarlo. Entre todos lo matamos y el solito se murió.

Y es que poquito a poco vamos desterrando el concepto del Talento como esa señora o señor con túnica blanca que, desde su pedestal de capacidad nos alumbraba al resto que, medio tontos, lo admirábamos como un todo indivisible.

El Talento no es un rasgo sino más bien un estado. Un estado volátil, más bien diría yo. Porque no creo en el Talento persona sino en los talentos que cada uno de nosotros tenemos. Creo más en los cien gramos de cinco jotas que no en el lechón entero.

Todos tenemos talentos por encima de la media. Y eso es precisamente lo que debemos aprovechar y lo que, también, las empresas necesitan para sobrevivir. No necesariamente la concepción de que una persona es talento y lo será para siempre. Que esta es otra.

Todos tenemos talentos en un momento dado y en otro no. Muchos de ellos vienen y se van, como algunas alergias. Ejemplo tonto: a mí se me daba realmente bien programar en Pascal, pero; ¿acaso recuerdas qué era el Pascal?.

Lo que digo son dos cosas: uno, que las empresas deberían dejar de gestionar el talento por piezas completas y, en lugar de nombres en las Talent Grid, lo que deberíamos diseñar es el mapa de talentos. Y dos, que si Fulanito tiene un don para la comunicación, pues que utilicemos ese don para cuando el proyecto lo necesite, pero no necesariamente esclavizar a Fulanito desde el inicio de un proyecto en el que sólo aportará valor cuando deba desplegar su talento, quizás en la fase final.

Identifiquemos los talentos específicos de cada persona y utilicémoslos sabiamente solo cuando sean necesarios.

Y ahora que pienso, el otro día leía un interesante artículo de mi querido Pau Guarro I Oliver, CEO de referencia en BETWEEN Technology, sobre el concepto de “Talent Centric” a incrustar en las empresas. Y obviamente nada que objetar, pero sí me gustaría aportar otra mirada y hablar mejor de “Attitude Centric”. Porque talento hay. Mucho. Y tengo la suerte de verlo en cada entrevista que hago. Gente realmente capaz. Tanto es así que creo que el Talento es hoy, más que nunca y por razones diversas, una commodity. A poco que aciertes, talento – salvo algo muy extraordinario en algo muy específico – no te da la ventaja competitiva, si no tiene la Actitud adecuada. Y eso sí me cuesta mucho más detectarlo.

Para mí la clave está en la Actitud. Siempre. Un talento sin actitud es un jarrón chino. Una persona sin talento pero con Actitud aportará mucho más que un talento sin Actitud. Y claro que lo ideal es cuando coinciden ambos. Lo que digo es que el talento está sobrevalorado y la actitud infravalorada. Lo que digo es que encontremos un mejor balance.

Al fin y al cabo, tal y como mi admirado Marcos Urarte me enseñó una vez: contratamos por Talento y despedimos por Talante.

El nerviosete zigzagueante.


La típica mañana de atasco en la autopista y el típico "fitipaldi" que, nerviosa y peligrosamente, va adelantando en zig zag. Y todo para, supuestamente, llegar antes a su destino. Hasta aquí, nada nuevo.

Mientras tanto, vas tú por tu carril, tranquilo y seguro, a velocidad inferior, sabiendo adonde vas y, sobre todo, cómo quieres llegar allá donde vas.

Pues bien, incontables son las veces en las que, siguiendo cada uno el proceder escogido, acabas dejando atrás al nerviosete zigzagueante. Y habiéndome pasado en ocasiones suficientes y teniendo tiempo yo para pensar durante tanto y tanto atasco en la autopista, la verdad es que me he dado cuenta que éste no deja de ser un ejemplo perfecto para lo que también pasa en las empresas o en las relaciones de pareja. 

¿O acaso no tenéis ejemplos de compañeros "nerviosetes" que, sin poderosas motivaciones más allá de la "erótica del cambio", van cambiando de empresa cada dos por tres para, en muchas ocasiones, acabar en posiciones extrañas en sitios extraños al cabo de unos años?.

O el Peter Pan que cambia de pareja como el que lo hace de serie en Netflix y que te lo encuentras con cincuenta añazos y lamentándose sobre su mala suerte con el amor...sin atisbo ninguno de autocrítica.

Y es que vamos faltos de paciencia. Preferimos cambiar a arreglar. Lo queremos todo ya sin ser conscientes que tampoco estamos dando todo ya. Incapaces de diferir la recompensa. Porque conocer bien las cosas requiere dedicación, tiempo, calma. Profundizar y conocer bien a personas y empresas lleva su tiempo. Un tiempo que es mucho mayor del que consideramos darnos.

Cuántas veces hemos oído excusas como "me marcho porque la compañía no me ofrece un proyecto atractivo" o "siento que el proyecto se ha agotado", cuando en realidad deberíamos decirnos "me marcho porque yo soy incapaz de construir un proyecto en el marco actual" o "siento que yo no puedo ofrecer más de mí". Porque la culpa, siempre es del otro. De la empresa que "no me da lo que necesito" sin reparar en el paternalismo que supone dicha reclamación.

Creo que, en ocasiones, deberíamos cambiar nuestro papel de víctimas y dejarnos de excusas para abordar de manera madura las verdaderas motivaciones de un cambio. Deberíamos importar más el famoso "no eres tú, soy yo" como fórmula clásica del ahora cada uno por su lado. Siento que nos falta autorresponsabilidad. 

Autorresponsabilidad es también pirarte si no estás contento con tu proyecto actual y/o crees que puedes ser más feliz en otra empresa. Muévete!, que no eres un árbol. Si, por contra o cobardía, no estás contento o no das más de ti y decides quedarte porque no encuentras adonde ir o porque no te quieren en ningún otro lado, pues coño, sé consciente y agradecido. O, como mínimo, "no des por saco" intoxicando con tus mierdas al resto. 

Paciencia y consciencia. Tan necesarias como tantas veces ausentes.

A fist full of dollars


“Money does not bring happiness, but it definitely helps”. Or, said in another way: “Money does not make you happy but not having money probably makes you far less happy than you would be otherwise”.

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The relationship between money and happiness has been analysed deeply by poets, philosophers and scientists and they all conclude that there is no simple linear correlation between them. Indeed, the widely recognized and respected Harvard psychologist, Daniel Gilbert, usefully remarks that there is a demonstrable ceiling (between 50 and 75.000 dollars) after which, there is no discernible increase in happiness associated with an additional increase in income.

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I, also, am fond of pointing out that, starting from a certain level of annual income, you won’t be purchasing anything different just same things but more expensive (you probably already have a car, a watch, holiday booked abroad  etc. but probably not the same type as you would have if you yearly income were higher).

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Therefore, money does not bring you happiness but stops you from being unhappy, rather like an umbrella keeps you dry but doesn’t make the sun shine.

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So if money doesn’t make you happy, what does? For me, happiness is nothing to be pursued but something to be given, shared and appreciated when it comes to call. 

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Therefore, instead of using money as way to happiness it is better to think of ways to happily use money. And there is a certain consensus about potential sources of happiness linked to the use of money. Here are my favourites:

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a. Invest in experiences instead of goods

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b. Spend money on others

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c. Frequent little pleasures vs. one big moment: Happiness can quickly slip out of view no matter how much you’ve spent, so make sure you regularly top each other up, many small pleasures spread out over time are better than one big moment every year

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d. Delay gratification and enjoy the journey (get tantric with your pleasure).

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e. Differentiate between “I want” and “I need”. The dopamine hit of buying something new and shiny soon subsides. And you are in for a real downer when you realize you do not have the money for other things you really need.

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For all this, my advice would be “just grab the moment, not the cash”.



WoW People: The Magnificent Seven

 


I have been fortunate enough in life to meet a fair number of "special" people. People who leave you "wanting more." People who make your day better. So what do these people have which marks them out from the rest?

Yes, they are all #1 good people and yes they are  all #2 role models for important values ​​(integrity, honesty, responsibility ...). This is obvious. If they are not good people you admire and respect, then they are not special. But still, they have something more…

Everyone will have their own take on this. Mine, after reflecting deeply on it for a while, is the following:

#3 Generosity: WoW people are generous. They give without expecting to receive, just for the simple pleasure of giving. And I'm not just talking about details that matter at important times. I'm talking about being generous with their personal time, generous with what they have. Generous because they listen (a rare ability indeed). Because generosity is when they make you feel that "the important person at this particular moment is you, not them". Generosity is when you are the first to raise your hand when something goes wrong and the first to applaud the success of others, when things go right. In an executive world where individual performance reigns supreme and harvests most rewards, generosity rises above the melee of self-aggrandizement.

 

#4 Serenity,  Deftness and Perspective. WoW people normally fight fires with a fire extinguisher instead of a fuel tank. They are people who favour peace and solutions to war and conflict. They are people who look for alternatives instead of someone to blame. They are people who propose rather oppose. People who place the right importance on everything at all times. People who never lose the sense of what is important and what is not important, even if it seems so. People who move rapidly when necessary and cautiously when required, instead of just running around incessantly in order to appear busy all the time. People who ask you why you are running rather than why you don't run. People who enjoy life; slowly savouring it instead of eagerly and obscenely gobbling it up.

 

#5. Minimalist, Pragmatic and Widely Focussed in order to make important syntheses . “Perfection is achieved not when there is nothing more to add, but when there is nothing more to take away” (Antoine de Saint-Exupéry). "A synthesis is worth ten analyzes." (Eugeni d’Ors). Because, It is not necessary to do well what, in reality, it is not necessary to do in the first place. WoW people are able to identify the essentials and stand their ground, without succumbing to the latest fads that ultimately lead to yet more unnecessary work. Brave and ready to spot and reject those energy draining zombie projects others are so drawn to. Ready and brave enough to politely inform the emperor that he is indeed naked. Ready and brave enough to say "no thanks" to what everyone knows is going nowhere but to afraid to say it.

 

#6 Meaningful Storytellers with Emotional impact. WoW people have an assertiveness, empathy and the art of building something inspiring in everything they do. People who make you see both beyond and within. They create meaning by connecting the possible with the essential. The stories they tell reverberate deeply. Emotional Troubadours. Creators of positive and lasting emotional impact. WoW people understand that we are all us stories and that we all move through interlocking stories in grand metanarratives. The best and worst of humanity has been at the mercy of a story. Think wisely yes, but WoW people understand that the correct viscera is the heart and not the brain.

 

But above all, WoW people #7 have fun and make you have fun. They even having fun storming the castle. WoW people enjoy seeing the bright side of life. Spreading positive energy, they are passionate and their passion is as contagious as their laughter. And while they laugh heartily, they also smile serenely. Wow!!

Qué Talento ni qué leches!


No nos engañemos. Hay talento a punta pala. Cada día me reúno con gente con mucho talento. Cuando entrevisto candidatos veo mucho talento. Lo del War for Talent es tan chulo como pasado de moda, aunque haya gente que quiera seguir estirando del chicle para seguir viviendo del claim. El Talento es hoy, como ayer, la comodity del mañana.

Lo que para mí es diferencial, por lo escaso, es la DETERMINACIÓN, que incluye ineludiblemente elementos tales como el Compromiso; la Persistencia; la Resiliencia o la Actitud, entre otros. La Determinación es el gazpacho que los une a todos y el verdadero Santo Grial.

El Talento sólo es nada. Es como un Ferrari aparcado en un garaje: bonito de enseñar a las visitas pero, al final, sólo te acaba ocupando espacio útil.

Cuando una persona con “talento” (otro día hablamos de esto) pero sin actitud decide pirarse, es una grandísima oportunidad para encontrar a alguien “mejor”, como normalmente suele pasar. En la mayoría de casos es una pena, pero no una putada. Igual que en las relaciones de pareja. Exactamente igual.

Marcos Urarte suele explicar, con gran elocuencia, aquello de “contratamos por Talento y despedimos por Talante”. Qué cierto!.

Al talento sin actitud no hay que retenerlo jamás. Acaso recomendarlo a tus competidores!. Qué entre aire nuevo; ideas nuevas; nuevas miradas. Renovarse o morir.

Porque Al Talento no hay que retenerle, que hay que entretenerle (es que si pongo “inspirarle”, aun siendo más preciso, no me rimaba 😊)

Y la gracia que me hacen los indicadores de rotación “deseables”…para mí, el % de rotación óptimo para gente sin la actitud necesaria debería ser 100%, mientras que la gente con “Talento y Talante” debería ser 0%, lo que pasa que al final se mezcla uno y otro y pasa como cuando el pollo y la estadística: que yo me como uno y tú ninguno y la media escupe que ambos dos nos comimos la mitad.

 

Compromiso. Como aquello del plato de huevos con chorizo: donde la gallina participa, pero es el cerdo quien se compromete de verdad. Compromiso.

 

Y compromiso significa tener claras tus renuncias. Decidir es renunciar, así que imagínate comprometerte!. Decidir a qué no vas a prestar atención, porque la necesita toda tu compromiso. A las personas nos resulta mucho más complejo decidir a qué renunciar que a lo qué desear. Qué difícil!.

 

Idea clara. Foco salvaje. Determinación obsesiva. Ambición. Sin plan B. A tumba abierta. Sin medias tintas ni especulación. Sin la mierda esta de “lo importante es participar”, que digo yo que nadie participaría si, de antemano y seguro, supiera que va a perder, salvo que lo de menos sea el juego en sí.

Jobs, Musk, Bezos, Einstein, Jordan, etc. no hubieran sido capaces de revolucionar sus campos de especialización y, en algunos casos, el mismo mundo hasta la fecha, de no ser por su increíble determinación y capacidad de renuncia.

 

Talento sí, por supuesto, pero con una voluntad extrema, por favor

Playmaker



Cuando pienso en un símil futbolístico para explicar el Liderazgo que me pone, jamás pienso en el típico delantero centro estrella de un equipo. Jamás. Que no digo que no lo tenga sino que a mí, el Liderazgo que realmente me pone. es otro.

El Liderazgo que admiro es el del playmaker. El del tipo que está por delante de la defensa y que tiene la perspectiva de todo el campo. Del que domina en silencio todo el juego. Del que siempre pide el balón. Del que te saca de un apuro antes de que ni tú sepas que lo tienes. Del que reparte juego y que lo hace siempre fácil, jugando cortito y al pie.

El playmaker decide cuándo acelerar, cuándo frenar, cuando jugar bonito, cuando contemporizar. Es el que maneja los tempos. El que juega y te hace jugar. El que te hace mucho mejor. El que te hace brillar. Es el croupier, pero no el que gana la mano.

El playmaker es el que da el último pase para que la estrella remate a gol y sea éste quien reciba la ovación, los abrazos, las fotos y las entrevistas en la sala de prensa. El playmaker no sale en las portadas. No lo busca porque no lo necesita, porque su seguridad se comió a su ego hace ya mucho tiempo.  El playmaker lo observa todo desde una prudente distancia, feliz por haber hecho feliz. 

Y me lo imagino, justo al acabar el partido, sentado en el banco de madera del vestuario, absolutamente exhausto, oyendo el rumor de la celebración en el mismo vestuario cuando, de repente, se le acerca el goleador para, poniéndole una mano sobre el hombro y mirándole cómplicemente a los ojos, decirle: "gracias".

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Nota: si quieres disfrutar de una experiencia emocional más completa, prueba a leer este artículo mientras escuchas la canción: "First" de Cold War Kids. 

Y, si lo haces, no olvides regalarme tu feedback!. Mil gracias!!!

El bueno, el Feo y el Malo


Estamos viviendo una película de terror. Terror por las pérdidas. Terror por lo que vamos a perder. Terror por ver lo que pasa cuando le das la navaja a un mono.

No obstante, siguiendo con el símil peliculero, me gustaría pensar que, queriéndolo o no, estamos también construyendo las bases para lo que hoy (desgraciadamente) todavía es ciencia ficción, pero que seguro que mañana será lo habitual para aquellas empresas que hayan decidido sobrevivir y prosperar. 

Y ya puestos, por nombrar tres claves, que sea también recuperando uno de los clásicos del Western: "El Bueno, el Feo y el Malo", a saber:

El Bueno

Recuperemos el concepto de organizaciones líquidas (obligados hoy, tras entender lo de entornos volátiles). Aquellas donde "el trabajo no es un lugar". Aquellas en las que la Flexibilidad Digital es el medio de elección. ¿Para qué limitar el Teletrabajo?. ¿La oficina que tenemos cubre en tamaño y funcionalidad las necesidades que tendremos post COVID19?. Oye, que igual sí; lo que yo digo es que repensémoslo, porque estamos afrontando (desgracia mediante) una de las "pruebas piloto" más bestias que veremos en nuestras vidas: buena parte de la población, currando desde casa y, en muchos casos, los números siguen saliendo (o incluso mejorando). Visto así; ¿acaso no hay que replantearse el modelo de negocio?; ¿acaso no hay que pensar que lo que era un coste necesario (oficinas) puede pasar a ser un coste (total/parcialmente) discutible?. ¿Las vacaciones tienen sentido, tal y como las concebimos, en un entorno flexible de los de verdad?, que no digo que no tengamos (imprescindibles) períodos prolongados de desconexión; hablo del modelo actual, tal y como no lo discutimos. Y la guinda: ¿Os acordáis de aquello de el Registro de la Jornada Laboral y la Desconexión Digital?...aquí, mi hija pequeña haría....Booooooom!


El Feo

Habilidades que hasta ahora habían sido el patito feo o tan siquiera se habían ganado el dudoso honor de aparecer en los antiguos diccionarios de competencias (negocio tan prolífico para quien lo vendía como inútil para quien lo compraba), ahora se han vuelto tremendamente sexy. ¿O acaso no es sexy ver como alguien mantiene la calma/aplomo/empaque/serenidad/llamalocomoquieras ante el estrés locomotor colectivo?. ¿Acaso no es sexy que alguien te enseñe a convivir mejor con la incertidumbre en lugar de mentirte con un "tranquilo que la Seguridad está aquí, que me dice que ahora viene...". O la importancia de mostrar Cercanía Objetiva, en un momento en el que la Emocionalidad parece haber cogido el mando.


El Malo

Pues "el bicho", claro. El puto COVID19, que nos ha dado una hostia de realidad y nos ha dicho en toda la cara: "chaval, pensáis que controláis el mundo y no controláis nada". Fragilidad. Fragilidad máxima que nos ha de conducir a la Humildad y al concepto de Liviandad, esto es, darle la importancia justa a cada cosa, en especial a las cosas que no son importantes, que aunque suene extraño decirlo así, sé que me has entendido perfectamente.

Fíjate bien: millones de personas han perdido sus empleos. Centenares de miles de muertes. Crack bursátil. Debacle del PIB. El petróleo a mínimos históricos. En Italia hay saqueos de supers y espérate en EEUU, que allá se pasean pistolas... y todo, porque al parecer un tipo se zampa un murciélago Wuhan. Toma globalización. Toma macabro Efecto Mariposa (¿o deberíamos llamarle el "efecto del maldito murciélago"?.

¿Qué aprender?, pues que somos irrelevantes en el juego global. Que no tiene sentido creernos importantes para quien no lo somos. Que no eres tu tarjeta de visita. Que uno de los liderazgos más trascendentes es el Liderazgo Emocional. Que la vida es un suspiro, de verdad. Que, como decía aquel, nos obsesionamos con tontadas mientras lo Esencial nos espera, incrédulo. Y porque lo único que no podemos permitirnos es no aprender de lo que está pasando y que, sin duda, volverá a pasar. La primera vez, será culpa del "bicho". La segunda, será culpa nuestra.

Mientras tanto, vayamos desterrando expresiones como "business as usual" o incluso la pura denominación de "teletrabajo", apellido que esta coyuntura ha convertido en superfluo.

Obviamente, a estas alturas ya te habrás percatado que mucho de todo esto poca aplicación tiene para puestos ligados a fabricación / distribución; tampoco en determinados entornos, pero no así a tantos otros. A aquellos a quienes va en realidad dirigida esta reflexión. 

Porque esta película está rompiendo mantras e inercias mentales del pasado y obliga a revisitarlo todo, no para resquebrajar nada por deporte, sino para confirmar qué cosas siguen siendo válidas, qué otras no y qué otras son necesarias que antes no lo eran. 

Señoras y señores, disfruten adecuadamente de la película.

Director, Manager or Technician? Knowing the Difference, Makes the Difference




If you judge a fish by its ability to climb a tree, you will spend your whole life disappointed with our shiny slippery wet friend.

The same thing happens when we evaluate executives, managers or technicians and get confused about their real main responsibilities. We claim to know what their responsibilities are, but the way we act, suggests we don't really know them at all, causing all sorts of problems.

Indeed, the more these roles tend to overlap, the more confusion exists; resulting in a lack of efficiency,  lost revenue, and a negative impact on P&L.

The difference between the three is so basic, yet so many people either miss it or forget it, so let me share my vision (at least) on what the core responsibilities of each role should be:

a) Directors/Executives

l  Be aware and anticipate future trends likely to impact on the business/company, in order to adapt the organization in a timely manner (“timely manner” meaning neither before nor after, as such mistiming is just another example of failure to correctly anticipate the future).
l Ensure alignment, between functions, companies, partners, headquarters, and other stakeholders in the Market.
l  Create an inspiring Long-Term Vision. Build a powerful story of transcendental purpose.
l Challenge initiatives. Coach key people via meaningful conversations.
l Ensure sustainable growth by consistently exceeding business targets and stakeholder expectations.
l Values and Compliance role model, embodying and promoting the right behaviour across the organization.

b) Managers
l  Foster values, compliance and agreed behaviours, ensuring the right cascading down of the same across the organization.
l  Ensure alignment inside the function and also across closely connected functions.
l  Key link between strategy and operative, through tactics design. Act as the principal transmission chain from top level to bottom levels and vice versa.
l Maximize resources available in order to exceed agreed targets.
l  Coach teams via meaningful conversations.

c) Technicians
l  Make things happen from a technical point of view. Propose the way to put into operation all the actions described in Tactics.
l Execute and track technical activities, always being up-to-date with the latest knowledge in the field.
l  Suggest alternative or new ways of working to optimize any implementation.


Most of the time quality performance is not about doing extraordinary things, but doing ordinary things extraordinarily well. This also applies to the clear definition of roles and expectations.

Ask yourself whether your organization (and especially each relevant person) has a clear definition of who exactly should do what.

Remember that doing the job of an under-performer has a double negative impact: we are doing someone else's job (undermining their chances of personal development) and we are not doing our own job, the one for which we are being paid. This is a huge source of inefficiency across organizations. When this happens (because we are reluctant to see / admit /act against low performance), we tend to think we are helping someone but, in the end, we are not helping anyone, we are only reducing the competitiveness of the organization (which may well have a significant negative impact, mid to long term, on all staff).

My suggestion, therefore, would be to: clearly define roles and responsibilities (without overlapping and grey zones) and stick to them religiously. This way, you will avoid a considerable amount of disappointment and enjoy a whole lot more success.


(special thanks to Andrew Dodd, for English corrections. Thanks, my friend :)

Tampoco nos flipemos


Los libros de autoayuda han hecho mucho daño. "El poder está en ti"; "Poder ilimitado"; "Tú puedes ser lo que te propongas"; "No limits" y, de aquí, para arriba.

¿Puedes llegar más lejos de lo que crees? Sí. Pero porque en la mayoría de casos nuestras creencias limitantes son sólo imaginaciones bien trabadas. ¿Puedes llegar más lejos de los límites que crees tener?. Sí, pero porque los límites que crees tener son muy austeros. Salvo Cristiano Ronaldo, solemos tener una concepción de nosotros mismos bastante modesta, construida a golpe de inseguridad. 

Ahora bien, una cosa es llegar más allá de lo que tú consideras tus límites (que no son tus límites reales) y cosa distinta es pensar que puedes llegar a ser cualquier cosa. Tampoco te flipes. Por mucho que yo me esfuerce, entrenando a voleibol diez horas al día los próximos diez años, jamás llegaría a jugar ni en tercera regional. Seguramente aprendería a divertirme en pachangas, pero entrenar tanto no me haría crecer veinte centímetros o saltar un metro en vertical. El sabio tenía razón, "lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible". Lo que digo es que "puedes ser cualquier cosa que te propongas, siempre que no te propongas cosas que no puedes ser". O más corto, "puedes ser cualquier cosa que te propongas, pero tampoco te flipes". 

Y es que hay que diferenciar mucho entre conocer tu verdadero potencial (más allá del que te percibes) y no tener un espejo en casa. O un buen amigo. 

En las empresas funciona igual: hay que diferenciar mucho entre invertir para desarrollar el potencial o las habilidades de una persona y tirar el dinero en causas perdidas. Los que trabajan conmigo están cansados de oírme repetir el dicho: "puedes entrenar a un elefante a trepar un árbol, pero mejor te fichas una ardilla". Equivocarnos en la identificación de potenciales, cuando este proceso lleva asignado un presupuesto de formación, puede acabar siendo no sólo una sangría en lo económico sino, sobre todo, en lo emocional, por el drama de una mala gestión de expectativas.

Así que, en resumen, sé ambicioso en tus metas; sé consciente que tus límites están mucho más allá de lo que crees y esfuérzate por alcanzarlos; pero tampoco te flipes.